El padrino del horror en Mallorca: abusaba de sus dos ahijados, les enseñaba vídeos pornográficos y les pagaba para comprar su silencio
El acusado cometía los abusos sexuales en el interior de una caravana y en una casa de campo
Se enfrenta a 11 años de cárcel y al pago de indemnizaciones que alcanzan los 13.000 euros
La Audiencia Provincial de las Islas Baleares abre sus puertas este jueves para juzgar a un hombre acusado de abusar sexualmente de sus dos ahijados menores de forma continuada en Mallorca. El individuo se enfrenta a penas que alcanzan los 11 años de cárcel.
Según el escrito de acusación, los hechos ocurrieron durante un período de dos años, comprendido entre los meses de agosto de 2015 y 2017. Durante ese tiempo, las víctimas contaban con edades comprendidas entre los seis y los ocho años.
El acusado aprovechaba habitualmente los fines de semana y las jornadas de asueto para quedarse al cargo de los menores, quienes dormían bajo su estricta supervisión tanto en una autocaravana de su propiedad como en una vivienda de campo que poseía en la isla. En ese entorno apartado, el procesado comenzó a ejecutar sus agresiones contra una de las niñas. En al menos seis ocasiones acreditadas, el acusado le realizó tocamientos íntimos en los pechos y la vagina, tanto por encima como por debajo de la ropa, e incluso le besó en la boca.
Para garantizar el silencio de la pequeña y evitar que desvelase lo sucedido a sus padres, el encausado le entregaba habitualmente pequeñas cantidades de dinero en metálico tras consumar los actos. El hermano de la menor, que por aquel entonces contaba con ocho o nueve años de edad, sufrió igualmente la conducta delictiva de su padrino.
De hecho, en una ocasión, mientras se encontraba en la cama de la vivienda rural bajo la tutela del acusado, este le tocó los genitales. Cuando el niño reaccionó levantándose del lecho y manifestando con claridad que no le gustaba lo que estaba haciendo, el procesado lejos de detenerse lo recriminó y presionó de forma vejatoria, cuestionándole por qué no quería si cuando era más pequeño sí le gustaba y se reía.
A todo este historial de abusos se suma el sometimiento psicológico al que expuso a los menores: durante los periodos de convivencia en la autocaravana y en la casa de campo, el acusado empleaba una tableta electrónica para exhibirles sistemáticamente vídeos de contenido pornográfico entre adultos.
Por estos graves hechos, la Fiscalía solicita para el acusado una pena que suma 11 años de prisión por un delito continuado de abusos sexuales a menor de 16 años, un delito de abuso sexual y un delito continuado de exhibición de material pornográfico ante menores.
Asimismo, exige prohibiciones de aproximación a menos de 500 metros y de comunicación con las víctimas durante 11 años, inhabilitación para cualquier trabajo que mantenga contacto con menores, libertad vigilada con cursos de reeducación sexual e indemnizaciones por valor de 13.000 euros por los daños morales ocasionados.