Hace dos ediciones de Fitur se anunció que ZEL, la marca hotelera de Rafa Nadal junto con Meliá, hasta entonces centrada en el segmento vacacional, daba el salto al entorno urbano. El escenario elegido no era menor, el número 25 de la arteria más vibrante de la capital, Gran Vía. Dos años después de aquel anuncio, en esta nueva edición de Fitur la pregunta era inevitable: ¿en qué punto está el proyecto?
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La respuesta llega desde la propia Meliá y resume bien el espíritu del reto. «El gran desafío está siendo trasladar la esencia del Mediterráneo al centro de Madrid». No se trata sólo de una reforma hotelera ni de un cambio de marca, sino de reinterpretar un estilo de vida «asociado al mar, al aire libre y al ritmo pausad) en un entorno urbano siempre en movimiento como es la Gran Vía.
El hotel, actualmente bajo la denominación Affiliated by Meliá, forma parte de la cartera adquirida por el fondo ADIA. Antes de su reapertura como ZEL, está siendo sometido a una reforma integral para adaptarlo a los estándares lifestyle de la marca: espacios abiertos, diseño luminoso, conexión con el exterior y una experiencia pensada para el ocio premium. Todo ello inspirado en «la manera mediterránea de vivir», incluso cuando el mar queda a cientos de kilómetros.
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ZEL nació con una vocación clara: repensar el lujo desde la naturalidad, alejándose de lo ostentoso y apostando por el bienestar, la autenticidad y la conexión con el entorno. Desde su lanzamiento, la marca se ha asociado al universo personal de Rafa Nadal, no como mero embajador, sino como parte activa en la concepción del proyecto. El tenista ha participado en la definición del concepto, en los valores y en la experiencia que se quiere ofrecer al huésped, alineada con su propia filosofía de vida.
El objetivo no es ‘mediterraneizar’ Madrid, sino crear un oasis emocional
Durante la presentación inicial del proyecto urbano, hace ya dos años, Gabriel Escarrer, consejero delegado de Meliá Hotels International, fue claro: «La marca ZEL se concentra en el vacacional, pero un porcentaje minoritario, tal vez del 20%, estará en ciudades que fueron importantes en la carrera de Rafa Nadal». Madrid, por su peso personal y profesional en la trayectoria del tenista, se convertía así en la primera ciudad elegida para esta expansión urbana.

La elección no es casual. Madrid representa energía, cultura, gastronomía, valores que ZEL busca reinterpretar desde su propio prisma. El objetivo no es mediterraneizar Madrid, sino crear un oasis emocional en medio del ritmo urbano: un lugar donde la luz, los materiales, la gastronomía y la actitud inviten a bajar revoluciones sin renunciar a la vitalidad de la ciudad.
Dos años después de aquel anuncio en Fitur, el proyecto entra en una fase decisiva. La reforma, el reposicionamiento y la llegada de ZEL a la Gran Vía no sólo marcarán un nuevo capítulo para la marca, sino también una forma distinta de entender el lujo urbano en Madrid. Un lujo que no grita, que no presume, pero que se siente.
