Contenido
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- 0.2 Qué hay detrás de la tradición de tomar las uvas en Nochevieja y por qué en otros países no se hace
- 0.3 ¿Cuál es el mejor color para que las mujeres mayores de 65 años iluminen su rostro y favorezcan sus rasgos naturales?
- 1 Por qué la gente segura evita cruzar los brazos según la psicología
- 2 Otros gestos que quienes transmiten seguridad evitan
Uno de los gestos más estudiados en psicología social y comunicación no verbal es el de cruzar los brazos. A simple vista parece una postura neutra, pero puede transmitir gran tensión. Las personas seguras rara vez recurren a ella porque saben, de forma consciente o no, que limita su presencia y hace que parezcan a la defensiva.
En este artículo nos centraremos en por qué quienes confían en sí mismos mantienen los brazos relajados y qué comunica este gesto según el lenguaje corporal. Después repasaremos otros movimientos que también reducen tu impacto cuando hablas con alguien y que conviene evitar si quieres proyectar seguridad.
Por qué la gente segura evita cruzar los brazos según la psicología
Cruzarse de brazos reduce tu espacio corporal, te encierra y baja la energía de la conversación. A nivel psicológico evoca cierre, distancia y desconfianza, incluso cuando la persona no pretende expresar nada negativo. Por eso quienes tienen alta autoestima y presencia social prefieren mantener los brazos sueltos y visibles.
La investigación en lenguaje corporal muestra que cruzar los brazos puede activar una actitud defensiva, aunque se haga por simple costumbre. Esa sensación de bloqueo genera microtensiones en los hombros y endurece el torso. En cambio, cuando los brazos se mantienen relajados, los movimientos fluyen con más naturalidad.
También influye el efecto que este gesto tiene en los demás. Un interlocutor que ve brazos cruzados tiende a interpretar la postura como una barrera, lo que hace que la conversación pierda calidez. Por eso aquellos con más experiencia social entrenan posturas abiertas para transmitir calma y disponibilidad. No se trata de fingir una postura, sino de adoptar una actitud interna de apertura genuina que facilite el vínculo.
Otros gestos que quienes transmiten seguridad evitan
Además de evitar cruzar los brazos, las personas que proyectan confianza también dejan de lado otros movimientos que generan tensión o incomodidad en quienes les escuchan. Todos ellos afectan a la forma en que tu cuerpo ocupa el espacio y al «flujo» de tus movimientos.
- Brazos pegados al cuerpo. Los llamados «dead arms» dan una imagen rígida y apagan la expresividad. Transmiten miedo a moverse o a llamar la atención.
- Tocarse repetidamente el brazo. Masajear, rascar o agarrar una manga refleja nerviosismo. Es una señal clara de inquietud.
- El cruce disfrazado. Sujetar un bolso, ajustar un reloj o jugar con una pulsera para tapar un cruce interior crea la misma sensación de cierre que el gesto directo.
- El medio abrazo. Abrazarte a ti mismo con un brazo mientras gesticulas con el otro indica inseguridad y una necesidad de protección.
- Encorvar los hombros hacia dentro. Reduce tu presencia física y hace que tu voz parezca menos firme.
- Movimientos bruscos o sin ritmo. Una gesticulación rígida o entrecortada comunica tensión y falta de claridad en el mensaje.
Evitar estos gestos permite que tu cuerpo acompañe el estado de emoción real que quieres proyectar. Cuando te sientes cómodo, respiras mejor, hablas con más claridad y tus brazos se mueven de forma natural. Eso es lo que hace que los demás te perciban como una persona segura.






