El pan lleva años en el punto de mira. Que si engorda, que si dispara la glucosa, que si es mejor eliminarlo. Sin embargo, el médico experto en longevidad David Céspedes lanza un mensaje que rompe mitos y propone un gesto tan sencillo como inesperado: meter el pan en el congelador antes de comerlo. «No congelas el pan antes de comerlo. Pues deberías empezar a hacerlo», afirma con contundencia. Y no es una excentricidad viral, sino una estrategia basada en ciencia.
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¿Por qué congelar el pan puede hacerlo más saludable?
«El pan es rico en almidón, un carbohidrato que normalmente se digiere rápido y eleva prematuramente la glucosa en sangre»
El problema no es el pan en sí, sino la velocidad a la que su almidón se transforma en glucosa.
Aquí entra en juego el congelador.
«Cuando lo congelas y después lo descongelas, parte de ese almidón se transforma en almidón resistente»
¿Qué significa esto? Que ese almidón ya no se digiere en el intestino delgado, sino que llega intacto al colon, donde alimenta las bacterias buenas actuando como un prebiótico.
El impacto es doble:
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Reduce los picos de azúcar en sangre
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Disminuye la absorción de calorías
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Aumenta la saciedad
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Mejora la salud digestiva
“¿El resultado? Más saciedad, mejor control de glucosa y una digestión más saludable”
Un pequeño cambio en la cocina con efectos metabólicos reales.

El gran mito: ¿es el pan el enemigo?
El pan puede formar perfectamente parte de una dieta equilibrada, ya que aporta nutrientes esenciales. El problema, como señalan muchos expertos, es el desconocimiento y la demonización simplista que ha sufrido por su aparente relación con el aumento de peso.
No todos los panes son iguales. El tipo de harina, el proceso de elaboración y si es artesanal o industrial marcan la diferencia. Reducir el debate a «pan sí o pan no» es, sencillamente, erróneo.
De hecho, el periodista y explorador de National Geographic Dan Buettner, creador del concepto de las zonas azules –regiones con mayor concentración de centenarios como Cerdeña, Okinawa o Ikaria– defiende que el mensaje contra los carbohidratos es peligroso.
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«Es un mensaje erróneo decirle a la gente que evite los carbohidratos”
Y va más allá: en Cerdeña, una de las regiones más longevas del planeta, hasta un 60% de las calorías procedían tradicionalmente del pan y la pasta.
Pero no hablamos de cualquier pan. El pan tradicional de Cerdeña es de masa madre fermentada con lactobacillus, no con levaduras industriales. Esto hace que tenga menos gluten y una carga glucémica más baja, reduciendo el impacto del azúcar en sangre hasta en un 25%.
Aquí es donde el consejo de Céspedes encaja a la perfección. Si eliges un buen pan –preferiblemente de masa madre– y además lo congelas antes de consumirlo, puedes potenciar todavía más sus beneficios metabólicos.
El mensaje final no es eliminar el pan. Es entenderlo mejor. La longevidad no se construye a base de prohibiciones extremas, sino de decisiones inteligentes y sostenibles. Y quizá, la próxima vez que compres una barra de pan, el gesto más saludable sea, simplemente, meterla en el congelador.
