Lo que prometía convertirse en el gran refugio personal de Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez ha acabado siendo uno de sus mayores quebraderos de cabeza inmobiliarios. La pareja ha decidido poner a la venta su impresionante mansión de Portugal, que llevan construyendo desde hace seis años, tras comprobar que el lujo no siempre garantiza tranquilidad.
- La casa soñada de Cristiano Ronaldo y Georgina en Portugal: 25 millones
- La villa donde Cristiano Ronaldo pasa las fiestas de Navidad
El proyecto comenzó en 2019 con una idea muy clara: construir la casa definitiva para disfrutar de la familia lejos del foco mediático. Para ello eligieron una exclusiva zona portuguesa rodeada de campos de golf, centros hípicos y urbanizaciones de alto nivel. El entorno parecía ideal para garantizar discreción, comodidad y seguridad. Sin embargo, la realidad terminó siendo muy distinta a lo que habían imaginado.

La vivienda, levantada sobre una parcela de aproximadamente 12.000 metros cuadrados, cuenta con todas las comodidades propias de una mansión de superlujo: amplias zonas ajardinadas, piscina exterior, grandes ventanales, gimnasio, spa y estancias diseñadas al detalle. A pesar de sus dimensiones y de la fuerte inversión realizada, la ubicación se convirtió en su mayor problema. Desde distintos puntos cercanos, vecinos, jugadores de golf e incluso visitantes podían observar parte de la propiedad, algo totalmente incompatible con la privacidad que buscaban.

Según medios portugueses, Cristiano Ronaldo intentó solucionar la situación adquiriendo los terrenos colindantes con la intención de ampliar la finca y crear una barrera natural que protegiera la intimidad familiar. No obstante, los propietarios de esas parcelas rechazaron la oferta, cerrando así la única vía posible para aislar completamente la mansión.

A la falta de privacidad se sumaron otros obstáculos que complicaron el proyecto desde sus inicios. Las obras sufrieron importantes retrasos debido a problemas con el suministro de materiales, cambios inesperados en el equipo técnico y la salida del arquitecto principal antes de finalizar la construcción. Además, surgieron varios inconvenientes legales que obligaron a replantear partes del diseño y encarecieron notablemente el presupuesto. Lo que inicialmente iba a ser una inversión controlada terminó multiplicándose hasta triplicar la cifra prevista.
Este cúmulo de dificultades transformó lo que debía ser la casa de sus sueños en una fuente constante de preocupaciones. Finalmente, la pareja optó por tomar una decisión drástica: sacar la propiedad al mercado y cerrar esta etapa. El precio de venta, cercano a los 35 millones de euros, refleja tanto el nivel de lujo de la vivienda como la magnitud de la inversión realizada durante años.
