El universo de la música ha cambiado. Esta es una frase que llevamos mucho tiempo escuchando y es que, si sumamos el avance de las tendencias, al surgimiento de las plataformas musicales y la velocidad a la que el público reclama cosas nuevas, las luces y las sombras surgen sobre este mundo. Desde singles a los llamados EP, formados por una o dos canciones, el frenetismo se ha apoderado de nuestros oídos y queremos cada vez más y más rápido. Pero hay cantantes que siguen siendo la resistencia, esos que construyeron el alma de una industria musical que, sobre todo, recordamos los millennials. Hoy, nos sentamos a charlar con Georgina.

Georgina León Barrios o simplemente, como en España la conoce, Georgina, es una cantante venezolana que lleva afincada en nuestro país desde 2005. Nacida en Valera (Venezuela), la joven inició sus andadas en el mundo de la música en un grupo y al final se consolidó como solista. Cuando comenzamos a hablar con ella, vemos que es una cantante diferente, pero que la música no sale de su mente, sino que procede de su interior y lo consigue comunicar con letra, sonido y sentimiento. Sí, hablamos de esa música que cala y que nos acaricia el alma.
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Como bien hemos comentado en más de una ocasión, detrás de una cantante, de esa figura que tenemos idealizada, hay una persona y preguntamos a la venezolana: «¿Quién es Georgina?», a lo que nos responde: «Pues es una mujer que lleva muchos años viviendo de su pasión y que ha experimentado una cantidad de historias. He conocido a personas y he podido viajar a través de ellas. Mi vida ha cambiado. La música era mi proyecto personal y, en la actualidad, es mi hijo. Ahora soy artista y mamá (se ríe)».
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Antaño, para cualquier intérprete, ya fuese de la pantalla o de la música, la paternidad era un impedimento y un sueño que incluso muchos llegaron a descartar. El avance de los tiempos y la evolución de la sociedad han permitido que esa banalización se levante y que ambos mundos puedan coexistir.

Mientras charlamos con ella y echamos la vista atrás, recuperamos a esa Georgina recién llegada a nuestro país y su música surgió en una época en la que Carlos Baute, Patricia Manterola y otros artistas latinos aterrizaban en nuestro país con ritmos rompedores. Aunque su aterrizaje fue diferente. Lejos de ser música de discoteca, la cantante nos acarició los sentidos con temas como Solo una mirada o Menamore.
«El explotar de mi música lo sentí en Venezuela, cuando hice un programa de televisión con mi amiga Tisuby y en esa época sólo había tres cadenas»
Su suave voz y sus letras casi poéticas nos hacían cerrar los ojos e idealizar instantes de nuestra vida con un café delante de una ventana con las gotas de la lluvia acompañando o tardes de primavera sintiendo el resurgir de las flores.«El explotar de mi música lo sentí en Venezuela, cuando hice un programa de televisión con mi amiga Tisuby y en esa época sólo había tres cadenas. Hablamos de hace casi 30 años. Estábamos en un concurso y, claro, apareces en un programa y luego sales a la calle viendo que te conoce todo el mundo. Fue raro. Porque pasamos de nada a mucho y resultó confuso. Era muy joven, por lo que emocional y psicológicamente no es sano. Primero lo tienes, luego no, después en España lo volví a sentir… Básicamente, me acabé dando cuenta de que hay que vivir día a día», nos confiesa Georgina.

A la capital, ella llega sola después de la separación de su pareja de canto. Nos cuenta cómo vino y se enamoró de nuestro país y decidió quedarse en Madrid. «Me apetecía empezar de cero. Quería una vida diferente y sentí como que se había acabado todo. Buscaba un día a día que, quizás, no estuviera ligado a la música y a otra persona», confiesa. «Decidí empezar de cero, me enamoré de un madrileño. Aunque pensé que iba a ser más fácil, no lo fue. Me llevó mi tiempo (se ríe). Después todo explotó y eso sí, me retiré, ya que fui mamá. Es muy lindo, pero agotador, porque llega un momento que necesitas volver a tu centro y ¡por fin lo he hecho!».
«Cuando fui madre, cambiaron todas mis prioridades. Ya no me preocupo por tonterías»
Ser madre no es algo que se pase por alto. Cuando tienes una carrera formada, un nombre conocido y millones de personas que escuchan tu música, hacer un parón debe ser por algo importante. Básicamente y como nos confiesa la cantante: «Cambiaron todas mis prioridades. Ya no me preocupo por tonterías. No sufro porque las canciones no me salen como quiero o el disco no ha tenido el resultado esperado… Si funciona y les gusta, fenomenal, seguimos adelante. Lo que me encanta es levantarme con mi bebé, estar con él por la mañana…».

Pero la vuelta no fue tan fácil como pensábamos. A nivel comunicativo, antaño sacabas un disco y prácticamente estaba hecho, pero eso ha cambiado. El concepto de la industria musical ha evolucionado y, antaño, los medios de comunicación abarcaban ese poder para que el mundo lo supiera, pero con la aparición de las redes sociales, ahora todo es digital. Se han posicionado por encima y es necesario que las mentadas activen, para que los algoritmos enseñen ese trabajo, tu música, a ese público objetivo al que puede estar destinada. ¿Lo ideal? Que la canción en cuestión se haga viral.
A finales de 2025 le pasó y con Guapa guapísima conquistó las diferentes redes sociales, creando no sólo vitalidad, sino un mantra para muchas mujeres. «Estaba segura de que ese tema iba a funcionar. Es verdad que es difícil de abordar el reconocer que no sólo eres feliz, perfecta y divina, sino que también puedes sentirte de otras maneras y es totalmente válido», afirma Georgina. Pero además, vemos un nuevo disco, Un día de esos, que está a punto de ver la luz y está formado por 12 piezas con un mensaje bastante potente. «Te pueden recordar esos momentos que te levantas por la mañana y te sientes la mujer más enamorada o incluso lista para comerte el mundo».
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Terminando la entrevista, echamos la vista atrás y nos situamos en Venezuela, país de origen de Georgina, que ahora se encuentra en un momento bastante crispado desde la captura de Nicolás Maduro. Preguntamos a la cantante si le gustaría volver y dar un concierto allí, a lo que nos contesta: «Me encantaría, porque lo echo mucho de menos. El público de Venezuela es increíble y muy entregado. Además, hay lugares preciosos para tocar. Creo que poco a poco se va a ir reorganizando y podré ir a dar un concierto. Sería cerrar un círculo, porque desde que me fui no he vuelto y eso que llevo 29 años en España», nos cuenta Georgina.
Sentarse con ella es cambiar de sensaciones. Se nota mucho esa alma musical y vemos de dónde procede esa sensibilidad que da forma a cada acorde y palabra de sus canciones. Es complicado describir lo que transmite, puesto que es una mezcla que da lugar a un conjunto al que podemos definir con una sola palabra: tranquilidad.
