Santander no sólo es mar, bahía y atardeceres con olor a salitre. También es mesa, mantel y cuchara. Es tierra de anchoas y mariscos frescos, de cocidos montañeses que te abrazan el alma y de innovadores chefs que juegan con el producto local como un pintor con su paleta. Si estás planeando una escapada al norte esta Semana Santa, o eres de los que cree que una ciudad se conoce más por el estómago que por los monumentos, aquí tienes una guía con lo mejores restaurantes de Santander, desde los más gourmet, pasando por los bares de pinchos donde cada bocado es una pequeña obra de arte.
Los clásicos que nunca fallan
Hay sitios que son como el buen vino: mejoran con los años. En Santander, algunos restaurantes llevan décadas alimentando a locales y viajeros con recetas que saben a casa.

Casa Lita, en pleno Paseo de Pereda, es un referente en el mundo del pincho. No esperes un lugar sofisticado, pero sí una barra interminable con más de 300 variedades que se renuevan constantemente. Desde clásicos como la tortilla de patata hasta creaciones con foie, cebolla caramelizada o chipirones. Aquí, lo difícil no es encontrar algo que te guste, sino decidir por cuál empezar.
Otro templo de la tradición es El Serbal, con una estrella Michelin bien merecida. Aunque hoy está más cerca de la alta cocina que de la tasca de siempre, mantiene ese respeto absoluto por el producto local: pescados del Cantábrico, carnes de la montaña y una bodega para perder la cabeza. Perfecto para una ocasión especial.

Y si hablamos de clásicos, no podemos olvidar La Bombi, un nombre que lleva décadas siendo sinónimo de calidad en Santander. Aquí el marisco es el rey, y lo tratan con una delicadeza que sólo da la experiencia. Su bogavante, las almejas a la sartén, o el mero al horno son platos que han enamorado a generaciones. El local mantiene ese aire de restaurante de toda la vida, con camareros que saben lo que hacen y una clientela fiel que vuelve por la confianza y la calidad. Ideal para disfrutar de lo mejor del Cantábrico, con sabor a tradición. Uno de nuestros restaurantes favoritos de Santander.

Y por supuesto, Cañadío, un imprescindible absoluto en la escena gastronómica de la ciudad. Situado en la emblemática plaza que le da nombre, este restaurante combina la elegancia de una cocina de autor con la calidez de una casa de comidas. Su chef, Paco Quirós, ha llevado el nombre de Cañadío más allá de Cantabria, con locales en Madrid y otras ciudades, pero el de Santander sigue siendo el alma mater. El steak tartar, el huevo con trufa y foie o su famosa tarta de queso (considerada por muchos como la mejor de España) son platos que justifican por sí solos la visita.

Alta cocina con alma cántabra
Santander está viviendo una pequeña revolución culinaria. Jóvenes chefs están reinventando la cocina de siempre con un enfoque moderno y creativo, sin perder la raíz.
Un ejemplo perfecto es La Bicicleta, en Hoznayo, a sólo 20 minutos del centro. Aunque esté fuera de la ciudad, merece totalmente la escapada. Su chef, Cristina Cruz, trabaja con productores locales para crear un menú degustación que cambia con las estaciones y sorprende siempre. Naturaleza en estado puro, en el plato y en el entorno.

En la misma línea, aunque dentro de Santander, está Cadelo, un restaurante pequeño y sin pretensiones estéticas, pero con una cocina que brilla. Influencias asiáticas, ingredientes cántabros y una carta que cambia constantemente para ofrecer platos como el dumpling de rabo de toro o el arroz con carabinero.

El paraíso del pincho
El tapeo en Santander es casi una religión, y no hay visita completa sin recorrer sus bares más emblemáticos. La calle Peña Herbosa y sus alrededores son territorio sagrado para los amantes del buen comer sin formalismos.
Bodega del Riojano es uno de esos lugares con historia y solera. Sus paredes están decoradas con barricas pintadas por artistas como Chillida o Miró, y su carta ofrece desde raciones tradicionales hasta platos más elaborados. Prueba los mejillones al vapor o la merluza en salsa verde.

Si prefieres algo más canalla y moderno, acércate a La Malinche, un bar donde el pincho se mezcla con la cocina fusión. Aquí puedes encontrar un bao de calamares con alioli negro, tacos de costilla, o incluso pinchos veganos que sorprenden por su sabor.

Lugares con vistas (y sabor)
¿Y si además de comer bien, comes mirando al mar? Santander lo pone fácil.
El Restaurante del Hotel Chiqui, ubicado sobre la playa del Sardinero, ofrece una experiencia gastronómica con una de las vistas más privilegiadas de la ciudad. Su cocina combina tradición y modernidad, con una apuesta fuerte por el pescado. El arroz meloso con bogavante es uno de esos platos que no se olvidan.

También con vistas espectaculares, aunque en un ambiente más exclusivo, está El Nuevo Molino, en Puente Arce. Su jardín y su casona montañesa crean una atmósfera única, ideal para una comida romántica o una celebración especial. Su menú degustación es una experiencia sensorial completa.

Para los más ‘foodies’ (y curiosos)
Uno de los restaurantes de Santander más top. Si lo tuyo es descubrir lo nuevo antes que nadie, no puedes perderte Umma, de Samuel Fernández, es una oda a la creatividad. El chef ha creado un espacio donde la cocina es una extensión de su personalidad: divertida, viajera y con raíces profundas en Cantabria. Su steak tartar es uno de los más aclamados del norte.
