Hay personas que no levantan la voz ni dicen nada extraordinario, pero cuando hablan consiguen atención inmediata. No es cuestión de carisma innato ni de autoridad formal. A menudo tiene que ver con cómo mueven las manos mientras se expresan.
El experto en comunicación no verbal Fernando Miralles lo explica en uno de sus vídeos de YouTube, donde analiza gestos cotidianos que influyen en la percepción que los demás tienen de ti. Estos son simples, fáciles de aplicar y especialmente eficaces cuando quieres transmitir seguridad al hablar en público.
Miralles repasa varios movimientos que ayudan a ordenar el mensaje, guiar la atención y reforzar lo que dices sin necesidad de añadir palabras. Son gestos pequeños, pero con un efecto claro cuando se usan con intención.
Los gestos que refuerzan tu mensaje al hablar y transmiten poder
No se trata de teatralizar ni de exagerar los movimientos. Según explica Miralles, la clave está en acompañar el discurso con gestos coherentes que ayuden al cerebro del interlocutor a seguirte mejor y a percibir control sobre la situación. Entre los que recomienda se destacan:
- Enumerar con los dedos mientras expones ideas. Ayuda a estructurar el mensaje y hace que quien te escucha sepa en todo momento por dónde vas. Funciona especialmente bien cuando explicas procesos, argumentos o puntos clave.
- Mostrar las palmas de las manos hacia arriba en momentos concretos. Es un gesto asociado a apertura y transparencia, que reduce desconfianza y genera una sensación de honestidad inmediata.
- Señalar para dirigir la atención, ya sea hacia una pantalla, un objeto o un punto del espacio. Si lo acompañas con la mirada, refuerzas aún más el efecto y guías al público sin esfuerzo.
- Subrayar en el aire una frase importante, como si escribieras una línea invisible. Sirve para marcar que ese momento merece atención especial y ayuda a fijar la idea.
- Cerrar los puños de forma contenida cuando hablas de algo que te implica emocionalmente. No es agresividad, sino una manera de mostrar intensidad y convicción sin perder el control.
Esta combinación de gestos aporta claridad, ritmo y presencia. El mensaje se vuelve más fácil de seguir, incluso si el contenido es complejo.
Cómo usar estos gestos sin parecer forzado
El error más común es intentar aplicarlos todos a la vez o de forma mecánica. Miralles insiste en que la comunicación no verbal funciona cuando acompaña al mensaje, no cuando lo sustituye. Si el gesto no encaja con lo que dices, se nota.
También el contexto es relevante. No es lo mismo una presentación profesional que una charla informal. Algunos movimientos, como señalar con la mano derecha o tocarse la barbilla antes de responder, ayudan a situar al oyente en el tiempo o a transmitir reflexión, pero deben aparecer de forma natural.
Lo más efectivo es empezar por uno solo. Integrarlo en tu forma habitual de hablar y observar la reacción del entorno. Cuando el gesto está alineado con la intención, el efecto es inmediato: tu mensaje se percibe más claro, más firme y más fácil de recordar.
