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Antonio Carmona: «Vuelvo a los escenarios, pero ahora mi felicidad es mi nieto»

Antonio Carmona
(Foto: Antonio Carmona)
Lucía Lera
  • Lucía Lera
  • Periodista especializada en viajes, belleza y estilo de vida. Al salir de la universidad de Periodismo decidí hacer de mi vocación algo más que mi pasión: mi profesión. Desde entonces he podido compartir mis historias en varias cabeceras. Reafirmando a cada artículo que elegí el camino correcto.
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Llevaba cuatro o cinco entrevistas esa mañana (cuando se lo pregunté ya había perdido la cuenta), pero justo antes de empezar la nuestra, Antonio Carmona levantó la mano y pidió un segundo. No para hablar del disco ni de la gira que nos había llevado a sentarnos en la misma mesa. Para abrir el móvil: «Dame un segundo, que tengo que ver el vídeo de mi nieto». Sonríe como si acabase de recibir un premio. «Me tiene loco, hace que tenga toda la casa llena de pelotas de tenis y balones de fútbol. Tengo más cosas de deporte que de guitarra»

«Llegué a jugar en un equipo de fútbol federado… Antonio Flores vino a un partido y me dijo: ‘Ay Antoñito, vente pa’ el tablao y sal de la portería'»

Y eso, en uno de los cantaores más icónicos de nuestra época, es un hecho poco corriente. Cuesta imaginar a un icono del flamenco rodeado de balones, pero nos dio pie a rescatar una anécdota de cuando era joven.

«Llegué a jugar en un equipo federado: Atlético Camarón se llamaba. Donde estaba Antonio Canales, El francés… (grandes del universo del baile y cante flamenco). Bueno, Antonio Flores vino a un partido y ahí fue cuando me dijo: «Ay Antoñito, vente pa’ el tablado y sal de la portería, anda». Porque era malísimo, no paraba ni los taxis». La anécdota dibuja el primer trazo de su carácter: un alma familiar, que ha mamado el flamenco desde temprana edad. Y ahora sí, guarda el teléfono y dice Carmona: «Venga, empecemos por el álbum». 

antonio Carmona
(Foto: Antonio Carmona)

20 años del sonido Carmona

Tras marcar una época fundamental en la música española como voz cantante del grupo que inició lo que hoy se conoce como «nuevo flamenco», Antonio Carmona inició en 2006 una sólida trayectoria en solitario. La misma que hoy recoge su próxima gira a través de un recorrido por sus mejores canciones: desde su debut en solitario con Vengo Venenoso (2006), pasando por los temas más destacados de De noche (2011) y Obras son amores (2017).

Incluidas sus mejores colaboraciones, porque solista no es sinónimo de solitario y durante estos 20 años el artista se ha sabido rodear de grandes artistas como Alejandro Sanz. «Esta gira es una celebración a toda una vida en el escenario», nos confesaba. La gira viene acompañada con nuevos sonidos, entre los que podemos encontrar Más de lo que te quiero, el adelanto de este trabajo de estudio .

«Esta canción tiene algo de Afrobeat por ahí. Lo hemos hecho estudiando muy bien el sonido, con un grande que se llama Rayito, que es como él es medio gitano, medio japonés». Identidad no falta en el disco, de hecho, sale a relucir a través de su canción Baró Drom. «Significa éxodo en romaní, la lengua de los gitanos”, nos explica. Hubo una etapa en la que incluso se atrevió a jugar con esta lengua para subtitular su tema El Punto sobre la i, aunque hoy su uso se eleva con un mensaje muy personal para el cantante. «Me parecía que en esta canción había un éxodo musical porque he trabajado con tres o cuatro productores, compositores y músicos muy jóvenes, cada uno de un padre y de una madre».

Quien habla con Antonio pronto descubre que para él hay una cosa que vuelve una y otra vez a la conversación y que, de forma casi omnipresente, se evidencia en cada rasgo de su personalidad: el apego a sus orígenes. Su gente, su raíz gitana, cómo ha mamado flamenco desde la cuna. «Para mí, Éxodo representa un viaje musical que refleja mis raíces gitanas y nuestra historia desde la India a través de Europa, reafirmando que mi música no se entiende sin esa identidad y que el racismo solo se combate con orgullo, información y cultura».

Una vida dedicada a la música

¿Cómo definir a Antonio Carmona? Antes de responder se lo piensa dos veces, con una mano en la barbilla y la mirada perdida. Veinte años en solitario, toda una vida en los escenarios, cientos de conciertos, millones de discos vendidos y una carrera que cierra una dinastía de artistas dedicados al flamenco. Y cuando encuentra la respuesta entre sus pensamientos, se detiene y afirma: «Versátil e inquieto». El tiempo ayuda a un artista a definirse, sobre todo cuando llevas toda una vida dedicada a definir tu quejío.

Nacido en el seno de una dinastía de artistas del flamenco,su versatilidad y audacia para mezclar diferentes sonidos han sentado sobre el escenario a este artista con figuras tan relevantes y dispares como Camarón, Prince o C Tangana. Con este último participó en el Tiny Desk (Home) Concert que se convirtió en el más visto de un artista de habla hispana en la historia de YouTube, superando las 23 millones de reproducciones en su momento.

«A mí me dicen que soy un un comodín, que ellos me ponen cualquier disciplina musical y yo saco la cara», dice, mientras repasa la efemérides de su discografía. Pero en su carrera tiene pendiente compartir escenario con artistas que admita, «me encantaría poder subirme a un escenario con Fito y Fitipaldis o Manolo García», confiesa.

Comenzó joven en el mundo de la música, «con 13 años recuerdo que empezamos en los Canasteros, un tablao muy mítico de Granada”, relata. Hablamos de su familia, de su historia: la de un hombre que heredó de su padre el saber del flamenco, la importancia por estar con los tuyos y unas raíces que lo han acompañado durante toda su carrera. Partiendo del patrimonio flamenco que tiene en sus raíces como miembro de la prestigiosa dinastía flamenca de los Habichuela de Granada. Es hijo del renombrado guitarrista flamenco Juan Habichuela y de Matilde Amaya; nieto de José Carmona y sobrino de guitarristas como Pepe Habichuela.

Antonio Carmona
Antonio Carmona. (Foto: Gtres)

«Todo ha sido muy difícil, yo vengo de Granada. Mi padre y mi madre, cuando se casaron, cogieron un pico y una pala para meterse dentro de una cueva en el Sacromonte»

A estos años vuelve una y otra vez a través de su música y sus visitas a su tierra. «Todo ha sido muy difícil, porque acuérdate que yo vengo de Granada. Mi padre y mi madre, cuando se casaron, cogieron un pico y una pala para meterse dentro de una cueva en el Sacromonte. Fíjate, continúa, cómo ha sido el salto de generación de un padre a un hijo».

Entre confesiones, nos cuenta que «le han hecho un parquecito y yo de vez en cuando voy allí, me abro una cervecita y hablo con él. ¿Sabes lo que te digo? Me pongo allí y digo, «Papá, tú cómo ves la cosa, cómo ves tal.» Mi padre ha sido para mí la base de todo musical. Era un tío que hacía 800 km, tocaba y luego se venía a la casa porque no podía dormir por ahí. Esa fatiga y esas cosas que han pasado para mí han sido muy importantes para que yo sepa reconocer y pueda dar gracias a nacer en esa familia de los Habichuelas y poder ser el músico que soy ahora».

Antonio Carmona: «Vuelvo a los escenarios, pero ahora mi felicidad es mi nieto»
Ketama. (Foto: Gtres)

«Mi padre, cuando yo nací, estaba tocando en Washington y traía discos de todos lados… él ha sido para mí la base de todo musical»

Cuenta como tenía una fijación por el saber flamenco, y cómo le repetía que a un buen músico no le pueden pillar de imprevisto sin saber hacer una segurilla – uno de los palos flamencos más antiguos, profundos y solemnes, pilar fundamental del cante jondo andaluz. «Él me decía «A ti que no te pillan de imprevisto sin saber que sin saber acompañar una malagueña, una seguidilla, una toná. O sin saber de dónde viene este cante o saber reconocer de donde viene una soleá»».

De esa base tomó la herencia del flamenco y de la riqueza musical que su familia llevaba a casa tras cada viaje, llegó el sonido Carmona. «Mi padre, cuando yo nací, estaba tocando en Washington y traía discos de todos lados. Esa información musical la he filtrado a través de mis raíces y las he expuesto ahí. Así cada vez me he conocido: he conocido mejor a Antonio Carmona».

Antonio Carmona: «Vuelvo a los escenarios, pero ahora mi felicidad es mi nieto»
Antonio Carmona. (Foto: Gtres)

Su sonido es propio, una identidad que tantos identificamos: un nuevo flamenco mestizo, libre y personal, creado desde la experimentación y la fusión, y convertido hoy en un sello identitario que todo el mundo reconoce al primer compás.

«Yo he sido muy libre, porque a mí me gusta que el flamenco puro se mantenga en su estado, pero también que experimente. Yo he estado escuchando música latina, pop, música hindú y africana desde que tenía 15 años». Pero su temprana edad no le privó de compartir escenario con los más grandes. Entonces empezó sus primeras actuaciones como actor secundario, acompañando con la percusión a iconos del flamenco, de la talla de Camarón de la Isla o Paco de Lucía.

Antonio Carmona, la voz del nuevo flamenco

«Mi sonido es propio, un nuevo flamenco mestizo, libre y personal, convertido hoy en un sello identitario que todo el mundo reconoce al primer compás»

Antonio Carmona, se convirtió en un referente indiscutible del flamenco contemporáneo y voz histórica de Ketama. «¿Tú sabes lo difícil que fue gestionar el pasar de 10.000 copias que vendíamos a vender 1 millón?» recuerda. Aquí vino su primer gran reto en su carrera artística, «el estrellato para mí es lo más difícil que me ha podido pasar en en la vida… Bueno, a ver… Y luego mantenerse y seguir haciendo música como hasta ahora».

Antonio Carmona: «Vuelvo a los escenarios, pero ahora mi felicidad es mi nieto»
Ketama. (Foto: Gtres)

«Cuando dejo Ketama guardé luto durante un año, el grupo era mi familia, con mi hermano y mi primo hermano»

De toda su carrera, un momento que recuerda con gran cariño fue el lanzamiento de su primer disco en solitario, «porque yo cuando dejo Ketama guardé luto durante un año. Sentía que me quedé solo porque el grupo era mi familia, con mi hermano y mi primo hermano. Entonces, ya no es que perdiese lo musical, sino que perdí la familiaridad y perdí de gira con ellos, de estar todo el rato con ellos». Ese primer disco saldría de la mano de Gustavo Santaolalla, una figura con la que Antonio se deshace en halagos al recordar que «fue él con quien creé el sonido Carmona«.

«Tú sabes lo difícil que fue gestionar el pasar de 10.000 copias que vendíamos a vender 1 millón… El estrellato para mí es lo más difícil que me ha podido pasar en la vida…»

Gustavo Santaolalla ha sido uno de los compositores y productores más influyentes del cine y la música latinoamericana y de Hollywood: ganó dos premios Óscar consecutivos por sus emotivas y minimalistas bandas sonoras de Brokeback Mountain (2005) y Babel (2006), y también compuso la música de películas como Diarios de motocicleta, 21 Grams, Biutiful y On the Road, además de la aclamada banda sonora del videojuego y serie The Last of Us, conocida por su estilo íntimo con guitarra y ronroco.

Pregunta: Ahora que miras atrás, después de veinte años de carrera en solitario, ¿qué has aprendido?

Respuesta: Que he aprendido muchísimas lecciones. En aquella época disfrutaba menos que ahora. Yo viví la época buena de la música: me podía tirar dos años de gira y luego parar uno. Y parar no pasaba nada, al revés, hasta te venía bien.

P: Eso hoy es impensable.

R: Totalmente. Ahora un artista para un año y desaparece. La gente se olvida, no suena nada, no se genera nada. En el momento en que dejas de girar, estás muerto.

P: Entonces, ¿qué consejo le darías a alguien que empieza?

R: Constancia. Mucha constancia. Y saber reconocer tu momento. Cuando llega, tienes que agarrarlo fuerte y no soltarlo. Decir: «este es mi momento y no se me escapa». Porque si no lo coges, luego se convierte en lamento. El momento siempre es el momento.

P: ¿Y cuál es el tuyo ahora?

R: La felicidad. Ahora mismo, en cuanto terminemos, me voy a buscar a mi nieto… y nos vamos por ahí. Donde sea.