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Anna Wintour se marca un Rosalía aterrizando en la sede de Inditex (sin patinete pero con jet privado)

(Foto: COOLthelifestyle)

A Coruña no es París, pero durante unas horas lo ha parecido. Anna Wintour ha aterrizado en la sede de Inditex como quien entra en un templo: sin aspavientos, sin fotos forzadas y, sobre todo, sin patinete eléctrico. Porque sí, el paralelismo era inevitable. Meses atrás, Rosalía había revolucionado las mismas instalaciones, desplazándose sobre ruedas por los pasillos del gigante gallego. Esta vez, el cameo era distinto. Más sobrio, más Vogue… Más Anna Wintour.

La editora más influyente de la moda internacional ha llegado a A Coruña en un vuelo privado procedente de París, donde apenas dos días antes había ocupado la primera fila del desfile de Chanel junto a Nicole Kidman, Penélope Cruz o Dua Lipa. Antes, hizo una escala emocional en Roma para despedir a Valentino Garavani, y después, directo al corazón industrial del imperio de Amancio Ortega.

A sus 75 años, Wintour no necesita presentación. Basta verla recorrer las instalaciones de Inditex con su uniforme de poder: el icónico power bob, las inseparables gafas de sol negras y un abrigo largo que hablaba de autoridad sin rigidez.

(Foto: COOLthelifestyle)

A diferencia del efecto Rosalía, la visita de Anna Wintour se lee en clave de negocios. Inditex no es solo el mayor grupo textil del mundo; es el gran caso de estudio que fascina al lujo, a los editores y a los inversores.

(Foto: Rosalía)

Anna Wintour sigue teniendo la última palabra en moda

Conviene recordar que Anna Wintour sigue siendo una figura central del sistema moda. Aunque ya no ocupa el cargo de editora jefe de Vogue (puesto que ahora desempeña Chlöe Malle, de 39 años), continúa como editora global de la cabecera y jefa de contenidos de Condé Nast. Es decir: sigue teniendo la última palabra.

En ese contexto, su visita a Inditex no es anecdótica. Es casi un gesto de validación. Una manera de reconocer que el futuro de la moda no se decide únicamente en los ateliers de París o Milán, sino también en centros logísticos, laboratorios de datos y cadenas de suministro perfectamente engrasadas.

Así que sí, Anna Wintour se marcó un Rosalía en la sede de Inditex. Pero sin patinete y  sin selfies. A su manera: caminando despacio, observando mucho y recordando que, en la moda (como en el poder) los movimientos más importantes suelen ser los menos ruidosos.