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Nando Esteva, así logra que una casa parezca más lujosa: «La luz de la mañana es ideal para fotografiarla»

Nando Esteva
(Foto: Nando Esteva)
Ana Márquez
  • Ana Márquez
  • Mi sueño era convertir mi pasión en profesión, y lo conseguí. En cuanto terminé la carrera de periodismo entré en el mundo editorial y no he parado de escribir sobre moda, belleza, cine y estilo de vida para importantes cabeceras como COOLthelifestyle. Me encanta aprender y enseñar, tanto que soy docente de Periodismo Digital y Redes Sociales en Condé Nast College. Y como curiosidad, añadir que soy imagen de una crema facial de una conocida marca y es posible que me encuentres en algún 'beauty stand'.
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Nando Esteva no sólo fotografía espacios, los interpreta, los redibuja y, a través de su cámara, les da una segunda vida. Su trayectoria lo ha consolidado como uno de los fotógrafos más reconocidos del ámbito arquitectónico en España, y su mirada (precisa, poética y técnica a partes iguales) lo ha llevado a ser colaborador de marcas como Fujifilm y miembro del jurado del I Concurso Nacional de Fotografía de Arquitectura e Interiorismo X-Pace Fujifilm & Cosentino 2025. Hablamos con Nando Esteva y nos revela cómo consigue que cada casa luzca aún más lujosa a través de su mirada (y su cámara).

«Lo que me inspira y motiva al fotografiar un espacio es la posibilidad de interpretarlo a través de mi propia mirada», confiesa Esteva. Su proceso creativo comienza mucho antes del disparo. Todo parte de una conexión entre el lugar, la luz y la cámara, casi como una coreografía silenciosa entre lo físico y lo emocional. «Me guía la estructura que quiero darle visualmente, ya sea a través del juego con la luz, la forma en que dialogo con el espacio o la elección de las lentes que mejor lo representen».

Asegura que según va «conociendo el lugar, se genera un paralelismo entre la cámara, mi visión fotográfica y la dimensión del propio espacio, creando así una conexión única que busco transmitir en cada imagen».

Esa sensibilidad visual no es fruto del azar. Nando Esteva ha cultivado su mirada a lo largo de los años, en un proceso de evolución continua: «Creo que mi mirada ha evolucionado de forma constante, no podría definirlo en un único momento porque es un proceso que sigue en marcha. Sin embargo, sí puedo decir que la combinación entre la tecnología y la experiencia visual (ya sea a través de mirar y aprender de otros fotógrafos, viajar por distintos países y entender sus luces, sus atmósferas) ha sido clave para acelerar mi evolución. Todo ese aprendizaje se va filtrando en cada nueva fotografía que hago, plasmando toda esa experiencia».

Casa, fotografía
(Foto: Nando Esteva)

«Las primeras horas de la mañana son mis favoritas, ofrece una luz suave y limpia que me parece ideal para fotografiar arquitectura»

Uno de los aspectos que distingue su trabajo es su equilibrio entre lo planificado y lo espontáneo. Aunque se describe como alguien metódico, reconoce que, en última instancia, es el espacio el que manda: «Soy una persona muy organizada mentalmente y desde la oficina siempre planificamos las escenas, los horarios, la luz y los momentos del día que, según mi experiencia, pueden funcionar mejor. Sin embargo, por encima de cualquier guion siempre está el espacio a fotografiar. Muchas veces la realidad no coincide con lo programado, y en ese caso me gusta ser flexible y estar abierto a modificar la planificación e incluso dar un giro radical si el lugar me lo pide. Creo que esa capacidad de adaptación es fundamental para lograr la mejor imagen posible”.

Esteva encuentra su momento de mayor inspiración en las primeras horas del día: «Definitivamente, las primeras horas de la mañana son mis favoritas. Me encanta ver cómo despierta el sol, cómo va iluminando poco a poco las formas y texturas. Es un momento que me carga de energía y que, además, ofrece una luz suave y limpia que me parece ideal para fotografiar arquitectura«.

Casa, fotografía
(Foto: Nando Esteva)

«La luz es fundamental en mi trabajo porque es lo que permite revelar el volumen y la materia en un espacio»

La luz, para él, no es sólo un recurso técnico, sino un lenguaje en sí mismo. «La luz es fundamental en mi trabajo porque es lo que permite revelar el volumen y la materia en un espacio. Me encanta trabajar con luz natural, es siempre la opción ideal porque aporta una autenticidad y una atmósfera irrepetible. Sin embargo, no siempre es posible encontrar esa luz en todas las escenas, por eso suelo llevar mi propia iluminación: un sol artificial que me permite modelar el espacio y destacar los volúmenes cuando la luz natural no es suficiente».

«Lo primero que me interesa es comprender qué hizo y qué pensó el arquitecto al diseñar el espacio»

Pero su mirada no se limita a capturar lo que está delante del objetivo. Va más allá. Esteva se sumerge en la esencia conceptual del proyecto arquitectónico para ofrecer una interpretación visual con alma. «Lo primero que me interesa es comprender qué hizo y qué pensó el arquitecto al diseñar el espacio. A partir de ahí, busco aportar mi propia mirada fotográfica para lograr una comunión entre su visión y la mía. Mi objetivo es que la fotografía no sólo documente la obra, sino que la inmortalice desde una perspectiva única que dialogue con la intención original del proyecto».

Esa sensibilidad artística ha sabido adaptarse a los nuevos códigos visuales y a las demandas de la era digital. «Hoy veo una tendencia a humanizar la fotografía de arquitectura, incorporando personas y escenas cotidianas que muestran cómo se habita el espacio. También se busca una estética más natural y menos rígida, jugando con la luz y las imperfecciones para crear imágenes más vivas y reales”, explica. En este sentido, reconoce que las redes sociales han tenido un impacto decisivo: «Las redes sociales han contribuido a humanizar la fotografía de espacios. Ahora no solo se busca mostrar la arquitectura de forma impecable y técnica, sino también cómo se vive y se habita cada lugar. La inmediatez y el lenguaje visual de las redes han influido en la composición, en la inclusión de personas y en capturar escenas más espontáneas y cercanas. Esto ha generado una mirada menos rígida y más emocional, que conecta mejor con el público actual».

Casa, fotografía
(Foto: Nando Esteva)

«Quien me conoce sabe que tengo una debilidad especial por fotografiar escaleras, sobre todo desde abajo hacia arriba»

Entre todos los espacios que ha retratado a lo largo de su carrera, hay uno que se le quedó grabado. Un proyecto que no sólo representó un reto técnico, sino también un ejercicio de introspección creativa. «Quien me conoce sabe que tengo una debilidad especial por fotografiar escaleras, sobre todo desde abajo hacia arriba. Me gusta buscar ángulos que generen imágenes inéditas, que inviten a detenerse y a pensar para entenderlas.

Nando recuerda una fotografía que realizó el pasado año en el Dongdaemun Design Plaza, en Seúl, Corea del Sur. «En esa serie exploré cómo la luz interactúa con las formas geométricas, generando sombras sutiles y composiciones que rozan la abstracción. Trabajé con tonos monocromáticos y perspectivas poco habituales para desdibujar la frontera entre lo físico y lo intangible. Fue un proyecto que me marcó porque me permitió experimentar y buscar la serenidad a través del equilibrio visual».

Con una visión que mezcla disciplina y emoción, planificación y libertad, técnica y poesía, Nando Esteva continúa expandiendo los límites de la fotografía de arquitectura. Su obra no sólo retrata estructuras: las eleva, las transforma y las convierte en parte de una narrativa visual que dialoga con el espacio, el tiempo y la sensibilidad humana.