El sur está lleno de paisajes únicos y construcciones que hablan de una larga historia. Desde Sevilla hasta Cádiz, pasando por Córdoba o Málaga, sus esquinas respiran esencia propia, gastronomía y una luz que es incomparable. Estos son algunos de los motivos por los que muchos artistas residen en sus tierras o tienen ahí su segunda residencia, pero hay otros que se puede ver que forman parte de su entorno natural. Nos adentramos en el espacio familiar de una de las artistas que se encuentra de actualidad y es Estrella Morente.

La granadina es una de las principales voces del flamenco nacional y su voz abrió paso a otros artistas que venían desarrollando su carrera en el mismo género. Hija del maestro Enrique Morente y la bailaora Aurora Carbonell, sus temas combinan tradición y purismo flamenco, con un toque personal y fresco. Ha lanzado discos exitosos como Mi cante y un poema y Calle del aire, consolidándose internacionalmente. Hace poco, cuando Rosalía publicó LUX, la cantaora expresó en una entrevista la decepción que sentía hacia la catalana diciendo: «Estoy muy disgustada porque no nos ha dejado cantar a ninguna de las dos».
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Su voz ha llenado cientos de escenarios y está claro que es uno de los referentes nacionales. Como cualquier cantante, tiene su remanso de paz, alejado del ruido y con personalidad propia. Ella lo ha confesado en más de una ocasión y es que en su casa familiar siempre ha existido música, cultura, literatura y eso es heredado de su padre. Además, en alguna entrevista la hemos podido ver, incluso cuando Bertín Osborne fue a entrevistar a los Morente con el programa que hacía en Telecinco, Mi casa es la tuya.

La casa familiar de Estrella Morente
En esta imponente construcción que pertenecía a su padre, con un suelo de losa presente, cuando cruzas la puerta de entrada te encuentras con un recibidor que lleva a un amplio salón, con tres sofás rodeando una chimenea. Por un lado, hay obras que ornamentan el espacio como una chaqueta de torero, cuadros de Enrique Morente y, sobre todo y lo más importante, unos ventanales que permiten la entrada de luz, para que inunde cada esquina. El techo de madera tiene motivos árabes y se corona con una lámpara de cristal con formas lineales que nos recuerda a los años 70.

Bajando las escaleras hacia la parte del sótano, su madre cuenta con un pequeño estudio donde practica una de sus grandes pasiones: la pintura. Aquí se nota su amor por lo abstracto, sobre todo en bicolor y jugando con algún autorretrato. A su vez, también tiene un pequeño espacio de costura, puesto que la matriarca es la que hace los vestidos a Soleá y Estrella Morente.
La cocina, el epicentro de la familia Morente
Después pasamos a la cocina, un espacio importante para la familia, puesto que ahí es donde sucede la magia culinaria de Granada. Un lugar en el que estamos seguros de que Estrella Morente pasa tiempo, sobre todo, en familia. En la decoración, el blanco se fusiona con la madera clara y le da un toque rústico.

El exterior cuenta con un coqueto jardín que recibe con cenador y alguna que otra obra de arte. Como centro, funciona una piscina, perfecta para pasar el verano en familia y disfrutar de momentos con amigos. Eso sí, todo lleno de árboles y una vegetación que te hace sentir como si estuvieras en el mismísimo paraíso. Estamos seguros de que el benjamín de la familia, Kiki Morente, ha disfrutado de grandes instantes aquí.

La terraza en la azotea de la casa familiar de Estrella Morente es única. Con una vista incomparable a los parajes de Granada y los edificios que lo rodean, confesaron en el programa de Bertín Osborne que era el lugar favorito de Enrique Morente para sentarse y componer. Además de esta, se encuentran varias habitaciones y todas con protagonismo individual. Desde obras de arte, pasando por detalles familiares, cada punto forma la esencia propia de una casa que se calcula que puede costar alrededor de 1,5 millones de euros.
