En la primavera de 2024, cuando Isco Alarcón atravesaba uno de sus mejores momentos deportivos, una grave lesión muscular (que requirió intervención quirúrgica y lo apartó del terreno de juego durante meses) frenó en seco su temporada. La recuperación fue larga, silenciosa y psicológicamente exigente, marcada además por su ausencia en la Eurocopa. De ese proceso íntimo nace En silencio. La resiliencia de Isco Alarcón, el documental que Sara Sálamo presentó en el Festival de Cine de Ibiza (Ibicine), y que huye del relato épico para adentrarse en la trastienda emocional de la caída y la reconstrucción.
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Pregunta: ¿En qué momento decidiste que la recuperación de Isco no sólo merecía vivirse, sino también filmarse?
Respuesta: La verdad es que la idea no empezó como «voy a hacer un documental». El Betis propuso hacer unas piezas cortas para redes sobre su recuperación. Algo rápido, funcional. Y a Isco se le ocurrió decir: «¿y si lo dirige Sara?».
No me veía haciendo contenido para redes sobre él. Además, en ese momento ya estaba dirigiendo cortos y acababa de rodar Marrano, un documental sobre una niña increíble de Sevilla que me había removido muchísimo. Y sentí que, si iba a meterme en esto, tenía que ser de verdad.
Empecé a ver documentales de fútbol y todos seguían un patrón muy claro: entrevistas, titulares, épica, música intensa… Y lo que yo estaba viviendo en mi casa no tenía nada que ver con eso. Era silencio, rutina… y probablemente miedo disimulado. Así que pensé: si cuento esto quiero hacerlo como se vive, no como se vende normalmente. El Betis se quedó como productor asociado y, gracias a su apoyo y a las facilidades que me dieron en muchas áreas, pude hacer la peli que quería hacer.

«Como su mujer, quiero cuidar nuestra privacidad, pero como directora tenía que mostrar»
P: ¿Fue más difícil dirigir esta historia por la cercanía emocional con el protagonista?
R: Creo que fue más difícil por momentos… por esa parte en la que, como su mujer, quiero cuidar nuestra privacidad, pero como directora tenía que mostrar. O como se ve en el docu, que el que no quisiera dejarse grabar estando mal podía suscitar discusiones entre nosotros.
Pero también fue un privilegio. Yo veía cosas que una cámara externa no vería jamás. Los momentos en los que nadie está mirando y las dudas honestas que no salen en rueda de prensa o cuando le enfoca otra persona con la que no comparte su vida.
Lo complicado era no convertirlo en algo complaciente. Yo no quería hacer un homenaje. ¡Quería hacer una película! Y eso a veces implica tomar decisiones incómodas.
«Estamos acostumbrados a ver a los futbolistas como superhéroes. Y a mí me interesaba justo lo contrario. Mostrar al ser humano cuando no tiene la capa»
P: ¿En algún momento dudaste sobre si era demasiado íntimo para compartirlo públicamente?
R: Sí. Porque la recuperación no es bonita… no es cinematográfica todo el tiempo. Es repetitiva. Es frustrante y lenta. Pero también pensé: estamos acostumbrados a ver a los futbolistas como superhéroes. Y a mí me interesaba justo lo contrario. Mostrar al ser humano cuando no tiene la capa, ¿no?
Isco es mucho más que un gran futbolista; para mí es una persona increíble. Y quería narrar también eso.

«Quería que el espectador estuviera ahí con nosotros, de verdad»
P: El documental prescinde de entrevistas y discursos a cámara. ¿Por qué querías que el silencio fuera el gran narrador?
R: ¡Porque en casa nadie daba discursos motivacionales! Además, mi marido es parco en palabras, honestamente, y yo no me veía forzándole a que fingiera ser algo que no es. Había días buenos, días malos… y muchos días normales. Y creo que eso no se explica hablando a cámara. Las miradas narran mucho, y eso lo he aprendido también por mi carrera como actriz.
Yo no quería que nadie nos contara qué estaba pasando. Quería que el espectador estuviera ahí con nosotros, de verdad. Incómodo a veces y expectante otras. También porque, además del silencio, la otra parte de la columna vertebral del documental es el ruido: los titulares, la gente opinando…
P: ¿Te inspiraste en algún referente del cine de autor o en algún documental concreto?
R: Más que inspirarme en uno concreto, creo que reaccioné contra algo. Veía el modelo clásico de documental deportivo y sentía que yo no quería hacer eso. No quería subrayar cada emoción con música épica. No quería entrevistas explicándolo todo. Confío mucho en el espectador. No hace falta que le digas lo que tiene que sentir. Si la escena es honesta, lo va a entender.

P: ¿Qué descubriste de Isco como persona durante este proceso que quizá el público nunca había visto?
R: Su capacidad de empezar de cero sin dramatizar. Sin victimismo. Con orgullo, sí, pero con humildad.
P: ¿Cómo se filma la fragilidad de alguien que está acostumbrado a mostrarse fuerte ante millones de personas?
R: Con cuidado, empatía y paciencia, supongo…
«¿Acompaño como mujer o como cineasta? No siempre es fácil estar en los dos sitios a la vez, la verdad»
P: La lesión lo deja fuera de la Eurocopa, un golpe durísimo. ¿Hubo algún momento del rodaje especialmente difícil emocionalmente?
R: Sí. El día de la lista de la Eurocopa. Yo estaba rodando como actriz 9 Lunas y me tocó dirigir ese momento a distancia, por videollamada. Era bastante surrealista, la verdad. Yo en otro set, en otro personaje… y al mismo tiempo intentando sostener algo muy íntimo desde una pantalla pequeñita…
Mi directora de foto, Isa, se fue hasta Portugal para poder rodarlo. Y la productora con la que yo estaba trabajando fue generosísima facilitándome ese espacio. Fue un pequeño encaje de bolillos emocional y logístico. Y luego hubo otros momentos más físicos… por ejemplo, cuando tenía que hacer ejercicios de fuerza con esa máquina que casi funciona como un torniquete. Ahí yo tenía que apartar la mirada a veces. Y ahí aparece la pregunta: ¿acompaño como mujer o como cineasta? No siempre es fácil estar en los dos sitios a la vez, la verdad.

P: Hablas del «esfuerzo invisible». ¿Qué significa para ti esa idea?
R: Las horas interminables de fisio, el dolor que veo que se repite en su día a día… La frustración cuando su cuerpo no le responde como él quiere… Básicamente, el trabajo que no tiene aplausos. Vivimos en una cultura obsesionada con el resultado. Pero a mí me interesaba mucho el proceso, porque en parte siento que ahí es donde se ve de verdad quién eres.
«Esta película habla de cómo miro y, en parte, de cómo entiendo yo el amor»
P: ¿Crees que esta película habla también de ti?
R: Bueno… habla de cómo miro y, en parte, de cómo entiendo yo el amor. De cómo gestiono el miedo cuando afecta a alguien a quien quiero. También sentía que estaba aprendiendo algo mientras filmaba: a no controlar tanto y a confiar. A sostener sin invadir. Esa es la maravilla y la magia del documental.
