Un plato humeante es todo lo que el invierno le pide a nuestra gastronomía. Porque es en este momento, con las bajas temperaturas, cuando realmente el tiempo y el apetito invitan a nuestro recetarios hacer de las suyas y dejar que las temperaturas suban en el plato. Si algo tiene un plato de cuchara es que la variedad es tan grande como las embajadas donde poder ir a disfrutarlos. Y si eres de Madrid estás de suerte, porque a menos de dos horas de trayecto puedes desplazarte a esos lugares donde tradición y sabor ejercen de anfitriones en la mesa.
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Casa Zaca
C/ Embajadores, 6, Real Sitio de San Ildefonso. Segovia.
Entrando en el recetario tradicional de Segovia, su fama se debe a cualquiera de sus guisos, por lo que hablamos de uno de los rincones estrella de esta ciudad. Se encuentra en el Real Sitio de La Granja de San Ildefonso pero, a la hora de comer, Casa Zaca despierta un efecto magnético que hace que todo el mundo se desplaza hasta allí para degustar sus elaboraciones.
Su carta es impecable, pero un plato de cuchara que nunca puede faltar es el judión de La Granja: elaborado con judiones, chorizo, jamón serrano, morro y oreja adobados, cebolla, ajo, pimiento verde, laurel, pimentón dulce, espesante harina de maíz.

Mesón Cuevas del Vino
C/ Benito Hortelano, 13. Chinchón
Mark Knopfler, Manolo Escobar, Adrien Brody, Tom Holland… Todos ellos tienen en común una cosa: sus firmas descansan colgadas de las paredes del Mesón Cuevas del Vino. Un restaurante al que las generaciones han podido catalogar como el lugar «de toda la vida». Porque aquí se sirve historia y tradición, en lo que a emplazamiento y recetario se refiere.

Comenzando por el hecho de que este restaurante se encuentra en una antigua casa de labranzas que lleva más de 300 años en pie y que hoy se considera como edificio protegido por el Patrimonio Histórico Artístico de Madrid; además de ser un lugar de Interés Turístico. Fue en los años 60 cuando esté tomó la forma de un mesón tradicional, preservando el saber hacer de las recetas más auténticas hasta día de hoy. En cualquier formato, además, porque en el Mesón Cuevas del Vino puedes disfrutar desde una cata de vinos, hasta una celebración medieval o en familia.
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Como bien dicen «lo que hacen, lo hacen bien«, por eso es un espectáculo sentarse a degustar los asados que salen de sus parrillas o de su cocido madrileño. Pero la experiencia más completa para los indecisos es la que ofrece su Menú degustación, que consta de un primer plato con seis entrantes representativos del Mesón, de un segundo plato a elegir entre cordero lechal y cochinillo asado al horno de leña, y un postre con tres miniaturas de nuestros postres más típicos.
Rey de Patones
Calle de Azas, 13. Patones de Arriba.
Fue el primer restaurante de uno de los pueblos con mayor encanto de la Sierra de Madrid, abierto en 1970 por Manolo y Mari. En cocina se encuentra Emi, quien interpreta con un toque personal tradiciones culinarias que reviven el recetario más auténtico. Su carta recupera los platos típicos de la zona, como el cabrito lechal, las migas y las fabes, pero también permite jugar con cierta innovación en algunas elaboraciones.
Si bien es cierto que dentro de los platos de cuchara, las auténticas reinas de Patones son las sopas, especialmente la castellana. Sobre todo porque esta opción también está disponible sin gluten para que todo el mundo pueda disfrutar de un plato caliente en una temporada tan fría.

Romera Bistró
C/ de los Tintes, 19. Cuenca.
El Casco Antiguo de Cuenca es uno de los mayores atractivos de la ciudad, asolado por los acantilados que dejan las hoces del Júcar y el Huécar. No es para menos: su impresionante arquitectura ha valido, con creces, la fama que les precede. Justo en la entrada del casco se encuentra uno de esos lugares que no necesitan presentación para quienes frecuentan la ciudad.
Romera Bistró es un lugar tranquilo, incluso que puede pasar desapercibido, pero que entrar ahí a disfrutar de un plato caliente puede cambiar el rumbo de un mal día. Con una carta basada en el producto, la técnica y la tradición, cabe destacar el plato de corvina asada con sopa de ajo como uno de esos platos que conviene degustar, al menos, una vez en el invierno.
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El Tuerto Pirón
Plaza de las Caravas. Cabañas de Polendos, Segovia.
Para los que piensan que los buenos platos de cuchara se sirven en lugares que inspiran tradición, El Tuerto Pirón es tu restaurante. Se encuentra a poco más de una hora de Madrid, en una antigua casa… y eso se nota. Porque su decoración es franca al igual que su carta: aquí sólo se viene a disfrutar de platos caseros de temporada con productos de la zona.
Sus grandes especialidades son la vaca y el atún rojo pero entrando en diciembre, ¿quién puede resistirse a un cocido? Y aquí es de los buenos: elaborado con productos de cercanía y el famoso garbanzo de Cabañas de Polendos. Lo mejor es que cualquier día puedes encontrar este cocido en carta.

