Por qué las personas seguras de sí mismas nunca cruzan los brazos al hablar con los demás según la psicología

Una señal silenciosa que puede revelar el nivel de seguridad de una persona al interactuar

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Mujer sonriendo y mirando hacia arriba.

Uno de los gestos más estudiados en psicología social y comunicación no verbal es el de cruzar los brazos. A simple vista parece una postura neutra, pero puede transmitir gran tensión. Las personas seguras rara vez recurren a ella porque saben, de forma consciente o no, que limita su presencia y hace que parezcan a la defensiva.

En este artículo nos centraremos en por qué quienes confían en sí mismos mantienen los brazos relajados y qué comunica este gesto según el lenguaje corporal. Después repasaremos otros movimientos que también reducen tu impacto cuando hablas con alguien y que conviene evitar si quieres proyectar seguridad.

Por qué la gente segura evita cruzar los brazos según la psicología

Cruzarse de brazos reduce tu espacio corporal, te encierra y baja la energía de la conversación. A nivel psicológico evoca cierre, distancia y desconfianza, incluso cuando la persona no pretende expresar nada negativo. Por eso quienes tienen alta autoestima y presencia social prefieren mantener los brazos sueltos y visibles.

La investigación en lenguaje corporal muestra que cruzar los brazos puede activar una actitud defensiva, aunque se haga por simple costumbre. Esa sensación de bloqueo genera microtensiones en los hombros y endurece el torso. En cambio, cuando los brazos se mantienen relajados, los movimientos fluyen con más naturalidad.

También influye el efecto que este gesto tiene en los demás. Un interlocutor que ve brazos cruzados tiende a interpretar la postura como una barrera, lo que hace que la conversación pierda calidez. Por eso aquellos con más experiencia social entrenan posturas abiertas para transmitir calma y disponibilidad. No se trata de fingir una postura, sino de adoptar una actitud interna de apertura genuina que facilite el vínculo.

Otros gestos que quienes transmiten seguridad evitan

Además de evitar cruzar los brazos, las personas que proyectan confianza también dejan de lado otros movimientos que generan tensión o incomodidad en quienes les escuchan. Todos ellos afectan a la forma en que tu cuerpo ocupa el espacio y al «flujo» de tus movimientos.

Evitar estos gestos permite que tu cuerpo acompañe el estado de emoción real que quieres proyectar. Cuando te sientes cómodo, respiras mejor, hablas con más claridad y tus brazos se mueven de forma natural. Eso es lo que hace que los demás te perciban como una persona segura.

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