Borja Sémper: «En poesía me siento una especie de intruso que llega, saluda y se va»

Si algo es Borja Sémper (Irún, 1976) eso es, carismático. Nuestro protagonista de hoy, aunque lo intente, no consigue pasar desapercibido. Su pluma, sensible y detallista, le ha hecho volver a publicar su segundo poemario: ‘Cosas que pasan’. Un libro en el que, al igual que le ocurrió con el primero, ‘Maldito (des) Amor’, se siente un intruso. «En poesía me siento una especie de intruso que llega, saluda y se va», nos dice pudoroso.

Nos asegura entre risas cómplices que se encuentra en un momento bastante «plácido». Ya no sufre ‘desamor’ como dejaría patente hace ya más de 7 años con su primer poemario pero eso no le ha quitado ni un ápice de inspiración, al contrario, la tranquilidad en la que vive le ha hecho fijarse en en las cosas  quizás más sencillas pero por otro lado, más especiales de la vida.

En ‘Cosas que pasan’ le escribe a Joaquín Sabina y éste, le dedica unas palabras que le llevan de inmediato a sonrojarse cuando se las mencionamos. Le considera un referente y nos afirma que cree que si el cantautor llega a nacer en Estados Unidos sería, «una especie de Dylan». Con una amplia sonrisa nos confiesa lo agradecido que está ante las palabras que Sabina le dedica. Y es que el autor de ’19 días y 500 noches’ le describe como a alguien «necesario en estos tiempos que corren», ahí es nada. «Estoy muy agradecido por esas palabras. Voy flotando cuando me las recuerdan». Patente queda que la admiración es mutua.

Borja Sémper: «En poesía me siento una especie de intruso que llega, saluda y se va»

Al llegar a la redacción de nuestra revista se muestra tranquilo y sonriente. En plató se siente cómodo. Se nota que domina los medios a la perfección. No en vano, posee junto al también vasco Eduardo Madina una sección en el programa de Carlos Alsina llamada ‘La Ínsula’, en la que se mueve como pez en el agua y que además, parece disfrutar. Nuestra charla transcurre amena y divertida. Le pedimos que recite y lo hace. Nos lee una poema de su nuevo libro cargado de simbolismo en estos tiempos que corren…

No me emociona más patria que la de tu sofá y tu cama.
Solo creo en la frontera que levanta la puerta de tu casa…
A un lado nuestro exilio y al otro la prescindible humanidad.
Y así, podemos ir tirando, que no es poco.

Portada de 'Cosas que pasan'/Foto: Espasa
Portada de ‘Cosas que pasan’/Foto: Espasa

Una obra en la que el desamor no está tan presente como en la anterior. Quizás, porque parafraseando precisamente su título, las cosas pasan, y en su vida los años de diferencia entre ambas publicaciones han cambiado mucho: «Las diferencias entre los dos libros son las lógicas de alguien al que le han pasado muchas cosas en 7-8 años. No es biográfico ni mucho menos, pero sí te vas dejando retales de muchas experiencias». Y nos lo confiesa, en el primer poemario le interesaba más el desamor porque, «lo había sufrido» y ahora, está en otro momento. «Sin dejar de interesarme el amor y el desamor, me interesa más el paso del tiempo, ya me veo un poco más mayor, me interesa más la vida en Madrid y en provincia…me interesan más otras cosas. Esas son las grandes diferencias», nos explica entre risas.

Lo más COOL para Borja Sémper 

Borja Sémper: «En poesía me siento una especie de intruso que llega, saluda y se va»

La pregunta de rigor a Borja Sémper cobra en nuestra entrevista una dimensión inesperada y única. El irundarra​ considera que COOL pasa por «la autenticidad». «Es esa elegancia difícil de describir pero que se ve» y va más allá y hace una reflexión repleta de sentido en estos tiempos que vivimos: «Ahora que todo pesa mucho, y que parece que tenemos que andar medio enfadados o tristes -y es verdad que hay muchas cosas como para que estemos enfadados y tristes- pero conviene también fijarnos en las cosas buenas de la vida. Cierto hedonismo es bueno. Yo quizás no sepa definir lo que es ‘cool’ pero sí sé identificarlo cuando lo veo», remata. Nosotras sin lugar a dudas, vemos en él esas características que hacen a alguien COOL. Que sus estrofas, poemas, prosa y aforismos perduren y se multipliquen pronto en un próximo poemario. Eso sí, a ser posible siempre, sobre todo lo que vale la pena vivir.