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Durante décadas, el papel de las grasas en la alimentación ha sido un tema de debate en la comunidad científica y entre los consumidores. La tendencia a demonizar cualquier tipo de grasa ha llevado a muchas personas a reducir drásticamente su ingesta, sin considerar que algunas de ellas son esenciales para el funcionamiento del cuerpo. En realidad, nuestro organismo necesita grasas saludables para producir hormonas, absorber vitaminas y proporcionar energía a largo plazo. Además, recientes estudios han demostrado que el tipo de grasa que consumimos es más importante que la cantidad total ingerida. Lo dice una nutricionista.
Optar por grasas saludables puede marcar la diferencia en la prevención de enfermedades metabólicas y en la optimización del bienestar general. Por ello, es fundamental conocer cuáles son las grasas beneficiosas y cómo integrarlas en nuestra alimentación diaria. A lo largo de los años, tales alimentos han sido injustamente demonizadas en muchas dietas. Se les ha culpado de problemas de salud como el sobrepeso, las enfermedades cardiovasculares y el colesterol alto. Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que no todas las grasas son perjudiciales. De hecho, algunas son esenciales para el buen funcionamiento del organismo y desempeñan un papel clave en la regulación de la insulina y en la prevención de enfermedades crónicas. La nutricionista Ángela Quintas, en su libro En boca de todos: Tu salud empieza en la boca, defiende la importancia de una dieta que ayude a controlar los niveles de insulina y destaca la necesidad de consumir ciertos tipos de grasas saludables.
Las grasas que sí debemos comer en nuestra dieta, según nutricionista
Según menciona en una entrevista en Servimedia, el problema no radica en el consumo de grasas en sí, sino en elegir las adecuadas y en mantener un equilibrio con otros macronutrientes. En este artículo exploraremos cuáles son esas grasas beneficiosas y cómo incorporarlas en la alimentación diaria.
Grasas insaturadas: las aliadas de la salud
Las grasas insaturadas son consideradas las más beneficiosas para el organismo. Se encuentran principalmente en alimentos de origen vegetal y en pescados grasos. Estas grasas pueden dividirse en dos tipos principales: monoinsaturadas y poliinsaturadas.
Grasas monoinsaturadas
Las grasas monoinsaturadas ayudan a reducir el colesterol LDL (colesterol malo) y aumentar el colesterol HDL (colesterol bueno), lo que contribuye a mantener una buena salud cardiovascular. Estas grasas también tienen propiedades antiinflamatorias y son una excelente fuente de energía.
Entre los alimentos ricos en grasas monoinsaturadas destacan:
- Aceite de oliva virgen extra
- Aguacates
- Frutos secos como almendras, anacardos y nueces de macadamia
- Aceitunas
- Semillas de sésamo y de calabaza
Grasas poliinsaturadas
Dentro de las grasas poliinsaturadas encontramos los famosos ácidos grasos omega-3 y omega-6. Estos ácidos son esenciales, lo que significa que el cuerpo no puede producirlos por sí mismo y deben obtenerse a través de la alimentación.
Según la National Library of Medicine, los omega-3 tienen un fuerte efecto antiinflamatorio y se han relacionado con la mejora de la función cerebral, la prevención de enfermedades cardiovasculares y la reducción del riesgo de depresión. Algunos alimentos ricos en omega-3 incluyen:
- Pescados grasos como el salmón, el atún y la caballa
- Semillas de chía y de lino
- Nueces
- Aceite de linaza
Por otro lado, los omega-6 también son esenciales para el organismo, aunque deben consumirse en equilibrio con los omega-3 para evitar efectos inflamatorios. Se encuentran en alimentos como:
- Aceites vegetales (girasol, soja, maíz)
- Frutos secos como nueces y semillas de girasol
Grasas saturadas: el debate continúa
Las grasas saturadas han sido el centro del debate nutricional durante años. Mientras que en exceso pueden contribuir a enfermedades cardiovasculares, su consumo moderado no necesariamente es perjudicial. De hecho, algunos estudios indican que ciertos tipos de grasas saturadas pueden tener beneficios metabólicos y ayudar en la producción de hormonas.
Los alimentos que contienen grasas saturadas y pueden formar parte de una dieta equilibrada, según nutricionista, incluyen:
- Aceite de coco (con moderación)
- Manteca de vaca de pastoreo
- Quesos curados
- Chocolate negro con alto porcentaje de cacao
Grasas trans: las que debemos evitar segun nutricionista
A diferencia de las grasas saludables, las grasas trans son altamente perjudiciales y deben evitarse en la dieta. Estas grasas, según la nutriocnista, se forman a través de un proceso industrial llamado hidrogenación, que convierte los aceites líquidos en grasas sólidas para mejorar la vida útil de los productos.
El consumo de grasas trans está vinculado a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, inflamación crónica y resistencia a la insulina. Se encuentran en:
- Productos ultraprocesados
- Margarinas industriales
- Comida rápida y frituras
- Bollería industrial y snacks empaquetados
Conclusión
Incluir grasas saludables en la dieta es fundamental para mantener un buen estado de salud. Las grasas insaturadas, tanto monoinsaturadas como poliinsaturadas, ofrecen numerosos beneficios para el organismo y deben formar parte de una alimentación equilibrada, según nutricionista.
Las grasas saturadas pueden consumirse con moderación, siempre priorizando fuentes de calidad, mientras que las grasas trans deben evitarse por completo.
Como menciona la nutricionista Ángela Quintas en su libro, controlar los niveles de insulina es clave para una buena salud metabólica, y el consumo adecuado de grasas juega un papel importante en este equilibrio.