Muere Tom Skerritt, el legendario actor de ‘Top Gun’ y ‘Alien’, a los 93 años
El intérprete dio vida al carismático comandante Mike 'Viper' Metcalf y al templado capitán Dallas

Tom Skerritt, legendario actor de películas como Top Gun o Alien, el octavo pasajero, ha muerto a los 93 años. El intérprete estadounidense siempre ha sido y será recordado por haber encarnado al templado capitán Dallas, que se adentró en los claustrofóbicos conductos de ventilación en la película protagonizada por Sigourney Weaver, así como por dar vida al carismático comandante Mike Viper Metcalf, el instructor jefe de la academia de Top Gun. Skerritt falleció el 21 de octubre de 2026.
El actor pertenecía a una estirpe en extinción: era uno de esos rostros de la historia del cine que no necesitan alzar la voz para imponer respeto. Su presencia en pantalla ya transmitía de por sí una calma socarrona, una autoridad serena y una calidez magnética.
La partida de Tom Skerritt tuvo el sosiego que caracterizó gran parte de sus más de 150 papeles a lo largo de seis décadas de trayectoria profesional frente a las cámaras. Skerritt falleció por causas naturales en la tranquilidad de su hogar en Seattle (Washington), rodeado por su esposa, Julie Tokashiki, y sus seres queridos. No hubo desenlaces dramáticos ni estridencias mediáticas; únicamente el cierre apacible de una vida volcada por completo al cine, a la docencia narrativa y al compromiso social.
Nacido en Detroit en 1933, Skerritt sirvió cuatro años en la Fuerza Aérea estadounidense antes de descubrir su verdadera vocación bajo los focos de Los Ángeles. Aunque en sus inicios aspiraba a convertirse en director de cine y guionista, fue su naturalidad frente a la cámara lo que encandiló a cineastas de la talla de Robert Altman (M.A.S.H.), Ridley Scott (Alien, el octavo pasajero), Tony Scott (Top Gun), David Cronenberg (La zona muerta) o Robert Redford (El río de la vida).
A lo largo de su carrera, el talento de Tom Skerritt transitó sin esfuerzo entre el drama familiar, el terror espacial, la comedia o el western, y alcanzó la cima del reconocimiento televisivo al ganar el premio Emmy en 1993 por su inolvidable interpretación del aguerrido pero compasivo sheriff Jimmy Brock, en la serie Picket Fences, en la que trabajó junto a la actriz Kathy Baker.
Más allá de los platós de Hollywood, los últimos años de su vida reflejaron a un hombre profundamente conectado con su comunidad. En Seattle, donde echó raíces definitivas, fundó la organización Red Badge Project, una iniciativa dedicada a ayudar a los veteranos de guerra a procesar sus traumas y secuelas a través de la escritura y la narrativa.
Tom Skerritt no buscaba la fama deslumbrante ni el titular ostentoso; fue, hasta el último de sus días, el ancla firme de cada escena y el hombre que prefería escuchar antes que hablar. Su partida apaga una mirada honesta, pero deja grabado para siempre en la memoria cinematográfica el gesto firme de un capitán que supo conducir su vida y su carrera hasta un puerto en paz.