La polémica está servida. El Gobierno vasco quiere exhibir temporalmente el Guernica de Picasso en el Museo Guggenheim de Bilbao, pero el Museo Reina Sofía se niega en rotundo a su traslado. El argumento es claro: la obra podría sufrir daños irreversibles durante el viaje, tal y como concluye un informe elaborado por su equipo de expertos.

¿Hay algo más allá de un análisis meramente formal y técnico? Probablemente, sí. Y sería lógico. El Guernica de Picasso no es sólo un mural más que se expone en la Colección del Reina Sofía. No, no es sólo eso, es mucho más. Es la gran estrella de la pinacoteca madrileña. De hecho, gran parte de la afluencia de los millones de visitantes que llegan cada año, lo hacen con la única intención de ver esta espléndida obra de Picasso de 1937, elaborada ad hoc por el artista para el Pabellón Español de la Exposición Universal de París del citado año.

¿Prestaría de forma temporal el Museo del Prado su obra más visitada? No tengo certezas, pero tampoco tengo dudas. El museo no prestaría jamás Las Meninas de Velázquez. De hecho, nunca ha prestado esta obra para ninguna exposición temporal o institucional. La Sala de Las Meninas es la más visitada del museo y el gran icono del Prado, a pesar de tener otros lienzos maravillosos de los grandes maestros de la pintura española, como Goya o El Greco, entre otros.

«Las vibraciones inevitables en los transportes de obras de arte pueden provocar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros», concluye el informe sobre el estado de la obra del Departamento de Conservación-Restauración del Museo Reina Sofía. Un análisis con fecha de 25 de marzo de 2026 que ha sido, además, acompañado con imágenes detalladas del mural de Picasso.

«Es una obra especialmente sensible»

Guernica. Pablo Picasso. 1937. @ Museo Reina Sofía

«En este momento la obra se mantiene en condiciones estables gracias a un riguroso control de las condiciones ambientales», dicen los expertos. Destacan, además, que «de cara a un posible traslado, su formato, naturaleza de los elementos que la componen y estado de conservación, junto con los numerosos daños sufridos a lo largo del tiempo, la hacen especialmente sensible a todo tipo de vibraciones que son inevitables en los transportes para obras de arte». Unas vibraciones, indica el informe, que «podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte, por lo que se desaconseja rotundamente su traslado».

Los daños de los traslados de los primeros años

Uno de los factores «clave» para comprender la evolución del estado de conservación del Guernica es el estudio de los traslados a los que fue sometido en los primeros años, que motivaron sucesivos tratamientos de restauración entre 1943 y 1957. Ese año, Jean Volkmer, fundadora y restauradora jefa del Departamento de Restauración del MoMA, «consolidó la capa pictórica mediante la aplicación de una mezcla de cera-resina por el reverso».

Tras este tratamiento, la obra realizó un nuevo tour por EEUU, después del cual, «debido a la preocupación por el deficiente estado del Guernica, se decidió no volver a moverlo hasta que regresara a España», quedando «definitivamente» instalado en el museo neoyorquino con la aprobación de Picasso, que rechazó peticiones para viajar a Londres (1960) y París (1967).

Reportaje sobre la evolución del Guernica de Picasso. 1937. Dora Maar. @Museo Reina Sofía

En cuanto a la capa pictórica, se señalan «frecuentemente alteraciones tales como grietas, craquelados y microfisuras atribuidas mayoritariamente a las tensiones provocadas por los numerosos enrollados, traslados y manipulaciones durante sus años de itinerancia».

Por otro lado, se recuerda que en 2018 se publicaron nuevos análisis químicos que identificaron «un medio oleorresinoso presente en las pinturas industriales comerciales de los años 30», cuya mezcla con óleo «supone una fragilidad añadida a la capa pictórica», ya que «aumentan su rigidez y posibilidad de craquelarse con el paso del tiempo», un factor crítico a tener en cuenta al exponer la obra a vibraciones. Además, se registran «pérdidas, desfibrados, manchas, orificios, reintegraciones, repintes, suciedad y restos del acto vandálico que sufrió en 1974».

El Reina Sofía siempre ha dicho no

Reportaje sobre la evolución del Guernica de Picasso. 1937. Dora Maar. @Museo Reina Sofía

El Museo Reina Sofía ha rechazado todas las solicitudes de préstamo del Guernica formuladas desde su llegada definitiva a España, según consta en los informes históricos del centro. Desde 1997, instituciones como el Museo Guggenheim Bilbao, el Museum of Modern Art de Nueva York, el Royal Ontario Museum de Canadá, el Gobierno Vasco o el Gwangju Museum of Art de Corea del Sur solicitaron el envío temporal de la obra de Picasso, pero en todos los casos el Patronato del museo denegó el traslado.

El Patronato ha reiterado en distintas ocasiones que el Guernica constituye el eje de las colecciones del Reina Sofía y su pieza más emblemática, cuyo traslado resultaría «tajantemente improcedente» desde el punto de vista técnico y museológico. El museo considera el lienzo un elemento «irremplazable» en su discurso expositivo, equiparando su valor simbólico para la institución al de la Gioconda en el Museo del Louvre.

Ni siquiera el MOMA de Nueva York, que acogió la obra durante el exilio español, logró obtener préstamo en el año 2000, una negativa que el museo estadounidense comprendió plenamente, según recoge la documentación interna.

El Guernica: una cuestión política

Dibujo preparatorio del Guernica de Picasso. @ Museo Reina Sofía

El Guernica llegó a España cuando ya había democracia. De hecho, es una petición expresa de Picasso, éste quería que su obra llegara a nuestro país cuando no estuviera Franco y hubiera habido una instauración de las libertades. Este año se cumplen 45 años de su aterrizaje en Madrid desde el MOMA de Nueva York (EEUU).

El lienzo, de importantísimas dimensiones, fue trasladado en un vuelo de Iberia que aterrizaba en Barajas el 10 de septiembre de 1981, y fue instalado en el Casón del Buen Retiro, adscrito al Museo del Prado. Allí permaneció hasta 1992, cuando se traslada al Museo Reina Sofía, su hogar actual. Forma parte de la Colección Permanente y está contextualizado por dibujos preparatorios y fotografías de la surrealista Dora Maar, compañera sentimental de Picasso.

No es la primera vez que el Gobierno vasco pide el traslado del Guernica al País Vasco. En 2012, se hace la petición de traslado a la localidad de Guernica, con el fin de recordar los 75 años de los bombardeos de la Legión Cóndor durante la Guerra Civil. En ese momento, un informe exhaustivo también desaconsejó el traslado de la obra y la negativa, al igual que hoy, levantó una importante polvareda entre los políticos. «Se aprecian alteraciones en el soporte, el perímetro de la tela (por clavar y desclavar del bastidor), así como fuertes tensiones durante el montaje, tensiones acentuadas por el hecho de ser un lienzo de grandes proporciones», decía el informe.

Diez años más tarde, con motivo del 85 aniversario de la misma efeméride, Bildu pidió que el Guernica viajara al Guggenheim y el Gobierno central dijo, de nuevo, que la obra no iba a salir del Reina Sofía. «Nunca ha sido prestada y no es cuestión de que las instituciones que lo reclamen o soliciten cumplan con las condiciones técnicas para un hipotético traslado. Desde el punto de vista técnico y avalado por expertos internacionales, esta obra no puede viajar», decía el Ejecutivo en 2022.

También el nieto de Picasso, Bernard Ruiz Picasso, ha manifestado en diferentes ocasiones que «sería una locura» el préstamo del Guernica a otros espacios: «El estado de la tela deja claro que el cuadro no puede viajar».

Anasagasti: «No prestan el Bernabéu como para que nos dejen el Guernica»

Picasso
Guernica de Picasso en el Museo Reina Sofía. @ EP

Iñaki Anasagasti, senador del PNV, escribía en 2012 una columna en Deia que tituló: No prestan el Bernabéu, como para que nos dejen el Guernica. En ella, vino a decir el dirigente nacionalista que el Guernica no se prestaba porque el Gobierno del PP no quería, dejando sin validez el juicio de los expertos; que la obra debería estar en Guernica o en el Guggenheim y que, además, era una traición que se colocara la obra de un republicano en un espacio que lleva el nombre de una Reina «anodina en cuanto al arte».

En 2026, el Ejecutivo vasco vuelve a pedir el Guernica y la respuesta de nuevo es no, y al igual que en anteriores ocasiones, con el respaldo de un análisis experto. Esta negativa ha despertado, otra vez, la ira de los dirigentes vascos. La vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, no está conforme con esta negativa y se ha tomado este no casi como una afrenta institucional. Por ello, ha señalado que no le sirve un no, sin más: «No se debe despachar con un no, sino con un análisis serio y en profundidad».

El Ejecutivo regional quiere que el Guernica esté en el Guggenheim entre el 1 de octubre de 2026 y el 30 de junio de 2027, periodo de tiempo en el que se celebra el 90 aniversario de la constitución del primer Gobierno Vasco del Lehendakari José Antonio Aguirre y del bombardeo de Guernica. Bengoetxea ha calificado de «grave» la situación generada en torno a la solicitud de traslado temporal del Guernica al País Vasco, y ha defendido que no se trata de «una cuestión meramente técnica», sino de «una cuestión de memoria, reconocimiento y reparación».

@MaríaVillardón