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Alejandro Martínez, podólogo: «Es un error grave comprar a los niños zapatos más grandes para que duren»

Zapatos
(Foto: Adobe Stock)
Rocío Álvarez
  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y después de años formándome encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.
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Durante años, los pies infantiles han sido los grandes olvidados de la salud pediátrica. Nos obsesionamos con la alimentación, con la estimulación temprana, con la elección del colegio… Pero solemos pasar por alto algo tan básico como cómo pisa un niño. Sin embargo, de esa pisada depende buena parte de su desarrollo motor, su postura y, a largo plazo, su calidad de vida. En ese escenario ha irrumpido con fuerza Alejandro Martínez, podólogo especializado en infancia y fundador de Lejan Brand, una marca de calzado que une ciencia y diseño.

Su labor divulgativa en redes ha transformado la manera en la que cientos de miles de familias entienden el pie infantil. Y no es para menos: lo cuenta con claridad, rigor y un lenguaje accesible. En esta conversación, desmonta mitos, explica qué debemos observar en nuestros hijos y por qué el mejor calzado es, aunque suene paradójico, el que más se parece a no llevar nada.

Pisadas, zapatos y desarrollo: lo que debes saber sobre los pies infantiles

A la pregunta de cuándo debe un niño acudir por primera vez al podólogo, Alejandro no duda: los tres años son un buen punto de partida. A esa edad la marcha ya está establecida y permite detectar con seguridad si todo evoluciona según lo esperado. Aun así, matiza que si los padres perciben algo inusual, asimetrías claras, una deformidad evidente, o un deterioro desigual del calzado, es recomendable consultar antes.

«Los pies infantiles han estado tradicionalmente infravalorados, y sin embargo son la base de todo el desarrollo motor».

lejan brand barefoot que es
(Foto: Lejan Brand)

Para él, hay tres señales clave que deberían ponernos en alerta. La primera es el dolor, algo que muchos normalizan pero que nunca debería formar parte del desarrollo infantil. La segunda, las callosidades, que aunque parezcan sorprendentes en niños, indican que hay puntos de presión anómalos. Y la tercera, las asimetrías en la pisada o en el desgaste de los zapatos, pistas muy valiosas sobre cómo funciona ese pie en movimiento.

«El ojo de los padres es fundamental; muchas veces son ellos los primeros en detectar que algo no encaja».

Movimiento libre: el gimnasio natural del pie

Cuando habla de desarrollo, Alejandro insiste en una idea poderosa: el pie de un niño necesita estímulo. «Las estructuras que formarán el arco son más laxas en edades tempranas», explica. Y justo por esa inmadurez, requieren movimiento, impacto y juego para fortalecerse. El sedentarismo, tan común en la infancia actual, y el sobrepeso, cada vez más presente, se convierten en obstáculos reales para un desarrollo sano.

El calcáneo, por ejemplo, el gran hueso del talón, necesita impacto para mineralizarse correctamente. Y todo el sistema musculoesquelético del pie precisa actividad constante para volverse estable y eficiente. Por eso, dice Alejandro, la actividad física no sólo es recomendable: es necesaria.

«La actividad física en la infancia no es solo recomendable, es imprescindible para que el pie se desarrolle correctamente».

lejan brand barefoot
(Foto: Lejan Brand)

El tiempo apremia más de lo que imaginamos

Aunque muchos padres confían en que ciertos problemas «se corregirán solos», Alejandro advierte que no es tan sencillo. Entre los 7 y los 8 años, la marcha infantil ya es prácticamente adulta, y las posibilidades de corregir alteraciones disminuyen drásticamente.

No significa que no haya soluciones después, pero sí que serán más lentas y complejas. Y las consecuencias de no intervenir pueden prolongarse hasta la vida adulta en forma de pies planos, valgos o incluso juanetes que podrían haberse prevenido con una intervención temprana.

«Muchos problemas que vemos en adultos podrían haberse evitado o minimizado con una intervención temprana».

Elegir calzado: donde más fallamos y donde más podemos ayudar

Si hay un terreno plagado de mitos, es el de los zapatos infantiles. Y Alejandro los desmonta con precisión. El error más extendido es la talla: en España existe la tendencia a comprar «un número más» para que dure, una práctica que él desaconseja totalmente. Un zapato grande obliga al niño a hacer garra con los dedos para evitar que el calzado se salga, lo que altera su forma de pisar y fatiga la musculatura de la planta.

«Uno de los errores más comunes es comprar zapatos más grandes para que duren más tiempo».

También resulta impreciso el típico truco de meter el dedo por detrás. Para acertar, propone un método infalible: sacar la plantilla, poner el pie encima en carga y dejar alrededor de un centímetro desde el dedo más largo. Sólo así sabemos realmente qué espacio tiene el niño dentro del zapato.

«La forma más fiable de medir un zapato es sacar la plantilla, colocar el pie encima en carga y dejar aproximadamente un centímetro de margen».

Otro mito frecuente es el de los zapatos rígidos que sujetan el talón. Su respuesta es rotunda: al pie le sienta mejor ir descalzo, así que el mejor zapato es el que más lo imita. Suela flexible en todas las direcciones, puntera ancha con forma anatómica, contrafuerte inexistente y buen sistema de sujeción: esos son, para él, los pilares del calzado ideal.

«El mito de que el zapato tiene que sujetar el talón está muy extendido, pero no es cierto».

lejan brand sneakers
(Foto: Lejan Brand)

¿Y heredar zapatos? Mejor no. Cada pie es único, y cada pisada moldea el interior del calzado de una forma particular. Aunque por fuera parezcan nuevos, por dentro pueden llevar las huellas del hermano mayor.

Calzado inadecuado: un impacto mayor del que imaginamos

El zapato puede influir en la estabilidad, el equilibrio e incluso la postura. Una suela excesivamente amortiguada, por ejemplo, resulta más inestable de lo que pensamos y puede acentuar la pronación. El drop, esa diferencia de altura entre el talón y los dedos, adelanta el centro de gravedad y favorece compensaciones posturales. Y una puntera estrecha desvía el primer dedo, altera la palanca de despegue y aumenta la predisposición a patologías como el juanete. En resumen: cuanto más nos alejamos de la sensación de caminar descalzos, más compensaciones generamos.

«La suela debe ser flexible en todas las direcciones para estimular correctamente la musculatura del pie».

Lejan Brand: barefoot y bonito

Alejandro no sólo analiza pisadas: también diseña. Desde Lejan Brand, ha impulsado un concepto innovador: unir el calzado saludable con el diseño contemporáneo. Lo llama Barefoot Bonito: respetuoso con la biomecánica, pero también estéticamente atractivo.

«No añadimos elementos extra para mejorar el pie», explica. «En barefoot, menos es más. La libertad es la verdadera innovación».

barefoot que es
(Foto: Lejan Brand)

Un mensaje final para padres y madres

Si algo queda claro tras hablar con él es que la salud del pie infantil no es complicada; solo requiere observación, sentido común y conocimiento. Y, sobre todo, requiere no interferir: «El desarrollo óptimo del pie se da descalzo. Nuestro trabajo es no impedirlo».

«Cuanto más dejamos que el pie funcione como fue diseñado, menos problemas tendremos en el futuro».