SUCESOS

Vigiladas por cámaras y sin cobrar un euro: detenida una mujer en Mallorca por explotar a prostitutas y pagarles con transferencias falsas

La arrestada en Manacor fingía ser abogada para amedrentar a las víctimas y evitar que acudieran a la Policía

Solo acogía a una chica al mes para evitar que formaran redes de apoyo o pidieran ayuda a otras compañeras

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Un agente de la Policía Nacional en Manacor.

La Policía Nacional ha detenido en el municipio mallorquín de Manacor a una proxeneta que se hacía pasar por abogada al estar acusada de liderar una trama en la que captaba a víctimas en situación precaria, las obligaba a ejercer de prostitutas y se apropiaba del 100% de sus ganancias mediante transferencias falsificadas.

La intervención, llevada a cabo por el Grupo Operativo de Extranjeros de la Comisaría de Manacor, culminó tras una minuciosa investigación sobre las actividades de la arrestada. El modus operandi comenzaba a través de una conocida plataforma digital, donde publicaba anuncios ofreciendo puestos de trabajo como chicas de compañía.

Con el objetivo de no levantar sospechas entre el vecindario y pasar totalmente inadvertida ante las autoridades, la mujer prometía en sus ofertas una discreción absoluta y unas condiciones laborales que distaban por completo de la realidad que aguardaba a las víctimas.

Una vez que las mujeres aceptaban la propuesta y se trasladaban hasta el inmueble, la detenida cambiaba radicalmente su trato: imponía normas sumamente estrictas para evitar que se descubriera la actividad sexual de pago y las sometía a un férreo control mediante cámaras de videovigilancia instaladas en la vivienda.

Para asegurarse de neutralizar cualquier intento de auxilio, la investigada acogía únicamente a una mujer al mes, aislándolas de forma deliberada e impidiendo que pudieran tejer redes de apoyo o compartir su situación con otras compañeras.

La explotación económica era absoluta. Cuando las víctimas comenzaban a facturar por los servicios prestados, la mujer dejaba de abonarles el dinero acordado y se quedaba con la totalidad de los ingresos.

Si las víctimas manifestaban su intención de abandonar el domicilio debido a los continuos impagos, la detenida recurría a un engaño recurrente: les enviaba por mensajería instantánea capturas de pantalla de supuestas transferencias bancarias que jamás llegaban a ejecutarse. Mediante esta treta, lograba que permanecieran en el piso trabajando mientras ella continuaba lucrándose de forma ilícita.

Para cerrar el círculo de intimidación, la investigada aseguraba falsamente ser abogada, empleando esta supuesta condición profesional para amedrentar a las mujeres e impedir que acudieran a la Policía. La detenida se aprovechaba así de la extrema necesidad económica de las víctimas y de su falta de permiso de trabajo, circunstancias que las colocaban en una situación de total vulnerabilidad frente a sus abusos.

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