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Tres mujeres, tres bodegas y una misma pasión: así están transformando el mundo del vino

Tres mujeres, tres bodegas y una misma pasión: así están transformando el mundo del vino
(Foto: COOLthelifestyle)
Rocío Álvarez
  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y después de años formándome encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.
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El vino siempre ha sido un reflejo del territorio, de la cultura y de las personas que lo elaboran. Durante siglos, el sector ha estado marcado por nombres masculinos, pero la realidad actual es muy distinta: cada vez más mujeres lideran proyectos, toman decisiones estratégicas y aportan nuevas formas de entender la viticultura, la enología y la comunicación del vino. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, hablamos con tres profesionales que representan tres miradas complementarias del sector: Camino Pardo, al frente de Bodegas Nexus & Frontaura; Julia Losantos, enóloga y bodeguera en Bodegas Doña Felisa; y Carolina Inarja, vinculada al proyecto de Bodegas Monte La Reina.

Tres trayectorias distintas, tres historias personales y profesionales que comparten una misma pasión: el vino entendido como cultura, paisaje y proyecto de futuro.

Camino Pardo, el vino como herencia y territorio

«El gran poder del vino consiste en su identidad territorial: refleja la naturaleza de donde procede. Liderar un proyecto así significa que somos la voz del paisaje porque interpretamos el territorio»

Para muchas de las mujeres que hoy lideran bodegas, el vínculo con el vino nace del territorio y de la historia familiar. En el caso de Camino Pardo (Bodegas Nexus & Frontaura), su llegada al sector fue el resultado de una mezcla de tradición, valores y visión de futuro. «Llegué al mundo del vino por motivos familiares, por un conjunto de valores que te hacen abandonar tu desarrollo profesional para entregarte a un proyecto ligado a nuestro origen, la tierra castellana de donde procedes», explica.

Licenciada en Filosofía y Letras y con formación ejecutiva en gestión empresarial, Pardo se encontró con un proyecto que partía de viñedos históricos cuya propiedad familiar se remonta a 1840. A partir de ahí comenzó un camino de aprendizaje y construcción.

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Camino Pardo. (Foto: Nexus & Frontaura)

«Me acerqué a este sector de forma humilde pero enérgica, logrando reunir un equipo muy comprometido con nuestros objetivos y salí al mercado como debe ser, con la botella de vino debajo del brazo por el mundo», recuerda.

En su caso, liderar una bodega es mucho más que gestionar una empresa: significa interpretar un territorio. «El gran poder del vino consiste en su identidad territorial: refleja la naturaleza de donde procede. Liderar un proyecto así significa que somos la voz del paisaje porque interpretamos el territorio».

Una visión que conecta directamente con la filosofía de muchas bodegas familiares en España: custodiar un legado y transmitirlo a las siguientes generaciones.

Julia Losantos, el equilibrio entre tradición y visión empresarial

«No se trata sólo de elaborar buenos vinos, sino de tomar decisiones que impactan en el equipo, en la marca y en la sostenibilidad del proyecto a largo plazo» 

Si hay algo que define la nueva generación del vino es su capacidad para combinar sensibilidad enológica con visión empresarial. Ese equilibrio lo representa bien Julia Losantos, quien lleva 15 años trabajando en el proyecto familiar de Bodegas Doña Felisa.

Curiosamente, su camino hacia el vino no estaba predestinado. «Al principio no tenía previsto dedicarme a este mundo; de hecho quería estudiar Criminología. Pero durante varias vendimias empecé a involucrarme más activamente en la bodega y a entender todo lo que implica», explica.

Ese contacto directo con el viñedo y la elaboración cambió su perspectiva. «A medida que conocía el proyecto desde dentro, me fui enamorando del mundo del vino y tomé la decisión de formarme y dedicarme profesionalmente a ello».

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Julia LoSantos. (Foto: Bodega Doña Felisa)

Hoy su papel va mucho más allá de la enología. «Las decisiones técnicas y estratégicas las tomamos en conjunto, lo que me permite desarrollar una mirada amplia del negocio, no sólo desde lo enológico, sino también desde el posicionamiento y la sostenibilidad a largo plazo».

Para Losantos, liderar una bodega familiar implica responsabilidad colectiva. «No se trata sólo de elaborar buenos vinos, sino de tomar decisiones que impactan en el equipo, en la marca y en la sostenibilidad del proyecto a largo plazo».

Aunque cada una de estas mujeres tiene una trayectoria diferente, todas coinciden en que el viñedo enseña lecciones que ningún MBA puede ofrecer. Camino Pardo lo resume con claridad: «La primera lección es entender que el hombre no tiene el control sobre todo; la naturaleza manda y hay que respetar sus reglas y sus tiempos».

Carolina Inarja, el viñedo como escuela de vida

«El viñedo te enseña paciencia y respeto por los tiempos. En el campo no todo depende de ti, hay factores que tienes que observar, entender y acompañar» 

En la misma línea se expresa Carolina Inarja, vinculada al proyecto de Bodegas Monte La Reina. Para ella, el campo es una escuela de paciencia y constancia.

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Carolina Inarja. (Foto: Bodegas Monte La Reina)

«El viñedo te enseña paciencia y respeto por los tiempos. En el campo no todo depende de ti, hay factores que tienes que observar, entender y acompañar», explica. Además, el trabajo en la viña transmite una enseñanza fundamental sobre el esfuerzo. «Los grandes resultados casi siempre son fruto del trabajo constante y de saber esperar».

Estas reflexiones evidencian algo que comparten muchas personas del sector: el vino es una actividad profundamente ligada a los ciclos naturales, donde la planificación convive con la incertidumbre.

Un sector en transformación

El mundo del vino está viviendo una transformación profunda. Cambian los hábitos de consumo, las formas de comunicar el producto y la relación con las nuevas generaciones. Para Camino Pardo, uno de los cambios más evidentes es la revalorización de lo local. «Cuanto más globales somos, más interés genera la singularidad de la identidad de lo local».

También destaca el auge de la llamada economía de la experiencia. «El vino es un alimento básico de felicidad y está ligado a las relaciones sociales. Hoy no sólo se busca disfrutar de la experiencia, sino compartirla».

«El vino es un alimento básico de felicidad y está ligado a las relaciones sociales. Hoy no sólo se busca disfrutar de la experiencia, sino compartirla», Camino Pardo

En el caso de Carolina Inarja, el futuro del sector pasa por una comunicación más humana. «Me gustaría ver un sector más abierto a nuevas formas de comunicar el vino, donde la marca no sea lo importante, sino las personas que estamos detrás de cada bodega».

«Me gustaría ver un sector más abierto a nuevas formas de comunicar el vino, donde la marca no sea lo importante, sino las personas que estamos detrás de cada bodega», Carolina Inarja

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(Foto: Bodegas Monte La Reina)

Además, cree que el enoturismo será clave para conectar con el consumidor. «Permite que las personas entiendan el vino desde la experiencia, desde el paisaje y desde quienes lo hacen posible».

Julia Losantos, por su parte, confía en que el sector siga evolucionando sin perder su esencia. «Me gustaría ver un sector vitivinícola más diverso y equitativo, con más mujeres en roles de liderazgo, combinando tradición e innovación».

«Me gustaría ver un sector vitivinícola más diverso y equitativo, con más mujeres en roles de liderazgo, combinando tradición e innovación», Julia Losantos

Liderazgo femenino en el vino

Aunque históricamente el sector ha sido masculino, las tres coinciden en que la situación está cambiando progresivamente.

Julia Losantos lo explica desde su experiencia personal: «Siempre me he sentido valorada por mi criterio técnico y por mi trabajo. La profesionalización ha ayudado a que el talento pese más que el género».

«Siempre me he sentido valorada por mi criterio técnico y por mi trabajo. La profesionalización ha ayudado a que el talento pese más que el género»,  Julia Losantos

Para Camino Pardo, la clave no está tanto en el género como en el compromiso. «No creo que subyazca una cuestión de género sino de compromiso. Tanto hombres como mujeres tienen capacidad de esfuerzo, acceso a la formación y responsabilidad».

En el caso de Carolina Inarja, el objetivo es normalizar la presencia femenina. «Me gusta pensar que formo parte de una generación que está ayudando a abrir camino y a normalizar la presencia de la mujer en el mundo del vino».

«Me gusta pensar que formo parte de una generación que está ayudando a abrir camino y a normalizar la presencia de la mujer en el mundo del vino», Carolina Inarja

Brindar por el futuro

Cuando se les pregunta por el futuro del vino, las tres coinciden en algo fundamental: el vino seguirá siendo un elemento de conexión humana.

Carolina Inarja lo resume con una imagen muy sencilla: «Brindaría por la capacidad del vino de seguir reuniendo a las personas. El vino siempre ha sido cultura, conversación y encuentro».

«Brindaría por la capacidad del vino de seguir reuniendo a las personas. El vino siempre ha sido cultura, conversación y encuentro», Carolina Inarja

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(Foto: Nexus & Frontaura)

Para Julia Losantos, el futuro depende de que las nuevas generaciones se acerquen al sector con curiosidad y pasión. «Brindaría porque las nuevas generaciones puedan conocer este mundo, disfrutarlo y valorarlo tanto o más que las anteriores».

Brindaría porque las nuevas generaciones puedan conocer este mundo, disfrutarlo y valorarlo tanto o más que las anteriores», Julia Losantos

Y Camino Pardo dirige su brindis hacia quienes hacen posible todo el proceso: «Brindo por los viticultores, por esas manos que esculpen las vides, que nadie ve, que miman las plantas en silencio y que son la base de la calidad del vino».

«Brindo por los viticultores, por esas manos que esculpen las vides, que nadie ve, que miman las plantas en silencio y que son la base de la calidad del vino», Camino Pardo

Tres mujeres, tres proyectos y una misma convicción: el vino no es sólo una bebida, es territorio, memoria y futuro. Y cada vez más, también es una historia contada en femenino.