El modo en que entendemos la vivienda evoluciona al ritmo de la sociedad, y pocas tendencias reflejan mejor ese cambio que el auge del coliving. Lejos de limitarse al universo juvenil, este modelo compartido empieza a conquistar nuevos perfiles y a sofisticarse hasta convertirse en una propuesta de estilo de vida. En Madrid, uno de los barrios más exclusivos acoge un proyecto que ilustra esta transformación: un complejo residencial de alto nivel pensado para mayores de 50 años, donde comunidad, bienestar y servicios prémium se integran en una nueva forma de habitar la madurez activa. A continuación, exploramos cómo funciona esta iniciativa pionera, qué ofrece y por qué podría marcar el rumbo del futuro residencial.
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El concepto de vivienda compartida ya no pertenece exclusivamente a estudiantes nómadas o jóvenes profesionales que buscan flexibilidad. En Madrid, y más concretamente en uno de sus enclaves residenciales más exclusivos, está tomando forma una reinterpretación radical del modelo: un coliving de alto nivel diseñado específicamente para mayores de 50 años que combina comunidad, bienestar y lujo contemporáneo.

La iniciativa, que verá la luz en La Moraleja, representa un cambio de paradigma en la forma de habitar la madurez activa. Frente a la imagen tradicional asociada a residencias o segundas etapas vitales más tranquilas, este proyecto apuesta por una visión dinámica, social y sofisticada. La propuesta plantea un entorno en el que compartir espacios y experiencias se convierte en parte del estilo de vida, pero sin renunciar a la privacidad ni al confort individual.
El complejo, impulsado por JV20 Investment & Advisory y gestionado por Yurbban Hospitality Group, se presenta como una experiencia residencial que aspira a redefinir la convivencia en un contexto exclusivo.

Su apertura marca el inicio de un plan de expansión que pretende replicar el modelo en otras regiones españolas, desde el Mediterráneo hasta el norte peninsular o las islas. La idea responde a una lectura clara del presente: la generación de mayores de 50 años ya no encaja en etiquetas tradicionales y demanda nuevas fórmulas habitacionales adaptadas a su ritmo y expectativas.
En términos físicos, el proyecto se materializa en 76 apartamentos de nueva construcción concebidos con criterios de diseño contemporáneo y funcionalidad. Así, uno de ellos, en Sotheby’s, se oferta por 1.250.00 €.

Las unidades, que pueden adquirirse o alquilarse, parten de precios elevados, desde cientos de miles de euros en compra o varios miles al mes en alquiler, reflejando su posicionamiento prémium y la exclusividad del entorno.
El interiorismo ha sido desarrollado por Gunni & Trentino, mientras que la arquitectura lleva la firma del estudio internacional Life3A, dos nombres que subrayan la apuesta estética y conceptual por un lenguaje refinado y luminoso.

Pero el verdadero atractivo no se limita a la vivienda privada. El complejo se despliega en más de 20.000 metros cuadrados de jardines y zonas comunes, pensados para fomentar la interacción y el bienestar. Restaurante, coctelería, gimnasio, spa, piscina exterior, biblioteca, sala de cine o talleres creativos configuran una infraestructura que remite más a un club privado que a una promoción residencial convencional.
La intención es clara: construir comunidad, incentivar la creatividad y equilibrar la vida social con el cuidado personal.

El enfoque se apoya además en una filosofía inspirada en las llamadas Blue Zones, regiones del mundo asociadas a mayor longevidad, que estructuran la experiencia en torno a cinco pilares vinculados a salud, actividad y bienestar emocional.
Esto se traduce en programas que abarcan ejercicio físico, nutrición basada en dieta mediterránea, actividades culturales y propuestas para mantener una vida social activa.

En esta dimensión, la atención sanitaria adquiere un papel protagonista. Los residentes cuentan con asistencia médica continua, enfermería en el propio complejo y chequeos personalizados, fruto de colaboraciones con entidades médicas especializadas y expertos en envejecimiento saludable.
Más que un servicio complementario, esta dimensión preventiva y de seguimiento se convierte en uno de los principales factores de atracción para quienes consideran mudarse allí.

El perfil de los futuros residentes es tan diverso como el planteamiento del proyecto: profesionales aún en activo, jubilados, nacionales o internacionales, unidos por la búsqueda de una comunidad vitalista y consciente. Según sus promotores, la respuesta inicial confirma el interés por esta fórmula, con parte de las viviendas ya reservadas antes de la inauguración.
