Las tradiciones de Nochevieja cada vez van cambiando más y, sobre todo, en la vida de las caras conocidas. Mientras antaño, al igual que Nochebuena, la tradición era pasar esos momentos con la familia, la independencia se apodera del Año Nuevo y los viajes son, cada vez, más populares. Comenzar el año con aires renovados no sólo nos recarga las pilas, sino que nos hace volver a la rutina con una mentalidad completamente diferente. Mientras que para muchos es algo puntual, para otros es tradición y así nos lo ha demostrado Sara Carbonero.

Estas son sagradas y así lo vive la periodista junto a su íntima e inseparable amiga, la presentadora Isabel Jiménez. El pasado año, desde COOL, veíamos cómo las dos mostraban su complicidad celebrando el final del año en la isla de La Graciosa, Lanzarote, donde la luz del sol y la naturaleza acompañan en un entorno único que te hace sentir como si disfrutaras del mismísimo edén.
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En esta ocasión, se han deleitado con la compañía de un reducido grupo de amigos, con los que ha mostrado momentos de sonrisas no sólo en sus playas, sino también degustando la incomparable propuesta gastronómica del lugar. Como bien claman en su página web: «Esta isla es para viajeros especiales, sensibles, que saben disfrutar de la naturaleza, del silencio, de la belleza, y cómo no, del sol y de playas solitarias».

El año pasado se alojaron en una villa donde crearon recuerdos únicos y, como no podría ser de otra manera, han vuelto a seguir cultivando nuevas memorias. Creado por la empresa AirNest, que provee de alojamientos con carácter en la isla, la propiedad se encuentra en Casas de Pedro Barba, que cuenta con playa propia y muelle. Fue fundada por una comunidad de pescadores a finales del siglo XIX.

Según llegas a la villa, te reciben unas vistas incomparables a un mar que se fusiona con los terrenos rocosos y las montañas. El blanco es protagonista absoluto, tanto en el exterior como en el interior, y el azul juega en comunicación con este, para aportar un contraste que, incluso, nos llega a recordar a esas villas de Santorini o a la casa de la famosa película Mamma Mia.
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El mobiliario se conceptualiza en los mismos colores y lo que tiene una estética vintage se da la mano con lo novedoso, cobrando una nueva vida. Los espacios de descanso se dividen y, en vez de somieres clásicos, los colchones se apoyan sobre la propia piedra. Desde habitaciones con tres camas disponibles, hasta una individual e incluso alguna que otra con medidas Queen Size.

La terraza es el lugar perfecto, donde hemos observado cómo Sara Carbonero desayunaba con unas incomparables vistas al mar y se pueden hacer cenas de día o, incluso, de noche, a la luz de las estrellas. A escasos metros, se encuentra una playa de arena blanca, que se convierte en la antesala de un baño en sus aguas cristalinas.

La presentadora y su inseparable no sólo han escogido un lugar digno de revista, sino que han vuelto a un sitio donde se crean memorias y en el que las cámaras no existen. Un espacio que se puede visitar en cualquier momento del año y su precio se sitúa en 1.500 euros a la semana.
