Karl Lagerfeld fue uno de los mejores diseñadores de todos los tiempos y su imaginario fue capaz de cambiar una industria al completo. El creador, también apodado como el Kaiser de la moda, fue un visionario y llegó un momento en el que se hizo responsable de la dirección creativa de Chanel y Fendi, a la vez que la de su marca propia. Más o menos, lo que está haciendo J.W. Anderson. Para él, el ambiente de trabajo era muy importante y, además de su gata Choupette, le gustaba vivir en un entorno con un caos personal, pero que tuviera belleza propia. Por eso encontró este increíble palacete que, después de unos años, sale a la venta.

La herencia del creador alemán fue muy sorprendente y muy bien repartida, excepto su hogar. Este no fue cedido a ninguno de sus herederos, sino que fue subastado en julio de 2025. Se le conocía como Villa Louveciennes, se encuentra en una pequeña localidad residencial situada a unos 20 km al oeste de París. La realidad es que Lagerfeld no pasaba mucho tiempo en esa mansión, sino que la usaba para recibir invitados, guardar sus colecciones y alojar a su gata, Choupette. Es más, se dice que él sólo pasó allí una noche. La venta de esta y otras propiedades se realizó para cubrir la gran deuda fiscal que el diseñador dejó al morir en 2019. En su día se subastó por 4,7 millones de euros, pero parece que el actual dueño, cuya identidad nunca fue revelada, se quiere deshacer de ella.
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Karl Lagerfeld adquirió esta casa en los años 80 y, a pesar de que él se encargó de decorarla a capricho, la mansión ya contaba con un importante recorrido histórico. Su construcción data del siglo XVIII y su valor no sólo es monetario, sino también aristocrático, puesto que fue la residencia de una princesa. Lo que queda claro es que cada casa que esta llevó a cabo fue un auténtico manifiesto estético, que supuso cuatro años de reformas. Se trata de una villa de más de 600 m², rodeada por un parque de dos hectáreas con árboles centenarios, pista de tenis y piscina.

El exterior habla con voz propia y tiene ese diseño de las clásicas villas francesas del siglo XVIII. A muchas de las estancias se accede a través de dobles puertas y, nada más entrar, ves que los techos altos se combinan con unos suelos negros y unas paredes con sutiles papeles de pared. A esto se unen piezas de arte coloridas que ornamentan los espacios y dan un toque único.

Los interiores contaban con sillones de los años 20, hasta esculturas decorativas y alfombras finas. Básicamente, servía como una especie de almacén de decoración, donde también guardaba sus piezas art déco, su preciada colección de carteles alemanes de principios del siglo XX o creaciones de diseñadores contemporáneos. En definitiva, almacenaba todos los tesoros de Karl Lagerfeld.

Desde que se construyó hasta la actualidad, que su propietario la pone en venta, la villa ha mantenido su imagen exterior. El comprador puede hacerse con una fachada de aspecto simétrico y con grandes ventanales enmarcados por marcos de piedra. Ahora, tras la reforma llevada a cabo por sus anteriores propietarios, el interior mantiene alguna de esas reminiscencias, como las puertas con molduras, con una combinación de elementos más modernos, como los sanitarios de los baños. Lo que más ha sorprendido es el precio de esta y es que se vende por una cuantía mucho menor a la que el actual dueño la adquirió y sale a subasta por 2,7 millones de euros.
