Más de 22 millones de euros. Esa es la cifra que ha sacudido el mercado inmobiliario de lujo en el sur de Europa y que ha convertido a Sotogrande en noticia internacional. Con ese precio –el más alto jamás registrado en la zona– se ha cerrado la venta de NIWA, una villa excepcional que no sólo marca un récord económico, sino que redefine qué significa hoy vivir en el máximo nivel del lujo residencial. No es una casa cara más: es un manifiesto arquitectónico.
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La villa más cara de Sotogrande por 22 millones
NIWA se levanta sobre una parcela privada de 10.000 metros cuadrados, en lo alto de una colina dentro del exclusivo enclave de The Seven, en La Reserva de Sotogrande. Desde allí, la vivienda domina un paisaje difícilmente replicable: el Parque Natural de Los Alcornocales a un lado y, al otro, vistas abiertas al Mediterráneo, Gibraltar y la costa norte de África. La casa suma 4.320 metros cuadrados construidos, pero lejos de imponerse al entorno, parece dialogar con él. No en vano, su nombre significa jardín en japonés y resume a la perfección su esencia.
Diseñada por ARK Architects, NIWA es un ejercicio de equilibrio entre monumentalidad y serenidad. Su arquitectura recuerda a un palacio contemporáneo, con guiños a la Alhambra y a la tradición mediterránea, reinterpretados desde una mirada actual. Patios interiores, láminas de agua, terrazas cubiertas y jardines cuidadosamente integrados diluyen la frontera entre interior y exterior. Todo está pensado para vivir el clima, la luz y el paisaje sin estridencias.

Uno de los aspectos más innovadores de la villa es su proceso constructivo: el 95% de la vivienda fue fabricado en fábrica, un hito técnico que garantiza precisión, eficiencia y sostenibilidad. La bio-arquitectura se traduce en materiales naturales como piedra y madera, orientación solar estudiada y soluciones energéticas pensadas para durar. Aquí, el lujo no se exhibe: se percibe.
El programa interior está a la altura de su precio. Nueve suites, spa, piscina interior y exterior, gimnasio, sala de cine privada, bodega, amplias zonas de ocio y un garaje para ocho vehículos conforman una vivienda concebida tanto como refugio familiar como pieza de colección. La tecnología acompaña de forma invisible: domótica avanzada, climatización silenciosa, iluminación inteligente y conectividad total desde cualquier dispositivo.

La venta de NIWA no es un caso aislado, sino el síntoma de un momento histórico para Sotogrande. Tras un 2024 récord, con precios medios cercanos a los dos millones de euros y operaciones que ya superaban los 17 millones, esta transacción eleva definitivamente el listón y consolida una franja ultra-prime que antes parecía reservada a otros destinos de la Costa del Sol.
Más allá de los números, NIWA representa una idea clara de futuro: un lujo sereno, sostenible, familiar y profundamente conectado con la naturaleza. Sotogrande no ha cambiado su esencia; simplemente, el mundo ha empezado a valorarla al precio que merece.
