Los muslos de pollo confitados en leche con puré de patatas, popularizados por los hermanos Torres, son una de esas recetas que demuestran cómo un plato sencillo puede convertirse en una elaboración de nivel gastronómico con pocos ingredientes y una técnica bien aplicada. El secreto está en el cocinado lento, el uso de especias aromáticas y el contraste final entre texturas.
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Receta de los muslos de pollo confitados en leche de los hermanos Torres
Ingredientes:
- 4 muslos de pollo
- 2 patatas
- 1 rama de canela
- 1 vaina de anís estrellado
- 1 cucharada de comino
- 2 dientes de ajo
- 1 litro de leche entera
- 2 ramas de romero
- 4 ramas de tomillo
- 1 hoja de laurel
- 1 guindilla
- 6-7 olivas verdes sin hueso
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta en grano
La preparación comienza con unos muslos de pollo limpios, a los que se les retira el exceso de grasa y se salan adecuadamente para potenciar su sabor. A continuación, se colocan en una olla junto con patatas enteras peladas o lavadas, según la preferencia del cocinero. Este paso ya marca una diferencia importante: tanto el pollo como las patatas se cocinan juntos en la misma base láctea, lo que permite que ambos ingredientes se impregnen de sabor de forma natural.
La leche es el elemento clave de la receta. No se utiliza sola, sino que se enriquece con una combinación de especias y hierbas aromáticas como canela, anís estrellado, ajo, romero, tomillo, laurel, comino y un toque de guindilla. Esta mezcla aporta profundidad, aroma y un matiz ligeramente especiado que transforma el resultado final. Todo se cocina a fuego suave durante aproximadamente dos horas, permitiendo que el pollo quede extremadamente tierno y jugoso, mientras las patatas absorben todos los matices del líquido.

Una vez finalizado el cocinado, se separan los muslos de pollo con cuidado. Aquí llega uno de los pasos más importantes de la receta: el acabado en horno. Los muslos se colocan sobre una rejilla con la piel hacia arriba y se introducen bajo el grill a alta temperatura. Este golpe de calor durante unos minutos consigue que la piel se tueste y adquiera una textura crujiente irresistible, mientras el interior se mantiene jugoso gracias al confitado previo en leche.
Mientras el pollo se dora, se elabora el puré de patatas. Las patatas cocidas se machacan o trituran, incorporando poco a poco parte de la leche de cocción, lo que aporta cremosidad y todo el sabor del guiso. Se añade aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta al gusto. Para dar un toque final diferente, se pueden incorporar aceitunas picadas, que aportan un punto salino y mediterráneo muy interesante.
El resultado es un plato equilibrado y sorprendente. Por un lado, un pollo tierno por dentro y crujiente por fuera; por otro, un puré suave, aromático y lleno de matices. Es una receta ideal para ocasiones especiales, comidas familiares o cuando se quiere preparar algo sencillo pero con un resultado espectacular. Su éxito reside en la técnica del confitado en leche y en el respeto por los tiempos de cocción, que transforman ingredientes cotidianos en un plato memorable.
