Según explica Roberto Duque Roquero, abogado y académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el éxito en una entrevista de trabajo depende en gran medida de lo que proyectamos de forma inconsciente. Como experto en lenguaje no verbal, Duque Roquero sostiene que nuestra mente lógica no es la que dicta la sentencia final sobre nuestra valía, sino el inconsciente del reclutador.
Este experto subraya que nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena impresión inicial. Por ello, entender la comunicación desde la perspectiva corporal resulta crucial para no emitir señales de derrota antes siquiera de haber pronunciado la primera frase. Quienes dominan su lenguaje corporal logran inspirar confianza y liderazgo, mientras que el desconocimiento de estas claves suele derivar en el rechazo inmediato por parte de las empresas.
El gesto que debes evitar en una entrevista de trabajo
Si hay un movimiento que puede arruinar tus posibilidades de contratación es, sin duda, cruzar los brazos. De acuerdo con el vídeo del conferenciante Duque Roquero, este gesto se interpreta universalmente como una posición defensiva. Al realizarlo, estamos protegiendo inconscientemente nuestros órganos vitales, lo que envía un mensaje de inseguridad y falta de disposición para afrontar retos.
En esencia, estás levantando un muro invisible entre tú y el entrevistador, una barrera que le dice al reclutador que no estás listo para el desafío profesional que se te propone.
Aunque en contextos cotidianos como tener frío o esperar a alguien bajo tensión este gesto es natural, en una entrevista de trabajo puede ser letal. El inconsciente del reclutador cataloga el gesto como una «señal de cerrazón».
Para el lenguaje no verbal, quien se cubre tiene miedo. Por el contrario, mostrarse al descubierto y evitar el repliegue físico proyecta que el candidato no teme a la situación y que posee el control sobre sí mismo.
Posturas de autoridad frente a señales de sumisión
La diferencia entre ser percibido como un líder o como un seguidor reside a menudo en cómo ocupamos el espacio. Basándose en las teorías del profesor emérito Mark Knapp, Duque Roquero explica que las personas con mayor carisma y seguridad adoptan movimientos expansivos.
En el ámbito de la comunicación profesional, el error de «encogerse» en el asiento o aprisionarse entre los descansabrazos de una silla transmite una ansiedad que incomoda al interlocutor. Además, el experto señala las siguientes posturas:
- Ocupar espacio: las figuras de autoridad no temen expandirse; la seguridad se refleja en posturas abiertas.
- Evitar el caparazón: meterse en el propio cuerpo, agachar la cabeza o hundirse en la silla se considera una posición de derrota.
- Manos atrás: curiosamente, esta pose suele ser un signo de poder y control, habitual en altos mandos, ya que indica que la persona no necesita protegerse.
- Manos adelante: en ciertos contextos, puede asimilarse a la postura de un «niño regañado» o de alguien que busca protección.
Para mejorar la comunicación durante los encuentros profesionales, el académico recomienda mantener una postura derecha con el mentón ligeramente elevado, lo que favorece un mejor contacto visual. Al final del día, el objetivo es que no haya obstáculos físicos entre el candidato y el éxito.
