Tras la muerte de Valentino Garavani, una de las grandes incógnitas que rodean su legado no está en la moda, sino en su patrimonio personal, estimado en 1.500 millones de euros. ¿Quién heredará la fortuna del diseñador que vistió a reinas, actrices y primeras damas? Aunque no han trascendido detalles sobre el reparto de sus bienes, todas las miradas apuntan a Giancarlo Giammetti, su expareja y socio durante más de cinco décadas. Juntos no sólo construyeron la casa Valentino, sino también un imperio cultural y filantrópico que hoy podría marcar el destino de su herencia.
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Aunque no se han hecho públicos los detalles del testamento, la ausencia de descendencia directa y la estrecha conexión personal y profesional entre ambos refuerzan esta hipótesis. No sólo fueron cofundadores de la casa Valentino, sino que en 2016 sellaron su legado común con la creación de la Fondazione Valentino Garavani e Giancarlo Giammetti, una institución dedicada a la promoción del arte, la moda y la cultura italiana. Un proyecto que, más allá del lujo, revela una visión compartida de mecenazgo y compromiso cultural.

Después de estudiar en París y aprender cómo se confecciona la mejor costura, Valentino Garavani creó su marca homónima en Roma, Italia, en 1959, con el apoyo financiero y empresarial de su socio y pareja de entonces, Giancarlo Giammetti. Aunque años más tarde, ambos rompieran la relación sentimental, el diseñador italiano siempre ha afirmado que ha sido el amor de su vida. Este fue un eje fundamental en el negocio, ya que fue el encargado de aportar el impulso empresarial para que la marca floreciera, abriendo ateliers en París, Milán y Roma. De esta manera, llego a personajes como Naty Abascal o la mismísima Sofía Loren.
Después de muchos años, el diseñador comenzó a retirarse del universo creativo y en 1999 entró Pier Paolo Piccioli como diseñador de accesorios junto a Maria Grazia Chiuri, y en 2008 ambas mentes creativas fueron nombrados co-directores creativos, hasta que Piccioli asumió como único director creativo en 2016, puesto que su compañera se fue a Dior, y dejó la casa en marzo de 2024 tras 25 años en la firma.

Durante décadas ha ido amasando una fortuna de alrededor de 1.500 millones que, ahora, deja en herencia, y estos son algunos de los bienes a repartir.
La marca Valentino
Hace mucho tiempo que Valentino cedió el testigo a otros, pero siempre ha estado presente como cara de su marca homónima. Todo comenzó a principios de 1998, cuando este vendió la casa de moda a un grupo italiano, filial de Fiat, por unos 300 millones de euros. Posteriormente, esta fue adquirida, en su mayoría, por el grupo qatarí Mayhoola Investments, los cuales adquirieron un 70% de esta, por 700 millones, mientras que el grupo Kering se hizo con el 30% (1.700 millones) años más tarde, reservándose la posibilidad de adquirirla en su totalidad, pero esto lo han pospuesto hasta 2028 o 2029. Una venta que podría hacer crecer, aún más, a uno de los grupos de lujo más referentes del mundo.

En principio, esta se va a quedar en manos de los actuales propietarios, con Alessandro Michele al frente de la dirección creativa. Aunque Giancarlo Giametti ya no tenga un rol operativo en la empresa desde hace tiempo, nunca se sabe cuándo puede volver a entrar para seguir conservando la memoria y la esencia de Valentino.
Sus bienes inmuebles
Son varias las casas que el diseñador ha poseído y, en su herencia, estas son las que más destacan:
La casa de Roma
Valentino pasó parte de su vida adulta en Roma y se ha visto en varias ocasiones que lo hacía en una villa repleta de lujos. Su interior ha vivido su vida más íntima y cómo ha celebrado sus cumpleaños, fiestas de año nuevo, creando siempre recuerdos junto a ellos y sus perros. Aunque en el último año, acumuló un momento amargo, con el intento de robo que sufrió en 2025, pero los ladrones fueron sorprendidos por el servicio.

El Château de Wideville
Ubicado en París, es una de sus residencias más famosas. Un castillo del siglo XVII adquirido en 1995, con ocho habitaciones y extensos jardines. Es conocido por su decoración de estilo asiático realizada por Henri Samuel y por ser el escenario de sus fiestas durante la semana de la moda de París. Fue construido por el ministro de finanzas de Luis XIII y más tarde fue el hogar de una de las amantes de Luis XIV. La propiedad está rodeada por jardines de 113 hectáreas, diseñados por Wirtz, un palomar, un pabellón con una gruta de conchas y un edificio que alberga los archivos de Valentino Garavani. La escalera del castillo está flanqueada por perros de piedra tallados en el siglo XVII por el artista francés Jacques Sarazin. Toda una obra de arte que mezcla la personalidad francesa con la esencia italiana del diseñador.
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Villa en la Vía Appia
Adquirida en 1972, esta propiedad se describe como una villa de campo sumamente decorada, trabajada también con Renzo Mongiardino. Si hay una palabra para definir esta, sería opulencia. En varias fotos que se le hicieron en diferentes publicaciones, le podíamos observar en un despacho con una imponente mesa de madera, que contrastaba con una moqueta de leopardo, mientras que en otros espacios el mármol se combinaba con el terciopelo, oro, cuero e incluso papeles de pared únicos.

El arte, la pasión de Valentino
Esta era una de las grandes pasiones del diseñador y siempre conseguía incorporarlo en la decoración de sus casas. Por un lado, en el castillo francés se pueden encontrar diferentes piezas de la China imperial, las cuales ornamentan distintos espacios del lugar. En cuanto a la pintura contemporánea, en su colección existen piezas de renombrados artistas como Francis Bacon (Sand Dune, 1983), Marlene Dumas (The Red Room, 1994), Andy Warhol (Self-Portrait) y Cy Twombly (Untitled, 2007). Pinturas de Pablo Picasso y Marc Chagall también forman parte de sus paredes, mezclado con esculturas de Claude y François-Xavier Lalanne, conocidos por sus animales escultóricos, bronces y piezas de arte griego y romano.
