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Harrison Ford mantiene protegidas 157 hectáreas de su rancho en Wyoming para conservar la biodiversidad

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Harrison Ford. (Foto: EuropaPress)
Rocío Álvarez
  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

Harrison Ford es conocido por dar vida a personajes tan emblemáticos como Indiana Jones o Han Solo, pero fuera de la pantalla también ha dedicado parte de sus esfuerzos a la conservación de la naturaleza. El actor estadounidense lleva décadas protegiendo una extensa zona de su propiedad en Wyoming, donde ha limitado las construcciones para preservar los hábitats de distintas especies silvestres. En concreto, cerca de la mitad de su rancho, unas 157 hectáreas, cuenta con medidas de conservación que impiden su desarrollo urbanístico. Una iniciativa que comenzó en los años ochenta y que refleja su compromiso con la biodiversidad en una de las regiones naturales más destacadas de Estados Unidos.

Harrison Ford y su refugio natural en Wyoming

La relación de Harrison Ford con este paraje comenzó en la década de los ochenta, cuando adquirió junto a su entonces esposa, la guionista Melissa Mathison, una propiedad de aproximadamente 324 hectáreas en Jackson Hole, Wyoming. Situado junto al río Snake y a los pies de las montañas Teton, el terreno reunía algunas de las características que el intérprete buscaba para establecerse lejos del ritmo de Hollywood.

La finca, rodeada de montañas, árboles y cursos de agua, se convirtió en uno de sus lugares de referencia. El propio Ford explicó que, cuando descubrió Jackson Hole, sintió que había encontrado el entorno que llevaba tiempo buscando. «Este es el lugar que siempre he tenido en mente», expresó al recordar su primera impresión de la zona, según recoge el diario argentino La Nación.

Sin embargo, su interés por la propiedad no se limitó a disfrutar del paisaje. Desde 1985, el actor comenzó a establecer restricciones sobre el uso de parte de los terrenos para evitar que las construcciones y otras intervenciones humanas alterasen el entorno natural. En 1994, las informaciones publicadas por Los Angeles Times ya situaban en 389 acres, equivalentes a unas 157 hectáreas, la superficie destinada a la protección de la fauna.

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Harrison Ford. (Foto: EuropaPress)

Un acuerdo para impedir futuras construcciones

La protección de estos terrenos se articuló mediante servidumbres de conservación, una fórmula legal que permite limitar determinados usos de una propiedad privada para preservar sus valores naturales. En el caso de Ford, estos acuerdos restringen las grandes edificaciones y otras actuaciones que podrían perjudicar a los animales, los recursos hídricos o el equilibrio del ecosistema.

El actor formalizó estas medidas con Jackson Hole Land Trust, una organización dedicada a la conservación de espacios abiertos y hábitats naturales en Wyoming. La particularidad de este mecanismo es que las restricciones permanecen vinculadas al terreno, incluso si cambia de propietario. De este modo, la protección no depende únicamente de la voluntad de quien posee la finca en cada momento.

Las medidas afectan a casi la mitad de la propiedad, que abarca alrededor de 324 hectáreas. Su objetivo es evitar que la presión inmobiliaria transforme un espacio natural especialmente valioso en una zona de nuevas construcciones.

Aunque la información difundida en octubre de 2026 ha vuelto a situar esta iniciativa en el foco mediático, los antecedentes documentados se remontan a varias décadas atrás. No se trata, por tanto, de una nueva donación anunciada este año, sino de una política de conservación que Ford puso en marcha en los años ochenta y que ha mantenido a lo largo del tiempo.

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Harrison Ford. (Foto: EuropaPress)

Alces, ciervos y águilas en un entorno protegido

La ubicación del rancho explica la importancia de conservar estos terrenos. Jackson Hole forma parte de una región con una notable riqueza natural, y la finca de Ford ofrece espacio para el desplazamiento y la alimentación de distintas especies.

Entre los animales que utilizan este entorno se encuentran los alces y los ciervos mula, que recorren la zona durante sus desplazamientos. También hay águilas calvas y garzas azules que encuentran lugares adecuados para anidar, mientras que los cursos de agua albergan truchas autóctonas.

La conservación de estas 157 hectáreas contribuye así a mantener un corredor natural para la fauna, en una región donde la expansión de las construcciones puede reducir los espacios disponibles para los animales silvestres.

Ford también ha intervenido directamente en el entorno de su propiedad. Según relató Los Angeles Times en 1994, el intérprete trabajó en la restauración de un arroyo próximo a su vivienda, modificando parte de su cauce, creando pequeñas islas y colocando árboles en las orillas para favorecer una apariencia más natural con el paso de los años.