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El mundo del motor enloquece con Bugatti y su ‘show’ sobre hielo en St. Moritz

Bugatti
(Foto: Bugatti)
Rocío Álvarez
  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y después de años formándome encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.
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En pleno corazón de los Alpes suizos, cuando el invierno congela el paisaje y el lago de St. Moritz se transforma en una vasta superficie blanca, el mundo del automóvil encuentra uno de sus escenarios más insólitos: The I.C.E. (International Concours of Elegance). Más que una exhibición, es un espectáculo donde coches históricos y joyas contemporáneas cobran vida sobre el hielo. En esta edición, Bugatti elevó el listón al llevar algunos de sus hipercoches más exclusivos (del mítico Veyron al radical Bolide, junto a modelos históricos) firmando una puesta en escena tan extrema como inolvidable.

Hay lugares donde el automóvil se exhibe como objeto de deseo, y otros donde se celebra como arte en movimiento. Y luego está St. Moritz en invierno: un escenario en el que el lujo, la historia y la ingeniería se deslizan literalmente sobre hielo.

Cada año, el lago helado de este enclave alpino suizo se transforma en una pasarela improbable para algunos de los coches clásicos más extraordinarios del mundo, en un evento que mezcla competición, elegancia y una estética casi surrealista.

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(Foto: The ICE)

A 1.800 metros de altitud, el lago congelado se convierte en una superficie blanca y silenciosa sobre la que se alinean máquinas de distintas épocas, desde joyas prebélicas hasta deportivos icónicos del siglo XX.

No se trata sólo de admirarlas: muchas ruedan sobre el hielo, permitiendo experimentar su presencia dinámica en un entorno radicalmente distinto al de los concursos tradicionales.

Este encuentro, conocido como The I.C.E. (International Concours of Elegance), en St. Moritz, ha logrado consolidarse como uno de los eventos más singulares del calendario automovilístico.

Concebido oficialmente en 2022, aunque inspirado por iniciativas anteriores que ya llevaban coches clásicos al lago décadas atrás, reúne cada temporada a coleccionistas, diseñadores, entusiastas y curiosos que buscan algo más que una exposición estática: una experiencia social, cultural y sensorial alrededor del automóvil histórico.

Bugatti sobre hielo

Bugatti convirtió el lago helado de St. Moritz en un escenario sin precedentes al desplegar algunos de sus hipercoches más exclusivos. Del icónico Veyron al radical Bolide, junto a piezas históricas de la marca, la firma francesa firmó una exhibición tan extrema como inolvidable. Por si alguien pensaba que el universo del motor de lujo ya no podía sorprender, Bugatti demostró lo contrario con una puesta en escena sobre hielo que llevó el concepto de espectáculo automovilístico a una dimensión completamente nueva.

 

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Un concurso que desafía la tradición

Los concursos de elegancia suelen celebrarse en jardines palaciegos o campos de golf perfectamente cuidados. Aquí, en cambio, los coches descansan sobre una capa de hielo de decenas de centímetros de grosor, separándolos del agua apenas por una frontera frágil y simbólica. Ese contraste, máquinas de millones de euros sobre un terreno impredecible, forma parte del magnetismo del evento.

La dinámica combina exhibición y movimiento. Cada vehículo dispone de tiempo para recorrer el circuito helado mientras los jueces evalúan diseño, procedencia e importancia histórica, buscando determinar cuál merece el reconocimiento máximo.

La experiencia para el visitante es igualmente inmersiva: se puede caminar entre los coches, hablar con propietarios o especialistas, y observar de cerca piezas que normalmente permanecen en colecciones privadas.

En ese entorno, la percepción del automóvil cambia. Las líneas de un coupé clásico o el brillo de una carrocería restaurada adquieren otra dimensión cuando contrastan con el paisaje alpino, la luz invernal y el crujido de los neumáticos sobre la nieve. No es extraño que muchos lo consideren el acontecimiento más esperado del invierno para los aficionados, una mezcla entre museo al aire libre y espectáculo en movimiento.

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(Foto: The ICE)

Más que coches: un ritual social

Sin embargo, reducirlo a un simple evento automovilístico sería quedarse corto. The I.C.E. es también un ritual social donde la elegancia, el networking y el lifestyle juegan un papel central.

Entre desfiles y vueltas sobre el hielo, los asistentes socializan en un ambiente sofisticado que combina moda, gastronomía y entretenimiento, mientras los vehículos exhiben el legado de sus respectivas marcas.

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(Foto: The ICE)

La presencia de firmas y fabricantes contribuye a subrayar ese carácter híbrido entre tradición y marketing de prestigio. Marcas como Maserati o Lamborghini han aprovechado el escaparate para mostrar modelos históricos o novedades, reforzando el vínculo entre patrimonio automovilístico y posicionamiento contemporáneo.

Incluso empresas ajenas al motor participan en la puesta en escena, aportando piezas restauradas o activaciones exclusivas que amplían el diálogo entre arte, diseño y patrimonio.

concurso clásicos alpes
(Foto: The ICE)

El resultado es un evento donde el automóvil funciona como punto de encuentro entre disciplinas: ingeniería, estética, cultura visual y lujo. En torno al parc fermé, el recinto se transforma durante dos días en un microcosmos que atrae prensa internacional, coleccionistas y amantes del diseño, todos reunidos por la fascinación hacia estas máquinas.