Vuelves al trabajo, te reúnes con los compañeros de la oficina y, tras una puesta al día, llega la pregunta: «Oye, ¿tú has quitado ya el árbol?». Esta escena se repite sistemáticamente cada vez que el calendario da la bienvenida a un nuevo año. Retirar la decoración de Navidad despierta un cúmulo de sensaciones y sentimientos que abrazan la morriña y la tristeza, pero, sobre todo, despiertan la realidad de la vuelta a la rutina y el inicio de un nuevo año. Es buen momento para saber cuándo es indicado retirar el árbol de Navidad. De lo contrario, el recuerdo navideño se nos enquista en la cabeza y el salón.
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El fin de la Navidad
El árbol es sin duda el elemento decorativo navideño más grande de nuestros hogares, pero no el único, y es que, aunque montar la decoración de Navidad siempre es un momento especial en familia y amigos para dar paso a estas fiestas, desmontar el decorado no suele conllevar un recuerdo tan agradable. No por ello debemos prolongarlo en el tiempo.
Normalmente montamos el árbol en el puente de la Inmaculada, el 6 de diciembre, y esta fecha puede sentar un precedente para algunos. Hay quienes piensan que, si el árbol de Navidad se pone casi 20 días antes de que empiecen oficialmente las fechas navideñas, alargar un poco más la retirada de la decoración también debería estar contemplado.

Además del componente decorativo, hay una larga historia sobre las consecuencias de mantener el árbol de Navidad más allá de las fiestas. Incluso hay quienes piensan que alargar la decoración navideña puede traer mala suerte en el año nuevo. Abarcando todos los aspectos prácticos, teológicos y místicos, es momento de saber cuándo realmente es el mejor momento para dejar atrás los adornos y árboles de Navidad.
¿Qué dice la tradición?
La Navidad termina en España tras haber abierto todos los regalos que los Reyes Magos dejan bajo el árbol, así que resulta una realidad inescrutable que no podemos despedirnos del decorado antes de que estas fechas pasen. Pero tampoco debemos dejar que la nostalgia festiva nos permita ser de los que se sientan a tomar las torrijas en Semana Santa con vistas a estos decorados. Para todo hay un límite y, en el caso del árbol de Navidad, ¿qué dice la tradición?

Pues nada más allá de lo que dictaminan las fechas festivas navideñas: que el día 6 finalizan las celebraciones y que, por tanto, el día 7 es el más indicado para retirar esta decoración. De hecho, esta es la fecha oficial en la que países como España dan por concluidas las fiestas, dando lugar al momento de retirar la decoración.
No en todas las culturas es igual, por supuesto, y hay quienes piensan que la Navidad no termina el 6 de enero, sino un poco más adelante. La Navidad es una fecha cristiana y, por tanto, deberíamos fijarnos en qué dice la liturgia sobre cuándo es indicado retirar la decoración, entendida como un homenaje a las fiestas, claro. Esta dicta que la Navidad abarca desde el 25 de diciembre hasta el primer domingo después de la Epifanía, es decir, hasta el 11 de enero. Esto nos da casi una semana más de lo normativo para poder disfrutar de la decoración.

¿Qué diría el ‘Feng Shui’?
En términos de decoración, cedemos gran parte de las decisiones sobre la colocación y distribución del mobiliario al Feng Shui, y el hecho de decidir cuándo es buen momento para retirar el árbol de Navidad no debería ser menos. Esta antigua filosofía persigue el equilibrio, la armonía y fluidez de energía en el espacio y, si lo que queremos es volver a la armonía de la rutina y el día a día, tener algo en medio de la estancia del hogar que nos recuerde constantemente que ya no estamos de vacaciones quizá no sea la mejor idea.

¿Qué fecha entonces nos recomienda el Feng Shui quitar el árbol de Navidad? Lo ideal sería esperar a que las fiestas terminen y, para eso, el Feng Shui también está de acuerdo en dedicar el día 7 para retirar el árbol de Navidad. Algo perfecto para conseguir redirigir las energías de cara a volver a la rutina.
Es de entender que hay quienes el día 7 vuelven a la oficina. Para ellos, lo más cómodo sería dedicar el día 6 por la noche, siempre esperando al momento en el que las celebraciones ya se den por terminadas. El motivo es que si fijamos estas fechas, podremos cerrar mentalmente un ciclo, poniendo con ello fin a las fiestas y entrando más preparados mentalmente a la rutina laboral.
