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Manuel R. Moriche, pionero de la arquitectura para la longevidad: «El lujo no es el exceso, sino espacios serenos»

Manuel Ruiz Moriche, arquitecto y cofundador de ARK Architects. (Foto: ARK Architects)

La forma en la que vives juega un rol fundamental en cómo el paso de los años va haciendo mella en tu cuerpo. Los hábitos, la alimentación, el ocio, el deporte… Son parámetros que dictaminan la base de la longevidad y que, con el tiempo, dictaminan cómo envejecemos; un indicador muy común, pero que no es el único. ¿Qué hay de donde vivimos? También es importante, incluso se torna un aspecto fundamental al tratarse del espacio donde acontecen todos los hábitos que anteriormente mencionamos. ARK Architects y Sotogrande S.A. han dado forma a uno de esos proyectos out of the box que vive la longevidad en clave arquitectónica y entiende el hogar como una herramienta más para determinar el envejecimiento. Sobre ello nos hemos sentado a hablar con Manuel Ruiz Moriche, arquitecto y cofundador de ARK Architects, sobre el proyecto.

Pioneros en arquitectura para la longevidad

Hubo un pensamiento que llevó a los equipos de ARK Architects y Sotogrande S.A. a dar forma a un proyecto singular y completamente innovador en términos de arquitectura.  Villa Nara deja a un lado las funciones primarias de un hogar para evolucionar el concepto de vivienda como un espacio destinado al bienestar. Efecto que consigue porque en la base del proyecto se encontraba la intención de integrar naturaleza, tecnología y bienestar. 

Villa Nara. (Foto: Sotogrande SA)

La arquitectura para la longevidad nace de una idea muy sencilla: «Los espacios en los que vivimos influyen directamente en cómo nos sentimos, cómo descansamos, cómo respiramos e incluso en cómo envejecemos», narra Manuel Ruiz Moriche. En esta premisa se asienta la filosofía de este proyecto, que entiende la arquitectura como una herramienta capaz de mejorar la calidad de vida de las personas a largo plazo. «Por eso hablamos de una arquitectura concebida para favorecer el bienestar físico, emocional y mental de quienes la habitan».

«También creemos que la longevidad está vinculada a la capacidad de una vivienda para generar calma y reducir el estrés. Hoy, el verdadero lujo ya no es el exceso, sino poder vivir en espacios que aporten serenidad, privacidad, equilibrio y una sensación constante de conexión con la naturaleza».

Villa Nara. (Foto: Sotogrande SA)

«Los espacios afectan constantemente a nuestras emociones, nuestro comportamiento y nuestro bienestar físico y mental»

Sus principios parten de una profunda conexión entre el ser humano y su entorno. La luz natural, la orientación, la ventilación cruzada, el silencio, la relación con la naturaleza, la elección de materiales nobles y saludables, la proporción de los espacios o la presencia del agua y la vegetación dejan de ser elementos decorativos para convertirse en parte esencial del bienestar cotidiano.

Villa Nara. (Foto: Sotogrande SA)

Pero para que esa arquitectura emocional funcione de verdad, es imprescindible adaptarse al lugar, al entorno y al estilo de vida de quienes van a habitar la vivienda. «No creemos en una arquitectura replicable o universal. Cada proyecto debe responder a la cultura, al clima, a la luz, al paisaje y a la manera de vivir propia de cada ubicación», subraya Mario.

En ese sentido, Sotogrande posee un ADN absolutamente único. Existe una relación muy especial entre naturaleza, privacidad, calma y sofisticación que define la experiencia de vivir allí. Es un lugar donde el lujo se entiende desde la discreción, el bienestar y la conexión con el entorno, y la arquitectura debe dialogar con esa identidad de una forma respetuosa y atemporal.

Villa Nara. (Foto: Sotogrande SA)

Partimos de un proyecto que se encuentra en The Seven, uno de los proyectos residenciales de ultralujo más exclusivos y privados de España que se ubican dentro de la comunidad cerrada de La Reserva de Sotogrande. Consta de siete villas únicas diseñadas por siete arquitectos de renombre internacional, con diferentes características, funciones y estilos, pero con una filosofía: irrumpir en el contexto arquitectónico y dar un nuevo sentido a cómo las viviendas interactúan con el terreno y con quienes las habitan. 

«El verdadero lujo ya no es el exceso, sino poder vivir en espacios que aporten serenidad, privacidad, equilibrio y una sensación constante de conexión con la naturaleza»

Villa Nara. (Foto: Sotogrande SA)

Más diseño, menos estrés

En un momento en que el estrés se ha convertido en un mal común para la sociedad, la composición arquitectónica de Villa Nara estudia la forma en que el entorno se comunica con el interior de la vivienda para trasladar una sensación plena de calma a quienes la habitan. La relación con la naturaleza ha sido científicamente probada por los beneficios que produce en la salud mental. Basados en esta filosofía, la vivienda se basa en la fusión de dos disciplinas. 

Por un lado, Mario apunta a la neuroarquitectura; esta «tiene una influencia fundamental en la forma en la que concebimos nuestros proyectos, porque parte de una realidad evidente: los espacios afectan constantemente a nuestras emociones, nuestro comportamiento y nuestro bienestar físico y mental».

Villa Nara. (Foto: Sotogrande SA)

La neurociencia, por su parte, «viene a analizar el comportamiento humano ante diferentes estímulos, y podríamos llamar así al impacto que produce la arquitectura o a las herramientas que permiten medirlo. Pero la realidad es que, en nuestro caso, todo nace mucho antes. Yo diseño viviendas pensadas en las personas que van a habitarlas».

Comenzando por aspectos más evidentes, la iluminación circadiana: «Diseñamos los espacios para maximizar la entrada de luz natural y acompañar los ritmos biológicos del cuerpo a lo largo del día». La acústica es igualmente importante; «el silencio y la ausencia de contaminación sonora se han convertido en uno de los mayores lujos contemporáneos».

Villa Nara. (Foto: Sotogrande SA)

Influyen también los colores, materiales y texturas. «Apostamos por tonalidades naturales, materiales nobles y elementos orgánicos capaces de transmitir serenidad y autenticidad. La piedra, la madera, el agua o la vegetación generan una sensación instintiva de refugio y bienestar que el ser humano reconoce de manera casi inconsciente».

Las proporciones espaciales son otro aspecto clave. «Los espacios deben respirar, fluir y mantener un equilibrio natural entre amplitud, intimidad y escala humana. Cuando una arquitectura está correctamente proporcionada, el cuerpo la percibe de forma armónica aunque no seamos conscientes racionalmente de ello», matiza Mario.

Villa Nara. (Foto: Sotogrande SA)

«Para nosotros, el envejecimiento saludable empieza en cómo se vive el espacio cada día. Empieza en una arquitectura capaz de reducir el estrés, favorecer el descanso, mejorar la conexión emocional con el entorno y crear una sensación constante de calma y equilibrio»

Y que sigue por la incorporación de ventilación natural a través de patios con un sistema mecánico de última generación con filtración y recuperación de calor, garantizando una renovación constante del aire interior y una eficiencia energética optimizada. O sus estrategias de diseño bioclimático adaptadas al clima mediterráneo, que reducen la demanda energética y refuerzan el confort.

Sin renunciar al ‘slow luxury’

Como parte del proyecto de The Seven, la vivienda incorpora todo tipo de lujos para hacer que la vida en este lugar se transforme en puro hedonismo. Partiendo de la extensión del proyecto, que cuenta con cerca de 4.000 metros cuadrados construidos extendidos en una finca de 10.000 metros cuadrados.

Villa Nara. (Foto: Sotogrande SA)

En su interior se despliegan todo tipo de áreas y estancias para que el confort de la vida diaria se entienda en clave de lujo. La vivienda posee ocho suites, amplias zonas de estar, espacios familiares abiertos al exterior, cine, bodega y un garaje con capacidad para hasta diez vehículos.

Como no, el área wellness es el punto diferencial y más espectacular de este proyecto. Cuenta con gimnasio, piscina interior y zonas de relajación que se articulan en torno a patios y jardines que introducen el paisaje en el interior, filtrando la luz y el aire y convirtiendo el bienestar en una presencia constante, silenciosa y continua.

Villa Nara. (Foto: Sotogrande SA)

Como dato singular, a diferencia de muchas viviendas donde el spa se ubica en el sótano, aquí el área wellness se sitúa en planta baja, formando parte del día a día de la casa. «Organizada alrededor de jardines zen que actúan como espacios de reflexión y transición entre el espacio doméstico y el espacio de relajación, sus prestaciones de nivel hotelero incorporan gimnasio, piscina climatizada de 35 metros de longitud, salas de masaje, cámara hiperbárica en el corazón de la vivienda«.