Si el tiempo pudiera tomar forma, materia y alma, así sería el Métiers d’Art Tribute to the Quest of Time de Vacheron Constantin: una pieza que resume casi tres siglos de historia relojera, artesanía delicada y ambición técnica en un único objeto, limitado y extraordinario, diseñado para dejar huella en la muñeca de solo 20 afortunados coleccionistas.
No es un reloj cualquiera, ni una simple complicación; es un puente entre arte y ciencia, entre lo visible y lo cósmico. Desde el momento en que esta pieza vio la luz para conmemorar el 270º aniversario de la manufactura suiza, quedó claro que se trataba de algo más que un guardatiempos.
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Vacheron Constantin celebra 270 años con un reloj único
A primera vista, el Tribute to the Quest of Time es una obra que atrapa. Su caja de oro blanco de 18 quilates de 43 mm combina robustez y elegancia clásica, con proporciones pensadas para destacar sin renunciar a la usabilidad cotidiana. No es exagerado, pero se hace notar, reflejando luz y presencia con cada giro de muñeca.
La esfera frontal no solo marca las horas y los minutos: narra una historia. Dominada por una figura de titanio dorado inspirada en el astrónomo automaton de La Quête du Temps, esta figura alza sus brazos en arcos gemelos que sirven como indicadores retrogrados de horas y minutos en un sistema único.

Detrás, el cielo nocturno de Ginebra tal y como era el 17 de septiembre de 1755, fecha de fundación de Vacheron Constantin, sirve de telón de fondo. La escena, lograda mediante múltiples capas de zafiro metalizado y acabados a mano, dota la creación de una profundidad visual que parece desafiar a la propia noción de tiempo.
Más que un reloj mecánico: una proeza técnica de Vacheron Constantin
En el corazón de este prodigio late el Calibre 3670, un movimiento manual compuesto por 512 componentes y 55 rubíes, que cumple con una filosofía dual de diseño: belleza y precisión.

Lo más fascinante de este motor es su doble indicador retrógrado que puede funcionar en dos modos: continuo o on demand, modo en el cual las manecillas sólo se mueven cuando el portador lo desea, reduciendo el consumo de energía y aumentando la interacción personal con la mecánica.
A esta complejidad hay que sumarle un mecanismo de fase lunar tridimensional, con indicación de edad de la luna, y un mapa celeste que rota en tiempo real, capaz de seguir las constelaciones del hemisferio norte con una precisión tan asombrosa que apenas se desviará un día en más de 9 130 años.

Ese nivel de exactitud no es casualidad: es la culminación de la larga tradición astronómica de Vacheron Constantin, que ha explorado desde relojes de bolsillo con complicaciones celestes en el siglo XIX hasta piezas contemporáneas de nivel museístico.
La magia está en los detalles
El reloj no se limita a mostrar el tiempo; lo celebra. La figura del astrónomo, fragilizada en titanio con tratamiento PVD dorado, contrasta con el contraste azul profundo del cielo genevois. Cada elemento está cuidadosamente acabado: desde las estrellas y constelaciones que relucen con intensidad cromática, hasta el satinado de los puentes y engranajes que laten bajo una tapa trasera de cristal de zafiro.

El resultado es un objeto que combina técnicas tradicionales como el grabado y la sandblasting con innovaciones modernas como la metalización de zafiro y tratamientos superficiales avanzados. Es arte y ciencia en una misma pieza, y ambas facetas se alimentan mutuamente para crear una experiencia sensorial completa.
Un objeto de culto para coleccionistas
Ediciones limitadas son frecuentes en Alta Relojería, pero 20 unidades es una cifra que sitúa a este modelo en la órbita de los objetos más codiciados del mercado del coleccionismo de élite.

Su precio, que ronda cifras en torno a los CHF 400 000 (aproximadamente, 436.500 €), y su exclusividad, convierten al Tribute to the Quest of Time no sólo en una inversión relojera, sino en una pieza que trasciende moda y mercado para instalarse en la cultura horológica global como referencia del saber hacer suizo.
