Cristina Piaget fue uno de los rostros más reconocibles de las pasarelas en los años 90. Desfiles, editoriales y una vida marcada por el ritmo de la moda que, sin embargo, decidió dejar atrás cuando fue madre. El nacimiento de su hijo, David Paul, marcó un antes y un después. Se retiró del foco mediático y eligió una vida distinta, lejos del ruido, en plena naturaleza. Hoy, más de tres décadas después de su irrupción en el mundo de la moda, vuelve a la televisión como concursante de Gran Hermano Dúo. Te descubrimos su casa y cómo vive.
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Desde hace años, Cristina Piaget vive en Piedralaves, un municipio de Ávila situado en la sierra de Gredos. Allí ha construido su refugio personal: una casa autosostenible rodeada de campo, huerto incluido, donde cría sola a su hijo y ha encontrado, según ella misma ha contado, una forma de felicidad más esencial.
En una entrevista concedida a la revista ¡Hola!, la ex modelo reflexionaba sobre el impacto que tendría este tipo de vida si fuera más conocida: «Creo que si la gente supiese que existe esa forma de sentirse feliz, viviríamos en una sociedad más equilibrada y menos violenta, estoy segura».
«Es una casa autosostenible y da trabajito, pero merece la pena», Cristina Piaget
Su casa además es una filosofía de vida. La casa se abastece de energía solar y de agua de manantial procedente de su propio pozo, algo que, lejos de romantizar, reconoce que requiere esfuerzo diario. «No es fácil, pues es una casa autosostenible y da trabajito, pero merece la pena», confesaba en la misma entrevista. Y añadía una de las frases que mejor resumen su manera de educar y de entender la vida: «Me gusta poder transmitir a Paul que para calentarse hay que cortar madera, ¡no hay otra!».
En El Mundo, Cristina Piaget se definía sin rodeos: «Me he vuelto muy rural». Vive sola con su hijo y organiza su día a día entre su cuidado y el huerto. «Me dedico a mi niño y organizo un huerto», explicaba, dejando claro que su rutina poco tiene que ver con la que llevaba cuando era una habitual de las portadas de moda.
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Además de esta vida austera y conectada con la tierra, Piaget también ha profundizado en la espiritualidad. Es budista y trabaja como profesora de yoga para niños, una vocación que, según relata, nació precisamente a raíz de la maternidad. «Soy profesora de yoga para niños y hago talleres. Es algo que me vino por mi hijo», contaba en El Mundo.

Su visión del budismo también ha supuesto una ruptura con la superficialidad asociada al mundo de la moda. «Es matemática pura, es la filosofía de la lógica y de la causa y efecto», explicaba.
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