Elísabet Benavent, a sus 42 años: «Estoy a gusto con mi edad y muy de acuerdo con que la mujer vive su mejor etapa a partir de los 40»
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Elísabet Benavent lleva más de una década convertida en una de las grandes protagonistas de la literatura romántica contemporánea en España. Desde que en 2013 autopublicara Valeria, la saga que marcó el comienzo de su carrera, la escritora valenciana no ha dejado de encadenar éxitos. Más de cinco millones de ejemplares vendidos después, sus historias continúan dando el salto de las librerías a las pantallas.
Su última adaptación, Toda la verdad de mis mentiras, llega a Netflix en formato de serie y vuelve a poner el foco en el particular universo de Benavent: relaciones, amistad, secretos, humor y personajes que buscan su lugar en la vida. En esta ocasión, además, la escritora participa como productora ejecutiva, una experiencia que le ha permitido implicarse directamente en el proceso de llevar su novela a la pantalla.
«He tenido la suerte de dar con el equipo de la productora Plano a Plano, con los que hice ‘Valeria’. Aquí he tenido libertad y he podido levantar la mano para preguntar sin ningún tipo de vergüenza», explica. Entre sus responsabilidades estuvieron la revisión de los guiones y su participación en el casting, siempre con un objetivo claro: que la adaptación mantuviera la esencia del libro.
Pero si hay una afirmación que refleja especialmente bien el momento vital de la autora es la que hace al hablar del paso del tiempo. Benavent reconoce que cada nueva novela supone un reto y que el éxito nunca elimina los nervios. «No. Es más, cada vez escribo con más miedo porque no me quiero repetir; buscas probar cosas nuevas y muchas veces no sabes cómo lo va a recibir el público». Y añade una reflexión especialmente significativa sobre la edad: «Tampoco te apetece repetir la misma fórmula hasta la extenuación. Y luego el tiempo pasa. Es imposible que yo piense ahora igual que cuando escribí Valeria (que conste que estoy a gusto con mi edad y muy de acuerdo con que la mujer vive su mejor etapa a partir de los 40)».
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La frase encaja con una trayectoria en la que la madurez no parece haber supuesto un límite, sino una nueva perspectiva. Benavent ha ido evolucionando junto a sus lectoras, muchas de las cuales comenzaron a seguirla con Valeria y han crecido con sus personajes y sus historias.
Ella misma define ese vínculo con su público de una manera muy cercana: «Yo escribo y mi relación con las lectoras es casi familiar porque hemos crecido juntas». Para la escritora, más que una legión de seguidores existe una comunidad.
Su inspiración, además, sigue estando en lo cotidiano. Conversaciones escuchadas en cafeterías y restaurantes, anécdotas de amigas o incluso momentos aparentemente insignificantes durante un viaje en coche pueden acabar transformándose en material literario. «Y tiendo a poner la oreja en las cafeterías y restaurantes para escuchar conversaciones ajenas, no lo puedo evitar», confiesa.
Con humor, éxito y una mirada cada vez más madura, Elísabet Benavent continúa demostrando que las historias de amor, amistad y crecimiento personal no tienen fecha de caducidad. Y, sobre todo, que cumplir años puede significar tener más historias que contar, más libertad para hacerlo y disfrutar de una de las mejores etapas de la vida.
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