En Navidad vemos cómo las grandes fortunas celebran las fiestas de una manera particular. Las celebraciones se suelen dar en casas de gran envergadura, llenas de amenidades que complementen todas sus necesidades. Desde coches, pasando por exclusivas piezas de arte o incluso antigüedades complicadas de encontrar, el interior de estas suele ser opulento y poco minimalista. Muchas destacan, pero hay una que, en el final de 2025 y comienzo de 2026, ha escrito sus propias páginas en los libros de historia. Conocemos Mar-a-Lago, la mansión propiedad de Donald Trump en Florida y que hoy se convierte en el epicentro de su operación para liberar a Venezuela y capturar a su presidente, Nicolás Maduro.

Es bien sabido que la forma de vivir de Trump siempre ha sido de lo más ostentosa y nos ha enseñado que si lo hace, es a lo grande. De entre sus varios inmuebles en 2022 decidió dejar la ciudad de Nueva York, lugar donde siempre ha vivido, para trasladarse a su imponente mansión de Florida, calificada como la segunda más grande del Estado. Aunque ahora su lugar natural sea la Casa Blanca, el presidente de los Estados Unidos, ha escogido este lugar para pasar las fiestas. Lugar donde, hace unos días, se reunió con Volodímir Zelenski y en el que ha ejecutado la captura del presidente venezolano.
Este complejo fue construido entre 1924 y 1927 y en enero de 1969 fue designado como un sitio histórico nacional por el Departamento de Interior. La propiedad comprende un total de ocho hectáreas y se calcula que, actualmente, la residencia de este, se encuentra ubicada en la mejor parcela de Florida. Donald Trump la adquirió en 1985 por la sorprendente cantidad de 10 millones de euros y fue su residencia hasta 1995. En este año, la familia decidió explotar la enorme parcela y la convirtió en un exclusivo club social cuya cuota de registro supera los 185.000 euros, aunque el área donde está la casa ha sido reservada para el uso privado del clan Trump.

A pesar de que ha sido sometida a varias reformas, los edificios que componen la mansión siguen manteniendo su esencia. En 2019, Melania Trump decidió volver a Mar-a-Lago y se convirtió en la residencia en la que más tiempo pasaban. Un año más tarde, la revista Forbes hizo una tasación de la casa y calculó que el precio actual rondaría los 180 millones de euros, es decir, diez veces más de lo que Donald Trump pagó.

El interior es bastante amplio y tiene detalles que representan el lujo ostentoso que tanto le gusta al presidente de Estados Unidos, siendo una reinterpretación personal del mismo Versalles. Además, para la construcción de los muros internos y externos de esta villa de 114 habitaciones fue necesario traer desde Génova, Italia, tres barcos con piedra dórica. Entre sus principales atractivos destacan los azulejos españoles distribuidos por toda la mansión, siendo uno de los más antiguos (Plus Ultra) que data del siglo XV.

Uno de los anhelos de Trump era tener un gran salón de baile y construyó uno de 6.000 metros cuadrados. El exterior fue diseñado en estilo español-mediterráneo con el propósito de mantener la autenticidad de la propiedad y el interior tiene un acabado de oro y cristal de estilo Luis XIV, que nos evoca a las dinastías europeas del siglo XXIII y XIX.

Mar-a-lago se ha convertido en el complejo favorito del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y que, en unas horas, se convertirá en el epicentro de una de las reuniones diplomáticas de los últimos tiempos con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.

