Iker Jiménez (53 años): «Lo más impresionante de todo lo que me ha ocurrido, lo más hondo, me pasó a oscuras dentro de la prohibida caverna de Altamira»
Iker Jiménez es uno de los presentadores más importantes del momento
El comunicador ha vivido muchas experiencias paranormales que han despertado el interés de todos
Jiménez lleva mucho tiempo siendo el rey del misterio
Iker Jiménez es el rey de la televisión. El presentador se ha convertido en uno de los rostros más famosos del misterio en España, pero su relación con lo paranormal comenzó mucho antes de ponerse delante de una cámara o de ponerse al frente de un programa de televisión. De hecho, su interés por estos asuntos nació cuando apenas tenía diez años, después de una experiencia que él mismo ha definido como una casualidad capaz de marcar toda su vida.
Además, en los últimos meses Jiménez ha adquirido una renovada presencia pública gracias a algunas de las entrevistas que ha realizado, entre ellas las protagonizadas por Isabel Díaz Ayuso y Santiago Abascal. Sin embargo, detrás del presentador que hoy conversa con políticos y personajes de actualidad continúa estando aquel niño que descubrió, casi por accidente, un mundo que hasta entonces desconocía.
Una de las experiencias que más profundamente le han marcado no ocurrió, sin embargo, en un plató. Tuvo lugar en uno de los lugares más importantes de la prehistoria europea. «A mí, lo más impresionante de todo lo que me ha ocurrido, lo más hondo, me pasó a oscuras dentro de la prohibida caverna de Altamira», ha explicado.
Y añadió: «Es el que he sentido como el lugar más enigmático. Ahí, a solas, comprendí lo que es el misterio auténtico, el más allá, la herencia ancestral que todos llevamos dentro».
Una vocación que comenzó a los diez años
Para comprender por qué aquella experiencia en Altamira tuvo tanta importancia para él hay que regresar a su infancia. Iker Jiménez contó en 2017, durante su participación en Mi casa es la tuya, que el verdadero gran misterio de su vida no era ninguno de los casos que había investigado posteriormente.

«El gran misterio de mi vida no es lo que yo cuento en los programas, sino lo que a mí me pasó siendo un niño. Yo sé que es una gran casualidad, y será una casualidad, pero ha marcado mi vida», relató entonces ante Bertín Osborne.
La historia comienza en Vitoria. Iker tenía diez años, sus padres viajaban y él se encontraba en casa de un tío. Tenía fiebre, pero la curiosidad pudo más. En aquella vivienda había un desván lleno de libros y el pequeño decidió subir hasta allí.
Escogió uno al azar. Era un libro francés dedicado a los ovnis. Hasta ese momento, según ha explicado, ni siquiera sabía exactamente qué eran los ovnis. Sin embargo, al abrirlo encontró una historia que le llamó poderosamente la atención.
«Me subo, y cojo uno por coger, y era un libro francés de ovnis. Y cuando lo abro, aparece la historia de un niño de 10 años como yo», recordó. La historia incluía fotografías policiales y aquello le impresionó profundamente.
El titular que lo cambió todo
La coincidencia llegó al día siguiente. En la portada de un periódico de Vitoria apareció un titular relacionado con avistamientos de objetos extraños en la ciudad: «Ovnis sobre Vitoria».
Para el niño que acababa de descubrir aquel mundo unas horas antes, la noticia resultó desconcertante. «Yo me quedo así, digo, pero vamos a ver, lo que yo he leído ayer y descubierto es verdad, y pasa en Vitoria, pero esto…», recordó años después.
La noticia adquiría todavía más fuerza porque los testimonios procedían de un entorno muy cercano. Apenas unos 300 metros de donde se encontraba él, vecinos habían alertado a la policía después de observar luces y formas extrañas en el cielo. Según el relato que conoció entonces, se habían visto esferas e incluso un triángulo.
El pequeño Iker quedó fascinado. No solo acababa de descubrir la existencia de los ovnis a través de un libro encontrado casi por casualidad, sino que al día siguiente aparecía en las noticias un episodio ocurrido prácticamente a las puertas de donde se encontraba.
Las primeras investigaciones
Lo más llamativo de aquella historia es lo que ocurrió después. Lejos de limitarse a conservar el recuerdo, Iker decidió investigar por su cuenta. Su primo Roberto fue quien le animó a dar el siguiente paso.
«Vamos a ir a entrevistar a esos tíos», le propuso. Iker ni siquiera tenía entonces una idea clara de lo que significaba realizar una entrevista, pero ambos se montaron en sus bicicletas y se dirigieron hasta el barrio donde se habían producido los avistamientos.
Allí hablaron con algunos de los testigos. Eran adultos que aseguraban haber contemplado fenómenos que no sabían explicar y cuyas reacciones impresionaron especialmente al niño.
Altamira, el misterio más profundo
Con los años, Iker Jiménez visitó numerosos lugares relacionados con historias, leyendas y fenómenos inexplicados. Sin embargo, hay uno que ocupa un lugar especial en sus recuerdos: la cueva de Altamira.
El presentador ha descrito la experiencia como algo diferente incluso de todo aquello que había investigado anteriormente. En la oscuridad de la caverna, lejos de las cámaras y de la exposición pública, sintió que estaba entrando en contacto con una dimensión mucho más antigua del misterio.
Para Jiménez, aquel espacio representó el misterio en su forma más esencial. No se trataba únicamente de buscar una explicación a un fenómeno concreto, sino de enfrentarse a un lugar en el que las huellas de quienes vivieron hace miles de años siguen presentes.
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