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Este pueblo, a menos de una hora de Madrid, se convierte en un gran mercado medieval este fin de semana

Chinchón
(Foto: Adobe Stock)
Marta Morales
  • Marta Morales
  • Graduada en Estudios Ingleses por la UA. Tras estudiar el Máster en Comunicación de Moda y Belleza (VOGUE) por la UC3M empecé a escribir para Glamour y Vogue, en ‘print’ y en digital, aunque terminé queriéndome enfocar en el sector del lujo. Por este motivo empecé mi andadura en COOL the lifestyle. Y aquí me encuentro, ejerciendo de redactora y periodista multimedia, especializada en belleza, moda, viajes y estilo de vida. Además, en mi afán por aprender y compartir lo que más me gusta, en junio de 2023 finalicé el Máster en Formación para profesora en la Universidad CEU San Pablo. Puedes seguirme en Instagram @martamoralesb.
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Este fin de semana, Chinchón no será sólo uno de los pueblos más bonitos de la Comunidad de Madrid: será una auténtica máquina del tiempo. Quien haya paseado otros años por su Plaza Mayor sabe que, cuando llega febrero, algo mágico ocurre. Los balcones de madera se engalanan, los estandartes ondean al viento y el empedrado comienza a llenarse de capas, armaduras y músicos ambulantes. El bullicio habitual se transforma en el eco de tambores y melodías folk, mientras artesanos y juglares devuelven a la villa su esencia más medieval. Del 13 al 15 de febrero, Chinchón volverá a retroceder cinco siglos para celebrar su esperado mercado medieval, una cita que cada año atrae a miles de visitantes.

Este pueblo, a menos de una hora de Madrid, se convierte en un gran mercado medieval este fin de semana
(Foto: Shutterstock)

El gran mercado medieval regresa este fin de semana a Chinchón

El corazón del evento será, como no podía ser de otra manera, su icónica Plaza Mayor medieval castellana, considerada desde 2008 como la cuarta maravilla material de la Comunidad de Madrid tras una votación popular. Pero más allá de este escenario único, Chinchón ofrece mucho que descubrir: el Monasterio de los Agustinos, hoy convertido en Parador; la Torre del Reloj, vestigio de la antigua iglesia de Nuestra Señora de Gracia; o la histórica Casa de la Cadena, donde se alojó Felipe V en 1706. Todo ello, acompañado de una gastronomía con identidad propia –anís, aceite, ajos y vinos de la tierra– que convierte cualquier escapada en una experiencia completa.

Este pueblo, a menos de una hora de Madrid, se convierte en un gran mercado medieval este fin de semana
(Foto: Shutterstock)

Durante tres días, el casco histórico se llenará de puestos de artesanía tradicional, desde cuero y cerámica hasta joyería y juguetes de madera. También habrá una amplia oferta gastronómica inspirada en recetas de antaño, con platos contundentes y dulces tradicionales que evocan sabores de hace quinientos años. No faltarán especialidades locales como las migas o la sopa de ajo, perfectas para combatir el frío de febrero.

La ambientación será uno de los grandes atractivos. Música medieval en directo, banderines decorando las calles y personajes ataviados con trajes de época convertirán cada rincón en un escenario vivo. Juglares, malabaristas y figuras históricas recorrerán las plazas en continuos pasacalles, interactuando con vecinos y visitantes para crear una atmósfera totalmente inmersiva.

Entre las actividades más esperadas destacan los combates de caballeros, las exhibiciones de cetrería –una de las joyas del programa– y las demostraciones de antiguas máquinas de asedio como el trebuchet. También habrá teatro de calle, títeres, cuentacuentos, talleres participativos y un campamento medieval que mostrará cómo era la vida cotidiana en la Edad Media. La programación está pensada para todos los públicos, con una zona infantil específica que incluye ludoteca, juegos y concursos de disfraces.

Uno de los momentos más especiales será la recreación histórica de la visita de los Reyes Católicos a los Marqueses de Moya, un episodio clave en la historia local que da sentido a esta celebración. Este acto conecta la fiesta con el pasado real de la villa y recuerda por qué este mercado no es solo ocio, sino también memoria histórica.