Cada 8 de marzo se repite la misma pregunta: cuánto ha avanzado realmente la presencia femenina en los sectores creativos. La respuesta no es sencilla. En muchos ámbitos del arte y la cultura las mujeres han ganado visibilidad, pero todavía siguen enfrentándose a retos que van desde la conciliación hasta el edadismo o la presión estética. Sin embargo, más allá de los discursos, hay historias concretas que ilustran ese cambio. Mujeres que han decidido abrirse camino en industrias donde las reglas estaban escritas desde hace décadas (y casi siempre por hombres). Hablamos con Marta Salas, Anabel Luna y Nuria Casas.
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La montadora audiovisual Marta Salas, la fotógrafa y empresaria Anabel Luna y la actriz y creadora de contenido Nuria Casas representan tres generaciones y tres miradas distintas sobre el papel de la mujer en la cultura contemporánea. Desde el cine hasta la moda o las redes sociales, todas coinciden en algo: el cambio no llega solo, hay que empujarlo.
En el caso de Marta Salas, que lleva más de tres décadas trabajando en cine y televisión, la desigualdad ha sido evidente desde el primer momento. «Ser montadora es un trabajo históricamente muy masculino. Hoy en día seguimos siendo apenas un 36%», explica. Cuando empezó, recuerda, el entorno estaba dominado por hombres y la exigencia era mayor para las pocas mujeres que intentaban abrirse paso: «No me lo pusieron fácil. Tuve que demostrar más».
Anabel Luna, por su parte, decidió cuestionar otra norma profundamente arraigada en la industria de la moda: la desaparición de las mujeres a partir de cierta edad. Tras más de veinte años como fotógrafa de moda, se dio cuenta de que los escaparates y las campañas apenas reflejaban a las mujeres reales que consumían esos productos. «Entraba en los e-commerce y veía solo chicas muy jóvenes. Yo me acercaba a los 40 y no encontraba ningún perfil que se pareciera a mí», recuerda.
De esa reflexión nació Hunch, la primera agencia de modelos en España dedicada a perfiles de más de 40 años. «En moda hay un culto a la juventud que no es sano y que además no es real», afirma.
La actriz y creadora digital Nuria Casas pertenece a otra generación, la que ha crecido entre el escenario y las redes sociales. Con más de un millón de seguidores en Instagram, ha construido una comunidad a partir de vídeos sobre maternidad y vida cotidiana. Para ella, la exposición pública también implica fortaleza emocional. «Dedicarme a las redes me ha obligado a ser más fuerte mentalmente», reconoce.
Tres trayectorias distintas que comparten una misma idea: el talento femenino no necesita encajar en moldes preestablecidos.
Marta Salas: sobrevivir (y destacar) en el mundo del cine
«Lo que más fuerte me ha hecho es sobrevivir en esta profesión»
Cuando Marta Salas decidió dedicarse al montaje audiovisual, sabía que entraba en un territorio poco habitual para las mujeres. Incluso su entorno más cercano se lo advirtió. «Mi padre me dijo literalmente que el audiovisual era un mundo de hombres», recuerda. Aquella frase, lejos de desanimarla, se convirtió en un estímulo. «Fue el mayor empuje para decir: pues ahora con más motivo quiero hacerlo».

Desde entonces han pasado más de treinta años de carrera, con proyectos en cine y televisión que la han consolidado como una profesional respetada. Entre ellos destaca su trabajo en series como El comisario, Machos Alfa, Seis Hermanas o Gran Hotel, o en sus películas como El año de la furia. Pero si algo define su trayectoria es la perseverancia.
«Lo que más fuerte me ha hecho es sobrevivir en esta profesión», explica. «Cada proyecto exige demostrar tu valía otra vez».
A esa presión se suman otros desafíos habituales en el sector audiovisual, como la conciliación o el edadismo. «Ser madre y trabajar en este mundo no es fácil. Cuando fui madre fue más complicado enlazar proyectos», cuenta.
Hoy, con más de 50 años, siente que está en su mejor momento profesional, aunque reconoce que todavía persisten ciertas barreras: «A veces siento que con 52 sigo teniendo que demostrar lo que valgo».
Nuria Casas: humor, maternidad y millones de seguidores
«Ser madre es lo que más fuerte me ha hecho»
Nuria Casas ha convertido la vida cotidiana en un escenario. Actriz de teatro y televisión, también ha encontrado en las redes sociales un espacio para contar historias desde el humor y la naturalidad. Sus vídeos sobre maternidad y vida familiar han conectado con millones de personas, pero detrás de esa cercanía también hay un proceso personal de aprendizaje. «Ser madre es lo que más fuerte me ha hecho», asegura. «He descubierto versiones de mí misma que ni conocía».

La exposición constante en redes sociales también exige una piel más gruesa. «Dedicarme a las redes me ha obligado a ser más fuerte mentalmente», reconoce. A lo largo de su carrera ha tenido que tomar decisiones difíciles, como renunciar a parte del tiempo con su familia para aprovechar oportunidades profesionales. «Sabía que si llegaba esa oportunidad no podía dejarla escapar».
Aun así, intenta mantener el equilibrio entre sus dos grandes proyectos vitales: su familia y su carrera. Cuando piensa en la adolescente que fue, el mensaje es claro: «Le diría que lo conseguimos. Quizás no como esperaba, pero que siguiera confiando en sí misma». Y si pudiera elegir qué huella dejar en el mundo, no duda: «Me gustaría que se acordaran de mí en positivo y que mis hijos se sientan orgullosos».
Anabel Luna: la agencia que quiere cambiar la edad de la moda
«En moda existe un culto a la juventud que es muy cruel con las mujeres»
La idea de crear Hunch, una agencia de modelos para mujeres maduras, surgió casi por casualidad. Durante una conversación con una directora creativa amiga suya, Anabel Luna lanzó una pregunta sencilla: por qué en las campañas de moda apenas aparecen mujeres mayores de 40 años. La respuesta llegó rápidamente: porque las agencias no tenían perfiles para ofrecer. «Hicimos castings y nos dimos cuenta de que no había modelos de más de 40. Las pocas que quedaban eran celebrities como Judith Mascó o Laura Ponte», explica.

Ese vacío fue el germen de Hunch, la primera agencia española especializada en modelos maduras. Un proyecto que busca reflejar una realidad que la industria lleva años ignorando.
«En publicidad sí hay perfiles variados porque el consumidor es diverso, pero en moda existe un culto a la juventud que es muy cruel con las mujeres», afirma Luna. Su objetivo es normalizar algo tan simple como que las campañas incluyan mujeres de distintas edades. «Lo lógico sería entrar en una web de moda y ver perfiles de 20, 30, 40, 50 o 60 años».
El camino no es sencillo. «Las marcas tienen miedo a arriesgar», admite. Pero poco a poco empiezan a surgir oportunidades con firmas de joyería, cosmética o moda que apuestan por ese cambio. «Es una agencia ética», resume. «Queremos que la industria refleje mejor la sociedad».
