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Risto Mejide y Natalia Almarcha escogen este paraíso natural para desconectar, una isla Reserva de la Biosfera con 185 kilómetros de ruta

Menorca es una de las islas Baleares que mejor combina calas de aguas transparentes, paisajes tranquilos

Su ritmo pausado la hace atractiva para descansar o recorrerla a pie y en bicicleta

La costa alterna playas de arena clara y pinos en el sur con acantilados y calas más abruptas en el norte

Risto Mejide y Natalia Almarcha escogen este paraíso natural para desconectar, una isla Reserva de la Biosfera con 185 kilómetros de ruta

Menorca es una de las islas Baleares que mejor combina calas de aguas transparentes, paisajes tranquilos y un patrimonio histórico excepcional. Por esto no es de extrañar que sea el paraíso natural que escogen Risto Mejide y su novia Natalia Almarcha para desconectar. Situada en el Mediterráneo occidental, ofrece mucho más que jornadas de playa: sus caminos rurales, pueblos blancos, puertos y construcciones prehistóricas permiten conocer una identidad insular marcada por el mar y el paso de distintas culturas.

Su ritmo pausado la hace atractiva para descansar o recorrerla a pie y en bicicleta. Su tamaño permite recorrerla con facilidad, aunque cada zona tiene personalidad propia y merece tiempo para detenerse, observar los paisajes y conocer la vida local sin prisas. La costa alterna playas de arena clara y pinos en el sur con acantilados y calas más abruptas en el norte. En el interior, los muros de piedra seca dibujan parcelas agrícolas y acompañan caminos entre campos, fincas y pequeños núcleos rurales. Menorca fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993.

El paraíso natural que escogen Risto Mejide y Natalia Almarcha

En 2023, Menorca Talayótica también fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial. La isla mantiene una relación con el mar: puertos, torres defensivas y caminos rurales recuerdan el peso del comercio, la pesca y la agricultura. El paisaje combina espacios protegidos, pueblos y enclaves arqueológicos.

Más allá de las playas famosas, merece la pena visitar mercados, pasear al atardecer y observar la arquitectura tradicional. Reúne así atractivos naturales y culturales que conviven en un territorio compacto que permite alternar visitas, excursiones y baños.

Isla de Menorca: un paisaje para descubrir sin prisas 

En el sur destacan calas como Macarella, Macarelleta y Turqueta, con aguas claras y vegetación mediterránea. En el norte, playas como Cavalleria o Pregonda ofrecen tonos rojizos y paisajes más salvajes. Durante los meses de mayor afluencia conviene consultar accesos y aparcamientos y respetar las indicaciones para proteger estos espacios.

Mahón, en la costa oriental, se desarrolla alrededor de uno de los puertos naturales más extensos del Mediterráneo. Sus calles, mercados y edificios históricos evocan su pasado comercial. En el extremo occidental, Ciutadella conserva un casco antiguo de calles estrechas, palacios señoriales y plazas animadas. Ambas muestran facetas distintas de la isla.

La huella de la Menorca talayótica como paraíso natural

La historia insular se remonta a comunidades prehistóricas que levantaron construcciones monumentales con grandes bloques de piedra. Talayots, taulas, navetas y poblados muestran cómo se organizaban los asentamientos y las prácticas sociales de aquellas sociedades.

La UNESCO inscribió Menorca Talayótica en 2023 por la singularidad de estos conjuntos y su relación con el paisaje agroganadero. Entre los lugares conocidos figuran la Naveta des Tudons y el poblado de Torre d’en Galmés. Estos lugares ayudan a comprender la identidad de Menorca más allá de sus calas.

Caminar por el Camí de Cavalls 

El Camí de Cavalls es un itinerario histórico que recorre el perímetro de Menorca y permite descubrir tramos costeros, bosques, barrancos y miradores. Puede hacerse por etapas, a pie o en bicicleta donde el recorrido lo permita, escogiendo la distancia según la condición física y el tiempo disponible.

No hace falta completarlo entero: una caminata corta permite descubrir calas y paisajes menos urbanizados. Antes de salir, conviene consultar el estado del sendero, llevar agua y protegerse del sol, especialmente en verano.

Sabores y vida local en este paraíso natural balear

La gastronomía forma parte de la experiencia. El queso de Mahón-Menorca, con denominación de origen, es uno de los productos más conocidos, junto con la caldereta de langosta, los pescados, los embutidos y la repostería tradicional.

En los mercados y restaurantes se pueden probar recetas locales y productos de temporada. También conserva fiestas populares y tradiciones ecuestres.

La popularidad de Menorca hace importante viajar con cuidado. Elegir rutas señalizadas, evitar dejar residuos, respetar las dunas y no llevarse piedras, plantas o restos arqueológicos ayuda a conservar su patrimonio. Conviene alternar la playa con visitas al interior y elegir primavera u otoño para caminar con temperaturas suaves.

El portal oficial de turismo de España destaca la variedad de su litoral, el valor natural de espacios como S’Albufera des Grau y las posibilidades de recorrer la isla a pie o en bicicleta.

Menorca ofrece así una combinación de mar, historia y naturaleza que va más allá de sus famosas calas. Su riqueza abarca monumentos prehistóricos, pueblos, senderos y cultura cotidiana. Descubrirla sin prisas permite disfrutar del paisaje y comprender por qué su identidad merece ser protegida con responsabilidad.