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Rafa Nadal desvela cómo fue su infancia en Manacor: «Yo fui muy feliz de pequeño, no quería hacerme mayor»

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

Rafa Nadal ha construido una de las carreras más importantes de la historia del tenis, pero antes de convertirse en una leyenda del deporte fue un niño tímido, familiar y sin demasiadas ganas de crecer. El extenista mallorquín ha recordado cómo fueron sus primeros años en Manacor, marcados por la vida cotidiana de una familia trabajadora, el ejemplo de su padre y una pasión por el fútbol que entonces superaba a la que sentía por la raqueta. En una conversación con Bertín Osborne, Nadal también ha compartido algunos detalles más personales de aquella etapa, desde su carácter obediente hasta un miedo a la oscuridad que todavía le acompaña.

Una infancia feliz en Manacor

Lejos de la presión de los grandes torneos y de los focos que han acompañado su trayectoria profesional, Rafa Nadal recuerda su infancia como una de las etapas más felices de su vida. El extenista, que nació en Manacor el 3 de junio de 1986, reconoce que nunca tuvo especial interés en hacerse mayor y que prefería disfrutar de cada etapa sin anticiparse a lo que vendría después.

«Yo fui muy feliz de pequeño, no quería hacerme mayor, nunca me ha apetecido avanzar, me encontraba muy bien con la edad que tenía, me gustaba ser un niño», explicó durante su conversación con Bertín Osborne.

Una confesión que permite conocer una faceta menos habitual del deportista. Acostumbrado a competir al máximo nivel y a enfrentarse a situaciones de enorme exigencia, Nadal se describe como un niño tranquilo, tímido y obediente. «Muy tímido, muy obediente y, según me dicen, un buen chico», recordó sobre cómo era durante aquellos años.

Su testimonio dibuja una infancia alejada de la imagen del campeón que acabaría conquistando 22 títulos de Grand Slam. Antes de convertirse en una referencia mundial, su vida transcurría en un entorno familiar estable, en el que el trabajo y las responsabilidades formaban parte de la rutina diaria.