Durante años, la cena ha sido el territorio del sacrificio silencioso: pollo a la plancha, ensalada improvisada o cualquier cosa rápida para salir del paso. Sin embargo, para Mónica Saguiar, divulgadora gastronómica y defensora de una cocina consciente, este enfoque ya no tiene sentido. Comer sano no debería ser sinónimo de aburrido, y mucho menos al final del día: una dieta equilibrada también puede ser placentera, creativa y profundamente reconfortante.
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«Cenar bien no es complicarse, es saber combinar y disfrutar del proceso»
Mónica apuesta por recetas rápidas, reconfortantes y llenas de sabor, pensadas para encajar en la vida real. Cuando le preguntamos qué cena se puede preparar en sólo 20 minutos y saber como si la hubieras pedido en un restaurante caro, lo tiene claro: «Un curry rápido de mejillones con leche de coco y jengibre o un ramen de cacahuete picante con pollo, tirabeques y lima». Platos aromáticos, fáciles y con ese punto especial que convierte una cena sencilla en una experiencia.

«Con poco tiempo también se puede cocinar algo que emocione»
Entre los ingredientes humildes que han ganado protagonismo, el puerro ocupa un lugar destacado. «Al asarlos se vuelven dulces y profundos de sabor», explica. Para ella, la clave está en una fórmula infalible: puerro + grasa buena + algo ácido, y si además hay un toque crujiente, el resultado se eleva. Desde puerros a la plancha con mantequilla, limón y alcaparras crujientes hasta versiones más creativas con miso, labneh, ralladura de naranja y pistachos, Mónica demuestra que la sencillez bien pensada nunca falla.
«La magia está en entender cómo se comportan los ingredientes»
Cuando se trata de una receta facilísima que transforma cuatro básicos en una cena espectacular, la respuesta es clara: una tarta salada bien hecha acompañada de una ensalada de brotes con aliño cítrico. «Es una receta que admite mil combinaciones, invita a ser creativa y siempre funciona», asegura. Verduras de temporada, huevos y un queso con personalidad bastan para crear combinaciones como calabaza y gorgonzola, tomates cherry con ricotta y avellanas, o puerro con uvas a la plancha y queso azul suave.
«Las recetas que funcionan son las que te invitan a repetirlas de mil maneras»

La airfryer también se ha convertido en una aliada imprescindible para cenas con invitados. Mónica recomienda alcachofas crujientes con parmesano y base de puré de patata y coliflor, un salmón glaseado con miel y soja sobre calabacín al limón, o incluso postres como coulant de chocolate o galette de frutas con helado. Resultados vistosos, poco esfuerzo y mucho sabor.
«Cocinar para otros no debería ser una fuente de estrés»
En el terreno internacional, hay un plato que nunca falla: el shakshuka. «Es fácil de preparar, perfecto para compartir y muy adaptable», explica. Con pocos ingredientes se consigue un plato lleno de sabor que se ajusta a lo que haya en la nevera y siempre deja buena impresión.

Para destronar definitivamente a la ensalada eterna, Mónica propone verduras a la plancha, salteadas o al horno, bien aliñadas, acompañadas de un dip de legumbres o una base láctica y alguna proteína como pollo desmenuzado o huevo poché. La frittata, además, se presenta como una solución práctica y deliciosa.
«Cambiar la técnica cambia por completo un plato»
Incluso los platos de cuchara están regresando con fuerza. «Apetecen sabores reconocibles, de los que saben a cocina hecha con tiempo», dice, destacando el protagonismo de las legumbres reinterpretadas con técnicas actuales y más conciencia.
De cara a 2026, Mónica Saguiar lo resume en una idea clara: una cocina más relajada, con menos ingredientes, mejor elegidos, buenas bases y batch cooking inteligente. Una forma de cocinar que prioriza el sentido, el sabor y el placer de sentarse a cenar bien, sin renuncias.
