Las personas que cambian todo el rato el peso de un pie a otro comparten estos rasgos de personalidad, según la psicología

Cuele asociarse a estados internos como nerviosismo, incomodidad o falta de conexión con una situación

Peso, pie, personalidad

Mujer con auriculares contra una pared.

Seguro que lo has visto mil veces. Alguien de pie que, por ejemplo, se encuentra hablando contigo y sin darse cuenta empieza a balancearse, apoyando el peso primero en un pie y luego en el otro. No se trata de un tic raro ni de una manía sin sentido.

El lenguaje corporal suele ir por delante de las palabras. Muchos movimientos salen de forma automática, sin pasar por el filtro de la cabeza y cambiar el peso de un pie a otro es uno de ellos. Aquí veremos qué suele reflejar ese comportamiento desde el punto de vista psicológico y qué otros gestos habituales transmiten información, aunque no siempre seamos conscientes de ello.

Qué suele reflejar cambiar el peso de un pie a otro

Mover el peso de un pie a otro de forma constante suele estar relacionado con incomodidad interna. No tiene por qué ser algo grave, pero sí indica que la persona no está del todo tranquila en ese momento. Puede sentirse nerviosa, impaciente o mentalmente dispersa, aunque intente mostrarse relajada.

También es frecuente en gente que piensa rápido, que se anticipa a lo que va a pasar o que tiene dificultad para quedarse quieta cuando una situación no avanza. El cuerpo expresa esa tensión acumulada a través del movimiento.

En otros casos aparece cuando hay deseo de irse. El balanceo transmite una sensación de estar «a medio camino», como si el cuerpo ya estuviera preparándose para salir de la conversación. No es algo deliberado, sino algo que simplemente ocurre cuando la atención empieza a desconectarse.

Pero el contexto importa mucho. No es lo mismo hacer este gesto en una charla informal que durante una entrevista o una situación incómoda. El cuerpo reacciona al entorno más que a una personalidad siempre fija.

Otros gestos corporales y lo que pueden indicar según la psicología

Este tipo de balanceo no es el único movimiento que llama la atención en el reino del lenguaje no verbal. Hay muchos gestos cotidianos que suelen interpretarse de forma parecida. Ten en cuenta, antes de repasarlos, que ninguno de ellos funciona como una prueba definitiva. No son diagnósticos, solo pistas.

Observar estos gestos en conjunto y en contexto da más información que fijarse en uno solo de forma aislada. El cuerpo habla siempre dentro de un contexto concreto y cambiante.

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