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Concha Calleja sobre su libro ‘Tres Reinas’: «Lady Di fue una mujer dañada desde la infancia»

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Javi Fernandez
  • Javi Fernandez
  • Escribir es mi hobby y se ha convertido en mi profesión. Llevo el PR y la comunicación en la sangre, me encanta contar historias con pasión, que cautiven y que inspiren a los lectores. Después de más de 10 años en la profesión, no lo cambiaría por nada del mundo.
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Si hablamos de la importancia de las familias reales en Europa, hay una que destaca sobre las demás y esa es la británica. Sus historias han recorrido durante décadas los medios de comunicación a nivel internacional y, a través de sus apariciones públicas, han labrado una imagen que les ha hecho ser iconos, sobre todo, de la moda. Desde Lady Di, pasando por Kate Middleton o Meghan Markle, su estilo ha sido un referente que ha marcado una época y ha inspirado a muchas firmas a seguir estas tendencias. La otra parte de los focos la acaparan Isabel II o los actuales reyes, Carlos III y Camila Parker Bowles. Sus vidas son curiosas y su personalidad nos plantea muchas preguntas. Para saber más de ellos, charlamos con la autora del libro Tres Reinas, Concha Calleja. 

Concha Calleja posando
(Foto: Concha Calleja)

Sobre una trilogía de videos, hablamos con la licenciada en criminología para que nos explique los perfiles de cada uno de ellos y poder entender mejor todo lo que hemos sabido durante décadas. Nacida en Barcelona, la autora es una de las mayores expertas en la historia de la familia real británica y eso lo combina con su Master of Arts in Counseling Psychology, además de ser perito judicial en criminología, psicología forense y perfiles criminales.

Antes de sumergirse en las interesantes páginas de su libro, hay una frase que nos provoca una curiosidad que clama la lectura de esta historia: «El mundo es un tablero de ajedrez en el que las piezas de la monarquía británica juegan un papel esencial». En definitiva, lo que Concha Calleja hace en su libro es llevar a cabo un análisis exhaustivo de los perfiles de Isabel II (la reina que fue), Diana de Gales (la reina que no pudo ser) y Camila Parker Bowles (la reina que es). A estas se añade Carlos III, el actual regente, que no tuvo una vida sencilla como muchos creen.

Concha Calleja posando para su libro
(Foto: Concha Calleja)

Apenas existen perfiles como el de Concha y nos produce curiosidad saber la manera en la que llega de estudiar criminología a ser una experta en la casa real británica, incluso con el foco de los medios ingleses en su persona (pero de esto hablaremos en otro artículo). A lo que Calleja responde: «El tema de la familia real británica viene desde la muerte de la princesa Diana y es que las cosas no me cuadraban. Quería ir a más y ver dónde estaban las lagunas. Para entender bien la documentación que a mí me llegó y comienzo a sumergirme en estudios de leyes con el objetivo de crear un buen perfil», nos cuenta. «Es algo que puede sorprender, porque lo que llega a salir de ahí es increíble. Me gusta saber más allá de ese espectáculo al que estamos acostumbrados y conocer a la persona, para así entender por qué hacían lo que hacían», confiesa la autora.

Concha Calleja con un traje blanco
(Foto: Concha Calleja)

La historia de este libro salió sola. Mientras fue avanzando la carrera de Concha y fue hablando de ellas, se dio cuenta de que había algo más. El perfil de Diana de Gales lo tenía claro, pero le faltaban puntos del de Camila y de Carlos III. Ella quería aclararlo, porque como bien dice en la entrevista: «Ni los malos son tan malos, ni los buenos son tan buenos». Cuando haces el perfil de personajes de este estilo, es verdad que les atribuyes credibilidad una vez sabes cómo son, porque realmente son personas, pero con la diferencia de que tienen un título que los posiciona a otro nivel.

Portada del libro Tres Reinas
Libro ‘Tres Reinas'(Foto: Concha Calleja)

¿Cómo fue Lady Di?

Cuando Concha Calleja comenzó a elaborar el perfil de Lady Di, dicta que se dio cuenta de una cosa importante para definir a la que fue la princesa de Gales: «Descubrí que era una mujer muy dañada». A nivel psicológico, es una persona que arrastraba una crisis de amor bastante grande y no sólo por la tumultuosa relación con el actual rey de Inglaterra, sino porque en su casa también hubo escasez de este. «Ella siempre se ha tenido abandonada. Su madre se fue con otro hombre y se quedó con su padre. Desde pequeña arrastra ese trauma de que hizo esa elección antes que a ella misma. Se siente desplazada por otra mujer», cuenta la autora.

Lady Di en blanco y negro
Lady Di. (Foto: Getty)

Cuando esta conoce a Carlos III, tiene una necesidad de felicidad y la hace recaer sobre la figura de este, lo cual es un error. Esta historia no era del todo cierta y ese amor era algo efímero, ya que el regente estaba enamorado de otra persona, que es Camila Parker Bowles. Después del escándalo, se publica su romance con el heredero de Harrods, Dodi Al-Fayed, el cual le da ese cariño que ella necesita. Lady Di era pasional y sensible, algo que lo mostraba constantemente, tanto en actividades relacionadas con la corona como en el trato y el cariño que tenía hacia sus hijos. Ella no quería lo mismo para ellos. Uno de los datos más curiosos que nos cuenta la autora es que Diana no tenía nombre cuando nació, porque sus padres no querían una niña.

Camila Parker Bowles, la reina que es

La que ocupa el puesto de reina consorte es una mujer bastante controvertida, que no se ha ganado el cariño del pueblo británico. «Ella no tenía reglas y tampoco normas, era un personaje al que le coges relativo aprecio porque siempre estaba feliz», cuenta Concha Calleja. Realmente es una mujer que nunca supo lo que es trabajar y esto es algo literal. Cuando ella termina sus grados elementales de estudios, su abuela muere y esta se hace con su herencia, la cual confía a expertos para que muevan el dinero y así a ella no le haga falta trabajar. «Eso marca una personalidad. Camila era una mujer adelantada a su tiempo, pero estaba enamorada de su marido, Parker Bowles. Camila se mostró ante Carlos III con su esplendor y no con el objetivo de casarse con él». 

Camila Parker Bowles, Lady Di
Camila Parker Bowles. (Foto: Getty)

Queda claro que todos arrastramos nuestra propia mochila y hay perfiles con los que hay que tener más cuidado que con otros, por el simple motivo de que las vivencias les han podido marcar de diferente manera y su forma de ser puede llegar a ser complicada.

Carlos III, el rey de Inglaterra

Es verdad que al actual regente siempre se le ha visto a la sombra de su madre y su papel ha estado en segundo plano en cuanto a la familia real se refiere. Todos sabemos cuáles son los protocolos royal y el británico es estricto. Isabel II fue reina pronto y era algo raro para la época, pero sus más de 70 años en el trono nos han dejado claro que llegó a ser una de las mujeres más poderosas del mundo. Eso sí, ¿estaba preparado para reinar? «Carlos, de niño era muy sensible, incluso simplón. No tenía ilusión por haber nacido en el seno de esta familia y, en una entrevista, el duque de Edimburgo llegó a decir que era un pusilánime. Hasta Lady Di en la entrevista de la BBC dijo que no sabía si estaba preparada para reinar». 

Carlos III, Lady Di
Carlos III. (Foto: Getty)

A Carlos III le tuvieron que preparar y es más, cuando le ingresan en uno de los colegios privados, el duque de Edimburgo puso una norma: no podía sentarse ni a comer, ni a descansar. Tenía que estar de pie en las horas activas para saber cuál era el peso de la corona. La vida estricta que llevó este, sumada a la falta de cariño, es lo que refleja el perfil de ahora. «Carlos no podía abrazar a su madre y había que pedir cita para hablar con ella. Lo que se ve en las series no es así. Siendo mayores, no podían levantar el teléfono y llamar a su madre, sino que los secretarios se comunicaban entre ellos para acordar comidas o citas personales».

Carlos III e Isabel II posando
Carlos III e Isabel II. (Foto: Getty)

La familia real británica siempre ha entendido las relaciones de una manera estricta, con una lacra de cariño o incluso un cariño narcisista, un motivo por el que Diana de Gales siempre fue la eterna incomprendida. Esta buscaba un afecto ausente, con una reina de Inglaterra que no lo daba y un Carlos III que no lo vivió, por lo que tampoco lo entendía. Una historia que no queda aquí y que la veremos en dos entregas más de la propia voz de Concha Calleja.