Puede que te haya pasado que estás en una conversación tranquila y, de repente, alguien te ataca: una crítica directa o una acusación exagerada. Si dudas e intentas justificarte, ya vas perdiendo.
Fernando Miralles, profesor español de oratoria y comunicación persuasiva, sostiene que el primer momento es clave por cómo respondes. Según explica, la mayoría pierde debates no por falta de argumentos, sino por reaccionar a la defensiva.
En sus análisis sobre comunicación pública y negociación, Miralles resume el truco en una idea sencilla: si te atacan, devuelve el golpe más fuerte. No sugiere hacerlo con insultos, sino con control dentro del marco del debate.
El truco en los debates: devolver el ataque
Cuando alguien te ataca, lo habitual es intentar corregir, explicar o suavizar. Ahí está el error. Según Miralles, al hacerlo aceptas el marco del otro: das por hecho que debes defenderte, y en ese punto ya has cedido poder.
El truco consiste en no esquivar el ataque, sino apropiarte de él y devolverlo amplificado. No se trata de gritar ni de faltar al respeto, sino de reafirmarte sin complejos. Si alguien intenta desacreditarte, tú no bajas la cabeza: exageras el ataque, lo asumes y lo devuelves con ironía o firmeza.
Psicológicamente, esto descoloca. El atacante espera resistencia o excusas. Cuando encuentra seguridad y refuerzo, pierde terreno. Además, los que estén escuchando perciben liderazgo, ya que aquel que no se justifica transmite control y autoridad.
Miralles insiste en que este mecanismo funciona porque reduce el incentivo a atacar. Si cada golpe recibe una respuesta incómoda, el otro se cansa. Es una forma de disuasión social muy básica, pero eficaz, que se ve a diario en política, empresa y debates públicos.
Eso sí, no vale en cualquier contexto ni contra cualquiera. El truco depende mucho de quién ataca y desde qué lugar lo hace.
Otras recomendaciones y trucos para no perder nunca un debate
Antes de aplicar este enfoque, conviene entender bien el terreno. No todos los ataques merecen respuesta. Hay algunas claves que Miralles repite con frecuencia cuando habla de comunicación efectiva. Adentrémonos en las bases.
- Distingue ataques relevantes de ruido: No vale la pena responder a provocaciones de alguien que no tiene peso ni credibilidad. Perder tiempo ahí te resta valor.
- No expliques de más: Cuanto más te justificas, más munición le das al que te ataca. Las respuestas cortas y seguras suelen ser más eficaces que los discursos largos.
- Usa el humor siempre que puedas: La ironía bien medida desactiva muchos ataques sin necesidad de confrontación directa. Además, genera simpatía en los demás.
- Cuida el tono, no solo las palabras: Puedes decir lo mismo con firmeza o con nerviosismo y el mensaje cambia por completo.
- Acepta parte del ataque si te conviene: Reconocer algo de forma controlada puede neutralizar la crítica y darte ventaja.
Es importante recordar que debatir no va de tener razón o de ganar, sino de manejar la percepción y el ritmo de la conversación. En eso, saber cuándo y cómo devolver un ataque puede ser lo que te haga sobresalir.
