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Susanna Griso habla de su infancia en una familia numerosa: «A mí ya no se me esperaba»

Susanna Griso. (Foto: EuropaPress)
Rocío Álvarez
  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

Susanna Griso ha hablado en una entrevista sobre una etapa de su vida que ayuda a entender algunos rasgos de su carácter: su infancia como la pequeña de una familia de siete hermanos. La presentadora recuerda aquellos años con cariño, pero también con la particular perspectiva de quien llegó a casa cuando sus padres ya habían criado a buena parte de sus hijos. La diferencia de edad con sus hermanos hizo que tuviera una relación especial con ellos, hasta el punto de contar con varios tutores pendientes de cada una de sus obligaciones. Entre sus recuerdos también aparecen los veranos en el mar, su padre y unas vacaciones familiares marcadas por la libertad.

La pequeña de siete hermanos

Susanna Griso fue la séptima hija de la familia. Cuando nació, sus padres ya habían criado a seis hijos y la presentadora explica que su llegada se produjo en una etapa diferente de la vida familiar. Se llevaba nueve años con su hermana inmediatamente mayor, una distancia que, según reconoce, pudo influir en la manera en la que sus padres la educaron.

«Al ser la pequeña, tenía a seis hermanos dispuestos a educarme a todas horas. Mis padres habían criado a muchos hijos y a mí ya no se me esperaba», recordó Griso.

La frase resume una infancia en la que ser la pequeña tenía sus ventajas, pero también sus inconvenientes. Sus padres podían ser algo menos exigentes con ella que con los mayores, pero sus seis hermanos compensaban esa relajación con una vigilancia constante.

«Tenía muchos tutores», explicó la periodista al recordar situaciones tan cotidianas como levantarse de la mesa, hacer la cama o ayudar a poner los platos. Sus hermanos estaban pendientes de que cumpliera con sus responsabilidades y, según cuenta, no dudaban en llamarle la atención cuando consideraban que no estaba haciendo las cosas como debía.

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Susanna Griso. (Foto: EuropaPress)

Una infancia marcada por el mar

Más allá de la vida en una familia numerosa, hay otro elemento que ocupa un lugar especial en los recuerdos de Griso: el mar. La presentadora heredó de su padre la pasión por navegar y recuerda especialmente los veranos que pasaban a bordo de su barco de vela.

Su padre aprovechaba las vacaciones para recorrer diferentes zonas de la costa y permanecer anclado en distintas calas. Aquellos viajes forman parte de los recuerdos que Griso conserva con mayor cariño, especialmente por la relación que tenía con él durante esas jornadas.

Uno de los lugares que permanece especialmente presente en su memoria es la playa de Pals, en la Costa Brava. Allí pasaba horas con su padre buscando coquinas entre la arena. Una vez llenaban el cubo, regresaban a casa, las hervían y las tomaban como aperitivo.

«A mí me divertía muchísimo estar con él buscándolas», recordó la periodista.

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Susanna Griso. (Foto: EuropaPress)

El recuerdo de las coquinas

Años después, Griso regresó a aquella misma playa con la intención de repetir la experiencia, aunque se encontró con un escenario muy diferente. Ya no consiguió encontrar ninguna coquina. La presentadora recordó aquel episodio con el sentido del humor que suele acompañar sus anécdotas familiares.

·¡Probablemente las esquilmamos!», bromeó.

Los veranos de su infancia también incluían excursiones en una embarcación menorquina que compartían con unos primos. Los niños se tiraban al agua, nadaban y hasta se dedicaban a recoger ostras. Una imagen que hoy la propia Griso reconoce que sería difícil repetir.

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Susanna Griso. (Foto: EuropaPress)

Una familia con mucha música

La influencia familiar no se limitó al carácter o a la educación. Griso también creció rodeada de música. Su padre era un gran aficionado a la música clásica y en casa se escuchaban compositores como Mozart o Wagner. Además, varios de sus hermanos tienen habilidades musicales y muchos de sus primos son músicos profesionales.

En las reuniones familiares, especialmente durante la Navidad, la música sigue teniendo un papel protagonista. Comienzan con villancicos y terminan recorriendo canciones de artistas como Serrat, Raimon, Lluís Llach, Bob Dylan o The Beatles. Griso reconoce que ella no heredó especialmente el talento para cantar o bailar de sus hermanos, aunque sí participa haciendo coros.

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Susanna Griso. (Foto: EuropaPress)

El carácter de sus padres

Al recordar su infancia, Susanna Griso también ha hablado de la influencia que tuvieron sus padres en su manera de ser. De su madre asegura haber heredado buena parte de su carácter y destaca especialmente su tolerancia, su cariño y su capacidad para escuchar.

Su madre nació en 1923 y vivió la Guerra Civil y la posguerra, además de una infancia marcada por circunstancias familiares muy duras. Griso considera que muchas de esas experiencias influyeron en la manera de relacionarse con los demás y también en la educación que recibió en casa.

De su padre, en cambio, recuerda un carácter mucho más fuerte y pasional. Le describe como una persona a la que le gustaba bailar, cantar, viajar y disfrutar de la vida. Dos personalidades muy diferentes que, según Griso, se complementaban y que dejaron una huella evidente en su forma de entender su propia historia familiar.