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El precio de ser un Beckham, según el primogénito Brooklyn: «Se define por cuánto publicas en redes»

Beckham
La familia Beckham. (Foto: Getty)
Ana Márquez
  • Ana Márquez
  • Mi sueño era convertir mi pasión en profesión, y lo conseguí. En cuanto terminé la carrera de periodismo entré en el mundo editorial y no he parado de escribir sobre moda, belleza, cine y estilo de vida para importantes cabeceras como COOLthelifestyle. Me encanta aprender y enseñar, tanto que soy docente de Periodismo Digital y Redes Sociales en Condé Nast College. Y como curiosidad, añadir que soy imagen de una crema facial de una conocida marca y es posible que me encuentres en algún 'beauty stand'.
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Brooklyn Beckham ha decidido romper el silencio y contar su versión de una historia familiar que, hasta ahora, se había contado sólo desde un lado: el de la imagen pública. En una carta publicada en sus redes que parece escrita con la misma frialdad con la que se redactan los contratos, el hijo mayor de David y Victoria Beckham acusa a sus padres de controlar las narrativas en la prensa, de manejar la imagen familiar como si fuera un negocio y de convertir el amor en un acto público medido por la cantidad de contenido que se comparte en redes.

Lo más sorprendente, además del reproche, es la frase que resume el núcleo de este conflicto: «El amor familiar se define por cuánto publicas en redes sociales o por la rapidez con la que lo dejas todo para posar para una foto familiar». Y esa línea no sólo describe una dinámica familiar, sino un sistema de supervivencia social: el de una familia cuya marca, por mucho que ahora se venda como lifestyle, es un imperio.

Brooklyn sostiene que sus padres han usado «publicaciones en redes sociales, eventos familiares y relaciones falsas» como parte de la vida en la que nació. Y no parece exagerado. La familia Beckham siempre ha sido una mezcla de éxito deportivo, moda (de hecho David lanzó hace poco su propia línea) y estrategia mediática. Pero Brooklyn asegura que detrás de esa imagen hay control y presión.

Según su carta, sus padres intentaron que renunciara a los derechos de su nombre antes de su boda, «porque entonces se iniciarían los términos del acuerdo». Eso suena a algo más que un conflicto familiar: suena a un intento de convertir su identidad en un contrato.

La frase que lo resume todo: «La marca Beckham es lo primero».

Brooklyn Beckham con sus padres
Brooklyn Beckham con sus padres. (Foto: Getty)

La presión de ser Beckham

Brooklyn dice que sus padres le han controlado «la mayor parte de su vida» y que vivió con «una ansiedad abrumadora». También cuenta que desde que se separó de su familia, esa ansiedad desapareció.

Esto encaja con lo que se sabe de su trayectoria: Brooklyn ha intentado construir su propia identidad como fotógrafo y emprendedor, pero siempre bajo la sombra del apellido. La familia Beckham ha sido siempre una marca poderosa. Pero para ser parte de ella, parece que hay que aceptar pagar un precio alto: renunciar a la privacidad, a la autonomía y a una vida normal.