Inflación, cotizaciones, dividendos… las primeras veces en inversión en bolsa pueden resultar abrumadoras. Pero todas ellas persiguen un mismo fin: hacerse rico. ¿Es negativo pensar en invertir sólo para hacernos ricos? Gregorio Hernández, divulgador económico nos ha respondido con sinceridad a esta pregunta: «No, de hecho hace falta esta mentalidad para poder lanzarse a invertir en bolsa». Las primeras veces abruman y por eso hemos hablado con él sobre La Independencia Financiera, una de las realidades que más nos preocupa a día de hoy.
- Entrevistamos al empresario y promotor Julio Iranzo, un ‘orfebre de lo inmobiliario’
- Ramón Alfonso, sobre herencia y legado familiar: «El nuevo rico siempre se desmadra»
Saber cómo podremos vivir de aquí a unos años, cuándo podremos comprar nuestra primera casa… realidades que se convierten en una pregunta común: ¿cómo puedo hacer para ganar más dinero? Gregorio Hernández encontró la respuesta a todas estas preguntas: la inversión en bolsa.
Ver esta publicación en Instagram
La curiosidad de Hernández por las inversiones comenzó a una temprana edad, cuando apenas tenía cinco años. Fascinado, afirma, por el mundo de las finanzas y la forma en que la gestión de las inversiones pueden ayudar a conseguir mejorar la calidad de vida de las personas, comenzó pronto a convertirse en todo un experto de los tipos de inversión. «Debemos entender lo que pasa a nuestro alrededor y saber cómo funciona la mente de los inversores» nos desvelaba en nuestra última conversación.

Esta inquietud fue la que le llevó a convertirse en uno de los divulgadores financieros más destacados en lengua hispana desde hace casi veinte años, gracias a su web referente, Invertirenbolsa.info. Sus canales de comunicación fueron creciendo hasta contar con una producción intelectual compuesta por 17 libros y cursos de formación que lleva a cabo desde que creó el Club de la Independencia Financiera. En su último libro, La riqueza empieza en tu cabeza, nos ofrece una reflexión sobre los requisitos que debe tener la psicología adecuada para desarrollar una relación ideal con el dinero y las inversiones en bolsa.
La mente del inversor: Todo comienza con actitud y paciencia
«Llegar a tener 1 millón es algo que debería tener como objetivo todo el mundo»
«Todo el mundo sabe más de lo que cree sobre la bolsa». Fue una de las citas que subrayé al leer el último libro de Gregorio Hernández, porque en esta verdad se encuentra uno de los grandes sesgos que definen la forma en la que él mismo entiende cómo debemos entender la inversión. No como algo creado para una élite o para expertos, sino como una habilidad, una herramienta al alcance de cualquiera con la capacidad de mejorar su estilo de vida.

Llegar a ser rico es algo con lo que muchos sueñan pero que pocos se atreven a llevar a cabo al verse perdidos en una oleada de números. Pero para Hernández, invertir en bolsa es algo muy relacionado con nuestra personalidad. Por eso defiende que la capacidad de hacerse rico a través de las inversiones encuentra su germen en la mente.
«La psicología para invertir en el futuro es la psicología de la vida». Y esa forma de pensar se entrena en el día a día. Pero antes, la mente de un inversor debe tener ciertas características muy claras: «Dejar a un lado el miedo y la codicia y saber dónde recurrir para informarse bien. No tienes que estar al tanto de todo lo que pasa en todas las empresas del mundo».
«El que invierte debe hacerlo con la mentalidad de ser rico» expone Hernández. «Debes tener la mentalidad de que esto te ilusione, hacerte a la idea de que esto sí que te va a cambiar la vida y va a incrementar tu nivel de vida». Más aún, que tu objetivo sea tener una meta fija: «Llegar a tener 1 millón es algo que debería tener como objetivo todo el mundo», añade.

También es fundamental la seguridad y, para ello, si bien no necesitamos ser expertos, sí que va a jugar a nuestro favor tener ciertos conocimientos previos: «Si vas a comprar una cosa que sea sabiendo por qué lo hace y por qué momento pasa la empresa en la que inviertas para estar más tranquilo».
De igual manera, hay que eliminar ciertos comportamientos de la mente y el primero es el impulso. No tienes que ir a la empresa más rara ni a las más nuevas: «Tienes que ir a lo seguro que es lo que más conoces, aunque no hayas invertido nunca».
Rentabilidad por dividendos
Claro que siempre dependerá de cómo inviertas. En su caso, la rentabilidad por dividendos es la base. «El largo plazo es como plantar árboles y esperar a que crezcan y eso es algo que te dará seguridad y tranquilidad. Pero tienes que esperar a que el árbol crezca» y por eso otra de las cualidades de la «mente del rico» es la paciencia. «Si cuando crece el árbol lo cortas todo para venderlo, no permitirás que esto de sus verdaderos frutos. Esta filosofía también va a la vida, porque la gente busca estabilidad y tranquilidad y si lo consigues, la gente de tu alrededor lo nota».

¿Qué son los dividendos?
«En inversiones nada es seguro, porque no tienes un contrato con la bolsa que te garantice que no va a haber pérdidas, pero las empresas, por mucho que pierdan, no van a parar de pagar dividendos»
En palabras de Gregorio, «los dividendos son la mejor forma de alcanzar la Independencia Financiera de forma segura». Se trata del reparto que las empresas hacen de sus beneficios entre todos sus accionistas. Cada accionista recibe un porcentaje en función del número de acciones y este tipo de operaciones se han convertido en las más codiciadas en estrategias de inversión a largo plazo.
Si utilizas este tipo de inversiones, Hernández planea que «más o menos en 15 o 20 años deberías poder tener de renta de tus acciones lo que cobres de sueldo al empezar». Es decir, «si en el momento en el que empiezas a invertir tienes un sueldo de 2.000 € e inviertes una cantidad constante, en unos años deberás tener rentas de 2.000 € sin inflación».

«Evidentemente en inversiones nada es seguro, porque no tienes un contrato con la bolsa que te garantice que no va a haber pérdidas, pero las empresas, por mucho que pierdan, no van a parar de pagar dividendos. Si hiciesen eso, al final no tendrían que hacer con ese dinero, empezarían a hacer inversiones peores y empezarían a perder dinero». Si, por ejemplo, «una empresa de centrales eléctricas dejase de pagar dividendos y empezase a invertir en más centrales eléctricas, habría una sobre generación de electricidad, más costes de mantener y menos beneficios».
«Tengo un plan»
En numerosas ocasiones hemos escuchado la frase de que «El sentido común es el menos común de los sentidos» y, en lo que a inversiones se refiere, nos encontramos frente a uno de esos casos. Si pensamos en cambios laborales o planes de actuación, hay un paso previo común que siempre debe acompañarnos: la planificación.

A la hora de decidirte por las inversiones y poder sacar la máxima rentabilidad posible, la planificación y la ejecución de una estrategia será determinante para alcanzar una mayor fortuna sin poner en riesgo los beneficios y la inversión inicial. Comienza con la planificación fijando la cuantía del presupuesto inicial que vamos a tener para invertir y divídelo en una estructura enramada en diferentes niveles. ¿Lo siguiente? La diversificación.
Diversifica y ampliarás
«En la diversificación en sectores, la estrategia perfecta sería invertir el 85% en empresas a largo plazo, un 10% a medio plazo y el 5% a microcaps»
¿Cuándo un buen jugador se juega a una sola carta todo su futuro? En inversiones, esto es igual. La diversificación es la clave de estabilidad. Pero primero, debemos tener en cuenta que hay cuatro tipos diferentes de diversificación: en sectores, empresas, temporal y países.
«En la diversificación en sectores, la estrategia perfecta sería invertir el 85% en empresas a largo plazo, un 10% a medio plazo y el 5% a microcaps». Estas últimas son empresas que cotizan en el mercado con una capitalización bursátil muy pequeña. Y si sólo les dedicamos un 5% es por el margen de error a invertir en ellas: «Aquí pueden pasar dos opciones: o bien experimentan un gran crecimiento, o desaparecen».

Una vez estructurada esta inversión, trataremos las secciones de forma diferente. Dentro de cada sector toca ver en qué tipo de empresas invertir, para lo que Gregorio recomienda «invertir como mucho un 20% a cada sector empresarial y nunca destinar más de un 5% del presupuesto a cada empresa».
Y estos porcentajes harán que, con el paso del tiempo, las cifras aumenten. «Porque lo que para ti es ahora el 20% el primer año igual te da solo para comprar acciones en 5 empresas, pero al año siguiente adquieres otra para mantener ese porcentaje que tenías calculado y ya serán 6 empresas, y así progresivamente».
Invertir no entiende de fórmulas matemáticas ni de ingeniería, de hecho, únicamente podríamos ceder el poder de saber cómo van a funcionar las cosas y cuál va a ser el éxito de las inversiones si pudiésemos adivinar el futuro. El problema está en la obviedad de que eso es imposible, pero sí que podemos asegurarnos que nuestra inversión se aprovecha del futuro si dividimos el patrimonio en el tiempo. «Puedes hacer una estrategia de diversificación en el tiempo y así poder llegar siempre a invertir en un buen momento».
«Puedes invertir en una empresa una vez, con mucho dinero, o dividir ese dinero en muchas veces para aprovechar las oportunidades de mercado que vaya teniendo». Segmentar bien la inversión en el tiempo y planificar los momentos y parámetros de inversión te ayudará a evitar monopolizar todo el capital de forma compulsiva.
Como diferenciar una empresa entre valor y precio
«Invertir en bolsa es mucho más seguro si tu sabes valorar en lo que inviertes»
Aquí entra en juego una diferenciación clave: la diferencia entre valor y precio. El precio es lo que marca el mercado en un momento concreto, mientras que el valor es lo que realmente representa una empresa a largo plazo.

En definitiva, entender esta diferencia es clave, porque, para él, «es mucho más seguro si tu sabes valorar en lo que inviertes. Se puede invertir tanto si sabes valorar en lo que inviertes como si no, pero la experiencia será completamente diferente». Cuando inviertes guiándote por el valor y no solo por el precio, la inversión deja de ser una fuente de estrés y se convierte en una estrategia consciente y tranquila a largo plazo.
No confundas seguridad con rentabilidad
«La mayoría de la gente comete un gran error que es querer comprar lo que parece que más va a subir»
La forma en la que inviertes define quién eres, en el sentido en que tu forma de enfrentarte a la bolsa determina el grado de involucración que quieras darle a esta parte de tu vida. Están los brokers que buscan las oportunidades fugaces del mercado y que requieren un seguimiento constante de sus movimientos. Puede convertirse en una forma de generar grandes ingresos pero, siendo realistas, esta vida no es para todo el mundo y un error puede jugar en contra de tu parte emocional y autoestima y retirarte de la inversión.
«La mayoría de la gente comete un gran error que es querer comprar lo que parece que más va a subir. Eso no es una estrategia. Puede tener sentido dentro de una estrategia, pero para eso tienes que saber. Hay quienes, usando el stop de pérdidas, invierten en modas porque creen que van a funcionar». Esta realidad tendría sentido pero solo nos llevaría a complicaciones, ya que requiere estar muy atentos.

Tampoco está bien centrarse en el otro extremo e invertir únicamente en búsqueda de la seguridad de tus operaciones porque, en este caso, caerás en la cuenta de que la inestabilidad va relacionada con la poca rentabilidad. «Ten en cuenta que cuando alguien te asegura y afirma que hay una rentabilidad, te la va a asegurar baja para evitar pérdidas, porque esa persona siempre va a querer ganar más que tú».
No caigas en inversiones «por miedo»
Otro de los grandes errores de quienes invierten es pensar que un mal momento político, las fluctuaciones del mercado o la inestabilidad social pueden hacernos perder toda la inversión. ¿Cuál es la respuesta común? Acudir a los fondos indexados.
«Este tipo de inversiones te da rentabilidad, pero generalmente hablamos de rentabilidades mediocres. En este mundo cambiante tienes que buscar estabilidad pero a la vez tener inteligencia para saber vivir y no vale comprar cualquier cosa a cualquier precio».
