La nostalgia también tiene banda sonora. Y, para muchos, suena a los años 90. A aquellas salidas de fin de semana, a los guateques improvisados y a canciones que hoy siguen activando recuerdos con sólo escuchar los primeros acordes. En este viaje por la memoria musical ya hemos conversado con Tennessee o con Antonio Carmona sobre sus 25 años de carrera en solitario. Y hoy nos sentamos con Marilia, una de las voces del dúo Ella Baila Sola, que celebra 30 años de trayectoria musical con una gira muy especial que recorrerá distintas ciudades de España y Latinoamérica.
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En los años noventa había una pregunta que se repetía entre el público: ¿es la rubia o la morena de Ella Baila Sola? Pero una vez sonaba el play, la respuesta dejaba de importar, porque ese nombre del grupo como coletilla es algo que hoy les acompaña como sello identificativo. Una orgullosa distinción, explica Marilia: «Cuando hemos construido algo tan, tan bonito como aquello siempre te acompaña. Incluso cuando he hecho el camino como Marilia, siempre mi apellido ha sido el de Ella Baila Sola, y siempre lo será».
«En los 90 no era común cantar desde un punto de vista femenino que no fuera de queja o desamor. Nuestras canciones, las de Ella baila sola, ofrecían otra mirada, con más libertad sobre las relaciones»
Empezó en la música muy de jóven, «con 11 años escribía mis primeras canciones, luego descubrí que quería cantarlas y luego vino todo lo demás». Ella baila sola concretamente, el grupo con el que alcanzaría junto a Marta Botía a millones de fans alrededor del mundo. El éxito llegó rápido.

En 1996 publicaban su álbum debut homónimo, Ella Baila Sola, que terminaría convirtiéndose en un auténtico fenómeno musical: más de un millón de copias vendidas en España y cerca de medio millón en Latinoamérica. Desde entonces, sus canciones forman parte de la memoria colectiva de toda una generación. Pocos pueden decir que nunca han cantado —o al menos tarareado— Amores de barra, Cuando los sapos bailen flamenco o Lo echamos a suertes. Sólo recordar los títulos de las canciones trae a la memoria cierta musicalidad que hace imposible evitar el tarareo.
«Es muy emocionante ver cómo tus canciones pasan a formar parte de la vida de la gente. Por ejemplo, Mujer Florero ha inspirado a muchas mujeres»
¿El secreto de aquel éxito? Letras que hablaban desde la subjetividad femenina, historias cotidianas contadas con sencillez y una manera directa de conectar con el público. Voces austeras, llenas de verdad, que lograron que muchas mujeres se vieran reflejadas en sus canciones. El grupo se disolvió en 2001, cerrando una de las etapas más fervientes del pop español de los noventa. Años después, en 2021, volverían a reunirse sobre los escenarios para celebrar el 25 aniversario de aquel icónico grupo. Y, mientras tanto, sus letras han seguido acompañando a varias generaciones de melómanos nostálgicos.

«Para mí, hacer canciones sigue siendo la ilusión de contar algo que no existía antes, de narrarlo con mi propia mirada»
Tres décadas después, muchos de los grupos, vocalistas y artistas con los que Marilia ha compartido tiempo en los estudios y escenarios y que subirán con ella al escenario durante esta gira. Dará comienzo el 26 de marzo en la sala Galieo Galiei con diferentes paradas por España y Latinoamérica, los lugares donde más éxito tuvieron las melodías de Ella Baila Sola y los discos en solitario de la artista. Lo hará con las mismas canciones que han formado parte del repertorio de su vida en estos 30 años de carrera. Sencillos que en su día la llevaron a lo más alto de los rankings, cuando el éxito se medía en discos vendidos y entradas agotadas.
P: Cómo ha cambiado la música, ¿no? Los 90, por ejemplo, fueron vuelto momento: el momento de la música en femenino.
R: Por supuesto. Fue un momento muy especial porque, de repente, empezaron a aparecer muchas mujeres en la música, muchas voces femeninas. Creo que era necesario que llegaran voces nuevas. Las que ya estaban eran maravillosas, por supuesto, pero también hacía falta escuchar propuestas diferentes.
Recuerdo que canciones como Amores de barra no eran tan habituales entonces. No era tan común cantar desde un punto de vista femenino que no fuera el de la queja o el desamor más dramático. Nuestras canciones tenían otro enfoque: hablaban de relaciones con más libertad, desde una mirada distinta. Eran historias más cotidianas, más directas: si te vas, te pierdo; si pasa algo, lo contamos sin dramatizar. En ese sentido, creo que aportaban también una forma más libre de mirar y de contar las cosas.

P: ¿Cómo fue sobrellevar todo ese éxito?
R: Siento que el éxito también puede ser algo muy bonito. Yo lo viví con mucha alegría. De repente, imagina poder cantar tus canciones delante de miles de personas, sentir el cariño del público, viajar, firmar discos y recibir constantemente muestras de afecto.
Es muy emocionante ver cómo tus canciones pasan a formar parte de la vida de la gente. Por ejemplo, Mujer Florero ha inspirado a muchas mujeres; he recibido muchísimos mensajes, especialmente desde Latinoamérica, diciéndome que esa canción les ha dado fuerza. Hay una parte del éxito que es imposible no disfrutarlo. Pero tiene ese otro lado que puede hacer que te sientas invadido o que te desubiques un poco. Y creo que encontrar ese equilibrio forma parte de esta profesión
P: Todo os vino con Ella baila sola. Llevar una carrera en solitario fue complicado después de haber estado de alguna manera acompañada en los escenarios?
R: Hoy en día todos los proyectos tienen cierto grado de incertidumbre. Cuando miro alrededor y veo cómo está cambiando el mundo, siento que hay muchos elementos nuevos para todos. Por eso, nada de lo que funcionaba antes es una garantía ahora.
Aun así, para mí es un regalo haber vivido aquella época y tener canciones que ya forman parte del corazón de la gente. Gracias a ellas existe una conexión, y seguir haciendo canciones ahora se siente como continuar ese diálogo y ese encuentro con el público.
Este 30 aniversario me ilusiona especialmente porque permite reencontrarme con la gente, mirarnos a la cara y compartir espacios donde podamos sentirnos cerca. Aunque algunos festivales sean muy grandes, la idea de volver a cantar juntos y revivir el camino recorrido me parece algo muy emocionante, precisamente porque viene de todo lo que ya vivimos antes.

P: Empezaste con 11 años a escribir letras, ¿sigues teniendo las canciones guardadas?
R: Sí, ¡por supuesto! Quizá otro día que me de menos vergüenza y tenga la guitarra cerca te cante alguna (entre carcajadas).
P: ¿Cómo descubriste que querías hacer música tan pronto?
R: .Descubrí la música casi de repente, como empezar a escribir con melodía. Desde niña sentí que tenía algo mágico: me abría el corazón y la mente, y me permitía viajar y aprender sin moverme del sitio. Mi sorpresa fue escribir una canción un día que dije, «Ay, yo también puedo escribir una canción.» Dije, «Ya está, he tocado techo.» Ya no hay más.
Sin embargo, treinta años después sigo sintiendo la música de la misma manera. Para mí, hacer canciones sigue siendo la ilusión de contar algo que no existía antes, de narrarlo con mi propia mirada. Porque mi voz no es sólo sonido: también es mi forma de ver el mundo.

P: Habiendo madurado esa visión de la música durante tanto tiempo, ¿qué significa para ti?
R: Para mí es un viaje y una oportunidad de compartir algo. Es como un espacio de honestidad, de libertad también, de ser uno mismo y compartir algo propio; también expresar algo que no podría expresar de otra manera. Normalmente sale algo que tengo que contar, pero siempre hay una parte de descubrimiento, de sorpresa, de Eureka, ¿sabes?
Entonces hay una parte de descubrimiento y de magia que no está siempre bajo tu control. Otras veces viene una canción muy clara, una frase muy clara, una idea muy clara. Pero sobre todo me gusta el proceso de la búsqueda.
P: Pues, habiendo hecho ese proceso de búsqueda para dar forma a la gira de los 30 años, ¿cómo crees que sería la canción para hablar de tu carrera musical?
R: Buena pregunta (ríe).Yo creo que en la primera estrofa tendría que haber algo que sugiriese reencuentro, donde dejarnos celebrar una etapa, celebrar los años que llevamos aquí.Sería algo así y seguro sería muy emocionante. Muy conectado a todo el camino, ¿no? A quién eras cuando empezaste y gracias a quién eras cuando empezaste, ver quién eres hoy. Tiene muchos ingredientes bonitos, creo que voy a tener que hacerla.

P: ¿Qué has aprendido de aquella Marilia que empezó tan joven en Ella baila sola?
R: Pues mira, yo tengo mucho que agradecerle a esa niña que soñó con hacer canciones, con la música. La industria es toda una maquinaria que no siempre tiene que ver con la música ni con cuidar a los músicos. También a apreciar todas las piezas, apreciar todo el camino; eso también forma parte de valorar dónde has llegado, pero sería imposible si no cuidas la esencia de quién eres. Entonces creo que lo más bonito del camino es precisamente cuidar lo que lo que valoras.
Al final, vas sumando gente por el camino y te da una sensación muy bonita de que todo el éxito nunca se hace sólo. Este es el descubrimiento que creo que ha sido el de estos 30 años. Y creo que esa niña sigue viva y a la vez tenerla presente me ha permitido evolucionar y crecer.
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P: Además de Marta, ¿qué otros artistas te han acompañado en tu carrera musical?
R: Te diría que en ese momento que parecía que estábamos solas, estábamos muy bien acompañadas por una banda maravillosa, los hermanos Samos,y lo mismo con músicos fabulosos durante todos esos años. Realmente ha sido un baile compartido, siempre lo ha sido. Yo, por ejemplo, luego me encantó colaborar con Elefantes, Enrique Bunbury, Nacho Vegas, con Alberto (Miss Caffeina), Celia Bosé, con Alondra Bentley, con Amparo (Dover)… con algunos he tenido luego mucha conexión y he hecho amigos que siguen en mi vida.
P: ¿Qué lugar tuvo Latinoamérica en tu carrera para centrar parte de la gira de los 30 años en este destino?
R: Para mí volver a Latinoamérica es un regalazo, reconectar con la gente, volver a tocar allí… En esos países he vivido cosas de mi carrera increíbles. Canciones del primer disco como Amores de barra fueron número uno en todos los países de Latinoamérica a la vez. Y recuerdo estar en el hotel y empezar a escuchar Cuando los sapos bailen flamenco y pensar «Anda, hay una radio, qué raro.» Y de pronto ver que en la entrada del hotel había un grupo de gente cantando. Era algo que pensaba que sólo pasa en las películas, que le pasa a las grandes bandas internacionales.
No hicimos tanta gira allí, entonces para mí es como reconectar con algo que forma parte también de su cultura. Al final nuestras canciones fueron parte del pop internacional y, por tanto, de su historia. Durante estos años siempre he buscado excusas para volver, de hecho, hace poco estuve tocando en Chile, pero es un sueño poder hacer ahí esta gira.

P: ¿Cómo va a ser esta gira?
R: Va a ser una mezcla de todo. De las canciones de Ella baila sola y las de Marilia, de Ella baila sola. Porque mi sonido sigue siendo el mismo. Las canciones nuevas están gustando mucho. Este disco último Bailar conmigo tiene canciones muy del momento de hoy y se unen muy bien con las anteriores, con las de toda mi vida, con las que canté.
P: ¿Y qué esperas de ella?
R: Pues siento que hay una carga emocional muy bonita y muy de reencuentro. Es así como siento estos conciertos y vamos a celebrar las canciones que nos han unido desde Ella baila sola hasta hoy. Va a ser todo el camino. Se que iré a lo mejor modificando el set list a lo largo del año, pero bueno, por ahora estoy muy emocionada con el que tengo y vamos a lanzarnos.
