Fernando Miralles, experto en comunicación no verbal: «Este sencillo gesto al hablar transmite poder al instante»

La forma en la que mueves las manos mientras hablas influye directamente en cómo te perciben los demás

Gesto, hablar, poder

Tres mujeres conversando en la oficina.

Hay personas que no levantan la voz ni dicen nada extraordinario, pero cuando hablan consiguen atención inmediata. No es cuestión de carisma innato ni de autoridad formal. A menudo tiene que ver con cómo mueven las manos mientras se expresan.

El experto en comunicación no verbal Fernando Miralles lo explica en uno de sus vídeos de YouTube, donde analiza gestos cotidianos que influyen en la percepción que los demás tienen de ti. Estos son simples, fáciles de aplicar y especialmente eficaces cuando quieres transmitir seguridad al hablar en público.

Miralles repasa varios movimientos que ayudan a ordenar el mensaje, guiar la atención y reforzar lo que dices sin necesidad de añadir palabras. Son gestos pequeños, pero con un efecto claro cuando se usan con intención.

Los gestos que refuerzan tu mensaje al hablar y transmiten poder

No se trata de teatralizar ni de exagerar los movimientos. Según explica Miralles, la clave está en acompañar el discurso con gestos coherentes que ayuden al cerebro del interlocutor a seguirte mejor y a percibir control sobre la situación. Entre los que recomienda se destacan:

Esta combinación de gestos aporta claridad, ritmo y presencia. El mensaje se vuelve más fácil de seguir, incluso si el contenido es complejo.

Cómo usar estos gestos sin parecer forzado

El error más común es intentar aplicarlos todos a la vez o de forma mecánica. Miralles insiste en que la comunicación no verbal funciona cuando acompaña al mensaje, no cuando lo sustituye. Si el gesto no encaja con lo que dices, se nota.

También el contexto es relevante. No es lo mismo una presentación profesional que una charla informal. Algunos movimientos, como señalar con la mano derecha o tocarse la barbilla antes de responder, ayudan a situar al oyente en el tiempo o a transmitir reflexión, pero deben aparecer de forma natural.

Lo más efectivo es empezar por uno solo. Integrarlo en tu forma habitual de hablar y observar la reacción del entorno. Cuando el gesto está alineado con la intención, el efecto es inmediato: tu mensaje se percibe más claro, más firme y más fácil de recordar.

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